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Ser un joven profesional del arte en España

¿Cuál es la situación de los jóvenes (y no tan jóvenes) profesionales del arte en España? En este artículo analizo algunas de las claves para entender una realidad que dificulta el desarrollo del mundo artístico en este país.

Laura Cano Coca
Olalla Gómez | Ser un joven profesional del arte en España
Olalla Gómez | Ser un joven profesional del arte en España
¿Apoyan suficientemente las instituciones artísticas a los profesionales nacionales? Dos artistas hablan de ello.

Todos los que nos movemos en el mundo del arte como profesionales, sea cual sea nuestro ámbito de actuación, nos encontramos con la misma crítica o queja, ajena y propia: la falta de oportunidades. Este reclamo no es nuevo. Siempre se ha dicho que para que un artista español fuera reconocido en nuestro país, antes debía haber cosechado el éxito fuera de nuestras fronteras, y aún así, el reconocimiento aquí no estaba asegurado. Este mismo argumento fue uno de los tratados en la mesa redonda llevada a cabo el pasado 15 de septiembre en Espacio Fundación Teléfonica, en colaboración con PhotoEspaña, "Artistas españoles. In & out", en la que participaron los fotógrafos Paula Anta, Sergio Belinchón, Gerardo Custance, Cristina de Middel y Rosell Meseguer, y a la que me alegró mucho asistir, ya que vino a confirmar la tesis que quiero exponer en este artículo: la falta de apoyo (institucional y privado) que se brinda en nuestro país a los profesionales del arte.

Hoy por hoy, y dada la diversificación y especificación de actividades profesionales, la queja se puede hacer extensible a todos agentes del mundo artístico español: comisarios, museólogos, gestores culturales, etc. Porque no nos olvidemos de que el mundo del arte es complejo y se activa y desarrolla no sólo desde la creación, aunque claro está, esta sea indispensable. El mundo del arte es tal porque lo vertebra una serie de profesionales que además de crear, reflexionan, gestionan, promueven, difunden y que sin todos ellos, no existiría tal y como lo conocemos hoy. Quizá sería mejor de otra forma, diréis algunos. Y puede ser que tengáis razón, pero no es mi intención aquí divagar sobre mundos posibles (¿utópicos?), sino poner sobre la mesa una situación que nos afecta a todos los que un día decidimos dedicarnos a esto aun conociendo el compromiso y el duro trabajo que eso significaba.

Veamos. Becas para artistas de corta o media carrera, muchas. Residencias, producción de obra, exposiciones (normalmente en centros menores, digamos, dedicados a la creación emergente). Entre las destacables están las becas de la Academia de España en Roma, es de resaltar que se hace extensible a proyectos de comisariado, museología o gestión cultural; las convocatorias de La Casa encendida que se lanzan cada año para artistas y comisarios, Generación e Inéditos respectivamente; Las de la Fundación Botín, también con varias modalidades, entre ellas artes plásticas y comisariado y museos.

Podría citar muchas más (he ido compilando un listado de varias páginas), pero lo verdaderamente interesante, en este punto, es ver la repercusión que estas convocatorias tienen en un ámbito de trabajo donde el paro y la precariedad son la tónica general. Si observamos detenidamente, los artistas, comisarios o museólogos vencedores de estas becas o estancias, por supuesto, amplían conocimientos, ponen los que ya tenían en práctica y viven una experiencia laboral, creativa y en muchos casos, vital, pero ¿les abre puertas en nuestro país? La respuesta es, en un porcentaje altísimo, "no". Por ejemplo, una persona ganadora de una de las becas de museología del Ministerio de Cultura, que ofrece 30 plazas anualmente, siendo esto algo bastante insólito ya que la mayor parte de convocatorias ofrecen de 1 a 10 plazas, ¿dónde podrá desarrollar su labor cuando la mayor parte de los museos públicos en nuestro país sólo se puede optar a una plaza por oposición? ¿Cada cuánto tiempo salen plazas al cuerpo nacional de conservadores de museo y cuántas plazas se ofertan en cada convocatoria? Este mismo año se convocaron oposiciones después de aproximadamente 9 años. En ellas se ofertaban 32 plazas. Otro hecho insólito. En las anteriores, las de 2005, fueron únicamente 12 plazas.

Entonces, ¿apoyan suficientemente las instituciones artísticas a los profesionales nacionales? Aunque la pregunta casi se contesta por si misma, he querido contar con el testimonio de dos artistas, a los que no podríamos llamar ya emergentes, o sí, este concepto me crea bastantes dudas, pero que son reconocidos a nivel nacional e internacional.

Olalla Gómez (Madrid, 1982) es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. En 2011 Realiza el Máster en Arte, Creación e Investigación por la misma Universidad. Ha sido seleccionada con becas para participar en workshop entre los que destacan los impartidos por Valcárcel Medina, Antoni Muntadas, Manuel Segade o Luis Jacob  en las Jornadas de estudio de la imagen, del Centro de Arte Dos de Mayo. Recientemente consiguió el primer premio muestra de arte joven de La Rioja y en los encuentros de arte contemporáneo EAC. Ha recibido la beca de ayudas a la creación VEGAP y fue seleccionada en Circuitos de artes plásticas 2013 y en el Simposio Internacional Praxis y contexto del arte contemporáneo, Fórum Eugénio Almeida, Portugal. Sus obras se han podido ver en ferias como Estampa, fotofever Paris o Summa. En 2015 ha realizado su primera individual "La gota consume la piedra" en la galería Astarté y participa desde hace años en diversas colectivas.

Mar Canet (Barcelona, 1981) es artista digital e investigador. Centrando parte de su actividad en la visualización de datos desde el terreno del arte. Comparte su actividad creativa e interés por trabajar alrededor del arte y los nuevos medios con Derivart y Lummo (colectivos de los que es cofundador), aportando una visión estética y en ocasiones irónica en torno a los datos a mostrar. Desde 2009 trabaja sobretodo con Varvara Guljajeva, como dúo artístico, articulando sus proyectos alrededor de la sobre-saturación de la información en la actualidad, visualizando las diferentes tipologías de datos ya sea gracias a la luz, el sonido o en instalaciones de muy diversa índole. Presentando la realidad que nos rodea con un aspecto y sentido diferente, apoyándose en datos concretos y releyéndolos de manera inusual con herramientas nuevas o readaptadas. Entre los muchos reconocimientos, becas y sus 13 residencias internacionales (que realizó de forma continuada durante 3 años), cabe resaltar sin duda, la pieza realizada para la exposición "Digital Revolution" llevada a cabo en el Barbican Centre de Londres, patrocinada por Google en el verano de 2014 y que actualmente está de gira junto con la exposición.

Laura: Cuando comenzaste a tener repercusión dentro de "lo emergente" ¿Recibiste alguna ayuda a la producción o te incluyeron en alguna exposición de algún museo público del Estado español?

Olalla: No soy consciente del cuándo ni de la repercusión que pueda tener mi trabajo a día de hoy. La beca más reseñable que he tenido fue la Vegap, y en el tema de exposiciones en museos públicos, me sobran dedos de una mano para echar las cuentas.

Mar: Al inicio fueron más otro tipo de iniciativas como festivales (como por ejemplo Observatori en Valencia o Inmotion en el CCCB, Barcelona). Podríamos estar dentro del museo pero era gracias a iniciativas que se realizaban dentro de este, no era tanto como exposiciones pensadas por el propio centro.

Recibimos alguna ayuda como la de Madrid Procesos, otorgada por la AVAM (Asociación de Artistas Visuales de Madrid).

La primera vez que expuse en un museo público en España fue haciendo una individual en 2009 en mi pueblo natal (Mollet del Valles) en un museo modesto de mi ciudad con el colectivo Derivart, del que formo parte. Hay que reconocer que hicieron un magnífico catálogo ideado por el diseñador y tipógrafo Andreu Balius.

Laura: ¿Ha adquirido obra tuya algún museo o institución artística pública nacional?

Olalla: Sí han adquirido mi obra. La diputación de Alicante en el premio EAC.

Mar: No han adquirido ninguna obra por ahora. De hecho ayudaría mucho que instituciones públicas de renombre apostaran por incluirnos en su colección, ya que también esto ayuda mucho para entrar y posicionarse en el mercado del arte, desafortunadamente aún no hemos recibido ninguna muestra de interés por parte de un museo nacional.

Laura: ¿Te parece suficiente la atención que los museos y centros de arte públicos dedican a los jóvenes artistas?

Olalla: Me parece insuficiente por no decir nula.

Mar: Me parece bastante deficiente. He ido mirando la lista de adquisiciones que realizan entidades como el Macba y fundaciones españolas y hay muy poco artista joven español. Cosa que es un grave error porque podrían optimizar mucho más el dinero de adquisiciones, ayudar a el tejido artístico y de paso aumentar su responsabilidad social.

Laura: ¿Qué propuestas tendrías para que este tipo de instituciones apoyaran a los jóvenes talentos?

Olalla: Pues es que es todo una suma de factores, por un lado está la herencia de la corrupción en el pasado, de la mala gestión y despilfarro por parte de instituciones que ahora están famélicas. Por otro, la falta de educación y conciencia respecto a la cultura en general y al arte en particular en este país, no hay una base, lo que también influye en que no exista la figura de el/la coleccionista más allá de cuatro personas... Podría seguir, pero en resumen, cuando dices jóvenes talentos pienso en que ni los viejos talentos en su mayoría son apoyados o viven de esta profesión...

Mar: Primero definir qué es artista joven porque en España está estandarizado que es hasta los 35 años. Yo tengo 34 así que dentro de poco saldré de esta categoría. El Turner Prize es un premio de jóvenes artistas hasta los 50 años. Si te paras a pensar, la carrera de un artista funciona muy distinta que la de un deportista y tarda mucho más en establecerse, lo digo porque 35 es la media de edad en la que se retiran los futbolistas.

Deberíamos revisar qué está ocurriendo en un país que, siendo rico en profesionales, creatividad y sensibilidad, deja que sus mentes mueran de inanición en sentido literal y figurado. Por Laura Cano

Arte contemporáneo

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Javier Pagola

Artista, Comisario

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