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Presentado el informe 100 Activos Coleccionistas de Arte Latinoamericano

Vista de la sala donde se presentó con Ariel y Gabriel, al fondo | Presentado el informe 100 Activos Coleccionistas de Arte Latinoamericano
Vista de la sala donde se presentó con Ariel y Gabriel, al fondo | Presentado el informe 100 Activos Coleccionistas de Arte Latinoamericano

Entre los 100 nombres reunidos figuran los principales artífices de la visibilidad internacional conseguida por el arte latinoamericano en los últimos años.

  • ARTEINFORMADO

A la presentación siguió una convesación entre uno de ellos, el argentino Ariel Aisiks, y el curador-jefe de la Colección Cisneros, Gabriel Pérez-Barreiro, que centraron su charla en una visión diferente del papel del coleccionista.

Ayer se presentó en la sala Fundación ARCO de la feria madrileña el informe, elaborado por ARTEINFORMADO, sobre "100 Activos Coleccionistas de Arte Latinoamericano", entre los que están los principales artífices de la visibilidad internacional conseguida por el arte latinoamericano en los últimos años. La veintena de mujeres que figuran individualmente en el informe, a las que se suma otra docena que coleccionan junto a sus parejas masculinas, ejercen, pese a estar en minoría, un papel protagonista en la difusión del arte de la región. Entre ellas sobresalen Patricia Phelps de Cisneros -presente en el acto, junto a otra veintena de coleccionistas- o Tanya Capriles.

El informe también recoge que la mitad de estos coleccionistas participan en los patronatos, consejos asesores o comités de compras de los más importantes museos o instituciones nacionales e internacionales, entre los que figuran museos como la Tate, el MoMA, el Guggenheim o el Reina Sofía. Y que nueve de estos coleccionistas han creado en los últimos años sus propios museos, desde donde ejercen una eficaz labor de difusión del arte de la zona. Jumex en México, MALBA y MACBA en Buenos Aires e Inhotim en Brasil son sus nombres más emblemáticos. Y, por último, que al menos diez de estos coleccionistas superan el millar de obras y otros tantos se acercan al millar. El informe, que puede descargarlo desde este enlace, recoge también las entrevistas realizadas a 14 de ellos, donde explican cómo han montado sus colecciones.

La conversación que, bajo el título de "¿Cómo ser coleccionista de arte hoy?", siguió a la presentación del Informe, fue protagonizada por Gabriel Pérez-Barreiro, Curador-Jefe de la Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPPC) y Ariel Aisiks, coleccionista, filántropo y creador del  Institute for Studies on Latin American Art (ISLAA) y se centró en enfocar el legado del artista como una prioridad, dentro de un contexto, como insistió Pérez-Barreiro, de "no competir, de tratar de generar alianzas entre las instituciones que ya existen".

A partir del libro "Jaime Davidovich en conversación con Daniel R. Quiles", que se anunció casi en primicia en este acto aunque su presentación oficial se hará en el MoMA dentro de unos meses, Ariel Aisiks fue desgranando, a preguntas de Gabriel Pérez-Barreiro, detalles sobre su biografía (descendiente de emigrantes rusos a Argentina, que han sido coleccionistas y filántropos desde hace décadas), su actual actividad (una estrecha relación con la academia y la investigación), sus objetivos ("aspiro a tratar de mostrar unos caminos, a inspirar a otra gente con nuestro ejemplo y cooperar con otros coleccionistas que quieran hacer lo mismo") y sugerencias ("consulten Vds. en su relación con los artistas si tienen un plan de legado, qué van a hacer con sus documentos, con sus obras, el legado del artista también afecta al patrimonio de los coleccionistas, afecta al valor académico, emocional y también económico".

Y todo ello lo hizo desde el relato de su propia experiencia. Como coleccionista de arte y filántropo ha tratado de recuperar el patrimonio histórico del arte a través de coleccionar documentos, catálogos históricos, documentación, fotografías y especialmente afiches, carteles, posters, después de darse cuenta de que muchos de los artistas diseñaban los carteles o los posters de sus propias muestras, lo que les convertía en un documento, en una obra histórica. "Trato de relacionar toda la historia del arte a través de la documentación, espercialmente a través de los posters, que cuentan una historia activa de lo que pasó en esos momentos, me di cuenta de que estos objetos eran muy importantes para la historia del arte latinoamericano", concluyó.

Su relación con la academia la explicó a partir de una presentación que escuchó, en 2008, de Michael Porter en Harvard, cuando, tras hacer un análisis sobre la competitividad de las empresas en los EE.UU., concluía que el sistema universario era el factor diferencial más importante del mundo empresarial de los EE.UU y "en ese momento pensé -recuerda Ariel- que no tenía sentido replicar la infraestructura". Empezó entonces a acercarse a las universidades, con el apoyo -recuerda- de Mauro Herlitzka -"muy importante en los primeros años del ISLAA", reconoce-, y "nos dimos cuenta de que había muy poco apoyo al arte latinoamericano, y que los estudiantes de origen americano tenían mucho interés en estudiar en América Latina", lo que evidenciaba la existencia de un campo muy fertil para armar esas relaciones. Y se armaron "en un proceso de creación destructiva" parafraseando al economista austriaco Joseph Schumpeter. Originalmente se daban becas para que los estudiantes latinoamericanos acudieran a EE.UU. Luego se hicieron simposium con el profesor Edward J. Sullivan de la Universidad de Nueva York, creando lo que se llama "Latin American Forum", que son una serie de 10 a 12 conferencias anuales, de conversaciones entre artistas, curadores y público en Nueva York. Y más recientemente, se trabaja con estudiantes americanos que viajan a Latinoamerica a hacer sus presentaciones sobre determinadas escenas, como una que dirige el profesor Alexander Alberro de la Universidad de Columbia sobre la escena cubana.

Y de ahí a los statement de los artistas. Le señala Gabriel que "en el mercado del arte se está hablando de los estates de los artistas como la próxima frontera del mercado y su profesionalización". Y recuerda Ariel la recuperación, casi in extremis, del legado del artista argentino Jaime Davidovich, fallecido en agosto de 2016. Reconocen ambos que el caso de Jaime es un ejemplo más de tantos artistas al borde su desaparición, de archivos que se pierden, se dividen,... En este caso no será así, ya que Jaime decidió en su testamento que la Fundación ISLAA se haría cargo tanto de sus archivos como de sus obras de arte. "Tenemos pues la función de conseguir que el legado de Jaime sea conocido no sólo por los coleccionistas, sino también por los museos e historiadores", recuerda Ariel, tras señalar que, después de conocer a Jaime -un hombre presente en todos los eventos de Nueva York, que siempre tenía su casa abierta, que vivía en Nueva York desde 1961, que era tan inteligente que vivía de las becas a las que aplicaba, que podría ser considerado como uno de los inventores del videoarte- le dijo que "esto lo tenemos que contar". Y ahí fue donde germinó la semilla de lo que terminó siendo el libro antes referido realizado, con la colaboración de la Fundación Cisneros, por el hoy profesor en Chicago Daniel R. Quiles y tras haber conseguido armar una exposición en 2015 en el Museo del Bronx comisariada por Julieta Gonzalez. Y recuerda aquí Ariel que esta actuación se enmarca dentro de una corriente que ya está bastante generalizada en EE.UU., donde, por ejemplo, The Aspen Institute viene trabajando en la organización de la sucesión de los artistas desde hace 10 años, y también en Europa, donde recientemente se ha creado en Berlín el llamado The Institute for Artist's States, que hizo unas conferencias el año pasado sobre estos temas. Y aquí interpeló a los coleccionistas presentes para "que se den cuenta de que el conocimiento que tiene el coleccionista, desde el punto de vista de archivo de obra, de inventario de obra, seguro, catalogación de obra es totalmente aplicable a los artistas, el know how ya existe en los coleccionistas, ¿por qué no aplicarlo a los artistas?, nos ayuda a todos a que el arte latinoamericano tenga una mayor inserción en el arte global", concluyó.

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