Las obras de Pedro Linde son el resultado de una química que consiste en mezclar varios géneros pictóricos tradicionales, como el paisaje y el bodegón, y las tres artes visuales: puesto que al abrir ventanas en el lienzo (algunas con derrames profundos semejantes a los de la capilla Ronchamp de Le Corbusier), esto es, al abrir literalmente un espacio tridimensional en el soporte (ese espacio que el ilusionismo siempre nos había escamoteado), se produce un desafío a la superficie pictórica, míticamente plana en la Modernidad, un desafío con resonancias tan arquitectónicas como escultóricas. Esas operaciones, por medio de las cuales uno podría evocar algunos de los lenguajes más genuinos de la tradición de las vanguardias, aplicados en el Informalismo, el Povera, el Nuevo realismo, etc., es tanto más valioso por cuanto el joven artista hace un feliz recurso a la ironía. Sus "paisajes" son una invitación a poner en práctica una higiene de la mirada, un nuevo modo de percibir, consciente, como sabía Dubuffet, de que la mirada es lo que nos hace. Diario Málaga Hoy. 16/04/2005. Maite Méndez Baiges es Doctora y Profesora titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, así como colaboradora de la sección de Arte del diario ?Málaga Hoy?.
© 2008 Arteinformado - Datos del Mercado del Arte: Artistas, Galeristas y Coleccionistas - arteinformado@arteinformado.com | Diseño Web: Buleboo