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De Villa Crespo al mundo: dejando una marca en el arte contemporáneo

Document Art, una de las galerías del barrio | De Villa Crespo al mundo: dejando una marca en el arte contemporáneo
Document Art, una de las galerías del barrio | De Villa Crespo al mundo: dejando una marca en el arte contemporáneo

"Rinde mucho más trabajar de manera colaborativa que competitiva", reconoce la galerista Nora Fisch, que también forma parte de la Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo llamada Meridiano.

  • Barbara Victoria Niveyro

"Hay una comunidad de jóvenes que colaboran entre sí, que se autogestionan, se logró un circuito de confianza. Y en ese sentido el estar en esta zona lo hace más fácil porque se consiguen espacios más grandes para dar los programas, y porque hay colaboración entre las galerías", comenta Gachi Prieto, galerista y promotora de PAC.

Recoleta, La Boca, San Telmo y Palermo eran los destinos más comunes a la hora de dirigirse a una galería en la Ciudad de Buenos Aires. Pero desde el 2010 en Villa Crespo crece un distrito de arte que, contando con la presencia de Ruth Benzacar, Nora Fisch, Gachi Prieto, Document Art y La Ira de Dios pisa fuerte y grita en nombre del arte contemporáneo. ARTEINFORMADO los invitó a reflexionar sobre este circuito argentino que ya se está gestionando como polo. Bárbara Victoria ha recogido sus impresiones. 

"Es super interesante lo que está pasando en Villa Crespo", dice Orly Benzacar, directora de la legendaria galería Ruth Benzacar. "Había un par de galerías en la zona y claramente y con conciencia absoluta, con nuestro desembarco como galería grande, es una zona que se sigue afianzando. Ya somos como quince, el comienzo fue con Slyzmud que se ubica en el borde con Chacarita, en la calle Bonpland", nos cuenta Orly sobre el surgimiento de un área que se fortalece con dinamismo desde el corazón de Buenos Aires.

Desde principios del 2000 Villa Crespo hospeda una nueva generación de artistas que fue instalando talleres de manera heterogénea. Es que tanto por necesidad como a modo de respuesta, el grupo de Villa Crespo manifiesta que hace falta consolidar un mercado fuerte que represente al arte argentino, y con ese objetivo en mente apuesta al trabajo colectivo. "Había una percepción de que faltaba una zona que fuera un polo. La idea era tener otra manera de fomentar la visibilidad y el mercado del arte contemporáneo" dice Nora Fisch, quien desde el 2015 abre las puertas de su galería en la Avenida Córdoba. "En nuestro caso la idea de Villa Crespo la sugirió Amadeo Azar, artista con el que trabajamos. Es un barrio que tiene buen acceso, es una especie de continuación de Palermo, es una zona segura que todavía no es tan cara, y que aún conserva el espíritu de barrio".

Coinciden los galeristas en que pese a lo reciente del sector, ésta es una zona que ya tiene identidad y que está a la altura de los otros circuitos tradicionales. "Es una virtud que tiene Buenos Aires, que es que es muy activa y se siente mucho la participación. Y lo particular de Villa Crespo es que las galerías no están pegadas una a la otra, con lo cual hacer un recorrido por las galerías implica hacer un recorrido por el barrio, que para alguien que viene de afuera es lindo, se sumerge más. En un rato uno sin darse cuenta hace un recorrido de galerías potentes por un circuito que está más mezclado con la ciudad. Fue un proceso natural que pienso que igualmente convive con los circuitos del Sur y las otras zonas", comenta Pablo Caligaris, director de La Ira De Dios, uno de los primeros espacios en instalarse en la zona, junto con el edificio de estudios de Nicola Costantino, y que ofrece en paralelo programas de exposiciones y de residencias internacionales. "En Villa Crespo hay una selección de lo más interesante que hay del arte contemporáneo con galerías de primera línea que exponen obras que están a la altura de piezas de bienal, como la instalación de Eduardo Basualdo que está actualmente en Ruth Benzacar", comenta Pablo refiriéndose a la serie Eter.

Otro espacio pionero en la zona fue Document Art Gallery. "Lo especial de Villa Crespo es que está directamente vinculado al arte contemporáneo: cada zona tiene lo suyo, pero la marca arte contemporáneo de calidad no está aún asociada a ningún barrio, y me parece que Villa Crespo se presta para ser quien lo detente", nos dice Mauro Alvarez, director de la galería.

El crecimiento de Villa Crespo implica además una vuelta de tuerca dentro de la gestión cultural y el mercado de arte de Argentina, que toma consciencia sobre sus debilidades y propone estrategias para lograr su puesta en valor a nivel internacional. Muchas de las galerías ofrecen encuentros y se tiene presente la necesidad de lograr espacios de diálogo. Un ejemplo es el caso de PAC, proyecto de Prácticas Artísticas Contemporáneas, que presenta anualmente un programa para artistas y otro para curadores. "Me parece que el ritmo del arte contemporáneo es tan vertiginoso, tan para afuera, pensando en el mercado y en concursos y becas, todo es tan rápido y tan móvil, que los artistas están muy bombardeados. Y eso hace que no haya un tiempo de maceración, reflexión, y así las obras terminan siendo muy superficiales, convirtiéndose en más de lo mismo. Yo creo que para que un artista tenga una propuesta única y algo auténtico para contar requiere de tiempo activo, de tiempo de trabajo, de revisar la obra, de criticarla, y ese es el objetivo de PAC. Como resultado hay una comunidad de jóvenes que colaboran entre sí, que se autogestionan, se logró un circuito de confianza. Y en ese sentido el estar en esta zona lo hace más fácil porque se consiguen espacios más grandes para dar los programas, y porque hay colaboración entre las galerías", comenta Gachi Prieto, galerista y promotora de PAC, resaltando la necesidad de estrategias que vayan de la mano con la educación.

Villa Crespo se proclama como la zona del arte contemporáneo y es el punto de Buenos Aires desde el que se hace sinergia para lograr un efecto dominó con el cual atraer con más fuerza al público y con el que como resultado haya consciencia de las necesidades tanto de la cultura como del comercio del arte. "Una galería con un buen programa refuerza el contacto con la comunidad. Si hay un desafío es fortalecer el mercado, porque la calidad del arte argentino es buenísima, pero un poco por dificultades para exportar y un poco porque el mercado es chico, el arte argentino contemporáneo está muy barato en relación a los precios internacionales. Lo cual por un lado es una oportunidad para invertir, pero demuestra también un mercado que no está del todo desarrollado y que no tiene la presencia global que se merece tener". Nos cuenta Nora Fisch que, además de tener su galería, forma parte de la Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo llamada Meridiano, anunciada recientemente en ArteBa. "Ya contamos con la mayoría de las galerías del país, y desde esa cámara estamos tratando de entrar en interlocución con el Gobierno, tuvimos reuniones con el Ministerio de Cultura, justamente para tratar de fomentar la presencia del arte argentino globalmente, con el fin de ayudar al mercado interno. Nos dimos cuenta que era muy importante hacer trabajo en equipo. Estamos muy comunicados, rompimos del todo con el individualismo, porque realmente no estaba funcionando. Hubo proyectos muy buenos que tenían cinco, seis años de duración y después las galerías desaparecían porque no se podían mantener. Nos dimos cuenta de que la única vuelta era juntarse y generar una movida desde todo el sector. Rinde mucho más trabajar de manera colaborativa que competitiva."

La comunidad de las galerías de Villa Crespo informa diariamente sus actividades mediante Lista, que brinda un mapa y el programa Abre Villa Crespo en el cual todas las galerías abren sus puertas el primer sábado de cada mes, decididos a que cada vez más gente se acerque a interactuar con sus espacios. "No tenemos instituciones fuertes y ricas que tengan colecciones, que compren, que muevan la escena de otra manera. Hay pocas galerías porque hay poco mercado, las galerías son pequeñas porque el mercado es pequeño, y hay todo un co-relato, está todo asociado", nos dice Orly Benzacar pensando en el camino que queda por recorrer. "Pero ahí no se pone en juego la calidad del arte, que en Buenos Aires es siempre buenísima. Desde el primer día que estamos en Villa Crespo, que trabajamos en conjunto, con Lista, con Abre Villa Crespo, proponiendo espacios de diálogo. Estamos tratando de hacer sinergía en el barrio, todos con todos". Para aquellos que anden por Buenos Aires, el próximo Abre Villa Crespo será el 2 de julio, llueva, truene o relampaguee. Por Bárbara Victoria

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