La obra de David Mirás es muy instintiva, son interpretaciones de sus mundos, reflejos de muchos instantes vividos, imaginados e incluso robados con solo mirar. Tan inciertos y tan reales al mismo tiempo que marcan un tempo, una disciplina, un ritmo, un color, un formato, un material y una secuencia de vida diferente, van formándose con el tiempo según las personas o espacios que los llenen.
Sus obras son el resultado de su
y su acontecimiento son pedazos de vida con universos y mundos paralelos llenos de música y reflejos.
Son como un espejo donde mirar, él entrega sus espejos al mundo para que los demás vean en ellos su propia realidad y así quizás en algún reflejo se puedan encontrar con los modelos que le dan la vida.
Cualquier parecido con la realidad puede ser puro reflejo, una mirada o un encuentro coincidente.
Así se reflejan:
Amantes con su peso en el lecho,,, Hombres tumbados al sol como sabanas blancas después del amor...
Pasiones, amores y desencuentros... y un abrazo multicolor preguntándose ¿somos y estamos todos?.
Quizas David con su obra nos devuelve la imagen robada o un suave recuerdo lleno de color.
Tom Puey
Colecionista Historiador
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