Una mujer de la limpieza trabaja con un símbolo de poder. Liuba, de origen ucraniano, es el alter ego de la artista. A petición de ésta se dispone a limpiar una estatua del Emperador Claudio custodiada en el Museo Arqueológico Napolitano. La soberbia figura masculina, en su postura de dominio, se somete a los gestos mecánicos de alguien sin voz. A medida que avanza la acción, los fantasmas de la líbido femenina afloran gracias al osado tratamiento lumínico y al lenguaje fílmico con que la artista captura tan anodina acción.
Festival LOOP 2010
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