El Whitney Museum of American Art explora la vía latinoamericana

El museo neoyorquino incorporó, a finales de 2017, a la puertorriqueña Marcela Guerrero para potenciar su nueva apuesta por el arte latinoamericano.

A mediados de julio se inaugura la mayor muestra organizada por el museo a artistas emergentes latinoamericanos, bajo curadoría de Guerrero.

Gustavo Pérez Diez
Cortesía del Whitney Museum of American Art | El Whitney Museum of American Art explora la vía latinoamericana
Cortesía del Whitney Museum of American Art

El Whitney Museum of American Art de Nueva York abre un nuevo período latinoamericano.  Scott Rothkopf, subdirector adjunto de programas y curador jefe del Whitney, lo confirmó en una comida a la que fueron invitados entre otros medios ARTEINFORMADO con el fin de informar sobre su próxima exposición "Pacha, Llaqta, Wasichay: Indigenous Space, Modern Architecture, New Art", que bajo curadoría de la puertorriqueña Marcela Guerrero, curadora asistente del museo, abrirá al público, en julio, con alrededor de 80 trabajos de siete artistas latinoamericanos residentes en los Estados Unidos (también denominados Latinx): William Cordova (Lima, 1971), Livia Corona Benjamín (Ensenada, 1975), Guadalupe Maravilla (San Salvador, 1972), Jorge González (San Juan, 1981), Claudia Peña Salinas (Montemorelos, 1977), Ronny Quevedo (Guayaquil, 1981) y Clarissa Tossin (Porto Alegre, 1973).

Lo que iba a ser un almuerzo informativo pronto puso sobre el tapete, por parte de Scott Rothkopf -a preguntas de los periodistas-, una cuestión de más calado como la nueva intención del museo de conceder un mayor protagonismo y visibilidad en sus exposiciones y actividades al arte latinoamericano. Si bien, en principio, todo apunta a un mayor grado de interés en aquellos artistas latinoamericanos que trabajan en el país (Latinx).

La incorporación a finales de 2017 de Marcela Guerrero (también presente en la comida) es buena prueba de ello. En este sentido, Scott admitió que Guerrero ha llegado para potenciar esta nueva línea del museo y subrayó que su fichaje viene avalado por su "expertise" en arte latinoamericano.

Para su estreno, Marcela Guerrero ha concebido, junto a Alana Hernández, asistente curatorial para este proyecto, la mayor muestra organizada por el museo a artistas emergentes latinoamericanos, según se encargó de apuntar Scott. 

La muestra, que ocupará la 5ªplanta así como otros espacios exteriores, investiga las prácticas de arte contemporáneo que preservan y ponen de relieve las nociones indígenas americanas del entorno construido y el mundo natural, a través de dibujos, fotografías, esculturas, instalaciones y vídeos de los siete artistas seleccionados por Guerrero.

Un proyecto expositivo que comenzó a gestarse hace unos años tras un encuentro entre Guerrero y Tossin. En él se quiere mostrar la gran diversidad de artistas latinos en los Estados Unidos (Latinx), pero no pretende ser una amplia panorámica de lo que es el arte latino en el país sino una exposición temática, según matizó Guerrero, quien también reconoció el gran peso e importancia que tiene la comunidad artística latinoamericana en los Estados Unidos y el reconocimiento innegable que tiene su arte en el mercado. 

Por su parte, Scott puso sobre la mesa un dato a tener muy en cuenta: los brasileños son uno de los grupos mayoritarios de visitantes extranjeros en el museo. 

Si a esto le sumamos que Nueva York es una de las ciudades con mayor población de latinos de los Estados Unidos, que la población latina alcanzó en 2016 los 57.5 millones, 37 de los cuales son estadounidenses de nacimiento, y que los latinos representaban el 17.6 % de la población en Estados Unidos, siendo el segundo grupo étnico; no es de extrañar, por tanto, que el público latino cuente y mucho en las estrategias expositivas y de actividades futuras a implementar por parte de los responsables del museo neoyorquino.

Trazar una hoja de ruta lleva su tiempo. Lo que no sabemos es cómo de avanzada la tiene el Whitney y a qué ritmo la implementará, pero sí que ya la habrían iniciado.

Porque no se puede pasar por alto que, desde hace un par de años, el museo ha comenzado su particular viaje latinoamericano organizando sendas retrospectivas de grandes figuras como la todavía activa artista cubana Carmen Herrera y el desaparecido brasileño Hélio Oiticica. A ellas habría que sumar la exposición actual del puertorriqueño con base en Nueva York  Juan Antonio Olivares (Bayamón, 1988). Ejemplos que se encargó de mencionar y recordar Rothkopf.

No es cuestión baladí este viraje, si tenemos en cuenta que dicho museo nació con el firme propósito de coleccionar, preservar, interpretar y exhibir el arte estadounidense, y su colección, posiblemente la mejor muestra del arte estadounidense del siglo XX en el mundo, es el recurso clave del Museo. 

Tampoco olvidemos que su Bienal es la principal muestra del país sobre los desarrollos más recientes en el arte estadounidense. Una bienal, que igualmente, poco a poco, ha ido incluyendo artistas latinos con base o ligazón en los Estados Unidos. Sin ir más lejos, en la pasada edición de 2017, participaron Aliza NisenbaumBeatriz Santiago MuñozChemi Rosado-Seijo y Raúl de Nieves.

Por ello, el hecho de abrir su mirada más allá del arte estadounidense no deja de ser un gran paso para un museo con un vocación fundacional tan clara como además se encarga de recordar su nombre.

El Whitney parece que quiere convertirse en el museo del arte hecho en América pero no solo en la América del Norte. Es como si hubiesen llegado a la conclusión de que el "arte latinoamericano es tambien americano" o dicho de otro modo que "el arte producido en los Estados Unidos por artistas latinoamericanos (Latinx) es americano". ¿Integración, apertura de miras o nueva forma de colonialismo? Eso depende de como lo quiera ver cada uno.

Por supuesto, no es el único museo de Estados Unidos que ha llegado a esa conclusión. Otra buena prueba que refuerza esta tesis son los cada vez más museos estadounidenses con curadores de arte latinoamericano como visibilizamos en sendos informes publicados sobre curadoras y curadores, entre ellos, sus vecinos MoMA y Guggenheim.

En relación a estos últimos, le preguntamos a Scott Rothkopf si van a seguir alguna de sus líneas planteadas en lo referente al arte latinoamericano. Parece que, por el momento, ellos tienen otros planes que no pasan por comités de compras o institutos de arte latinoamericano, en el caso del MoMA, o iniciativas como la patrocinada por el banco UBS del Guggenheim. Pero tiempo al tiempo. Como decimos, acaban de empezar la hoja de ruta.

Lo que si han hecho en este arranque por lo latinoamericano es entablar una primera colaboración con el Museo del Barrio, dirigido por el mexicano Patrick Charpenel, que prestará algunos objetos a la nueva exposición. Según Scott seguirán explorando la vía de colaboraciones con otros centros y museos en el futuro.

Lo que esta claro es que mientras que el museo a orillas del Hudson comienza, el MoMA y el Guggenheim (y algo más a distancia el MET), llevan ya muchos años de adelanto en su firme apuesta por el arte latinoamericano. Y es que, por ejemplo, en el caso del MoMA lo viene haciendo desde su primer director, Alfred Barr, como nos contaba el curador y crítico venezolano Luis Pérez-Oramas, ex-curador de Arte Latinoamericano del MoMA.

Por último, señalar que en paralelo a este cada vez mayor interés por parte de los museos neoyorquinos hacia el arte latinoamericano (sumándose ahora el Whitney), se aprecia la también cada mayor presencia de galerías latinoamericanas en la ciudad.

No se puede, por tanto, evitar ver en ello algo de vasos comunicantes. ¿Por qué sino como se explica entonces la llegada de algunas de las principales galerías latinoamericanas en los últimos años? Solo uno tiene que ver los casos de las brasileñas Nara Roesler y Mendes Wood o la mexicana Kurimanzutto, por citar algunas.

Y claro, tampoco se puede dejar de lado a otras muchas galerías neoyorquinas como Marian Goodmann o Sikkema Jenkins & Co., que trabajan desde hace años con grandes pesos pesados del arte latinoamericano, como el mexicano Gabriel Orozco, o más emergentes como el argentino Adrián Villar Rojas y el peruano William Cordova. Este último uno de los artistas presentes en la muestra que abre el nuevo período latinoamericano del Whitney.

Quédense con la idea de que "el arte producido en los Estados Unidos por artistas latinoamericanos (Latinx) es Americano".

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