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Saint Sebastien, Saint Sebastian, 1826 – 1832. Justin Taylor. Grabado iluminado — Cortesía del Museo San Telmo
10
oct 2020
17
ene 2021

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Cuándo: 10 oct de 2020 - 17 ene de 2021
Inauguración: 10 oct de 2020
Horario: de martes a domingo de 10 a 20 h.
Dónde: Museo San Telmo / Zuloaga Plaza, 1 / Donostia-San Sebastián, Guipúzcoa, España
Organizada por: Gordailua, Museo San Telmo
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Publicada el 08 oct de 2020      Vista 48 veces

Descripción de la Exposición

San Telmo Museoa y Gordailua presentan la exposición Al abrigo de Urgull, una selección de estampas de San Sebastián. Organizada por San Telmo Museoa y Gordailua, la exposición presenta una selección de grabados procedentes en su mayor parte de las colecciones de San Telmo y de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Cuenta con la colaboración de Zumalakarregi Museoa y se podrá visitar del 10 de octubre de 2020 al 17 de enero de 2021 en el museo. San Sebastián aparece representada en el siglo XVI como una pequeña villa surgida al abrigo del Monte Urgull, rodeada de mar y arenales. Desde entonces hasta finales del siglo XIX, el Monte Urgull es protagonista de las representaciones que locales y extranjeros realizan de la ciudad, ya que su papel como fortaleza defensiva marca la identidad y el desarrollo de la villa. La colección de grabados y las piezas que se presentan en esta exposición muestran el protagonismo del Monte Urgull en San Sebastián, testigo de las transformaciones y del devenir histórico de la ciudad. La mayor parte de ellos, así como las piezas presentadas, pertenecen al Museo San Telmo y a la Diputación Foral de Gipuzkoa (Museo Marítimo Vasco, Museo Zumalakarregi y Koldo Mitxelena Kulturunea), y son una selección del importante patrimonio que se conserva, principalmente, en Gordailua, Centro de Patrimonio de Gipuzkoa. El grabado fue durante más de cuatro siglos el único medio existente de difusión masiva de imágenes en Europa; la técnica de grabar un dibujo sobre una plancha de madera, metal o piedra y su posterior estampación sobre papel, permitió reproducir imágenes múltiples e iguales hasta finales del siglo XIX, fechas en que la irrupción de la fotografía cambiará esta situación. Estas estampas se convirtieron en importante herramienta al servicio de la difusión del pensamiento; su finalidad principal fue ilustrar libros y publicaciones, si bien también fueron una forma de expresión artística. La muestra se articula en seis secciones en las que se muestran unos 80 grabados que van del siglo XVI al XIX, con especial relevancia de este último. Desde las primeras representaciones de la ciudad hasta la aparición del turismo, pasando por el faro de Urgull, el Consulado Marítimo o las mujeres viajeras y grabadoras, la exposición acompaña las imágenes con objetos que aportan un mayor contexto, como unos jarrones regalados por Napoleón III y Eugenia de Montijo o libros de viaje del siglo XIX. Además, a lo largo del recorrido se han creado distintos puntos de interés. Por una parte, los focos hablan en cada sección de un tema que se trata en ella o que tiene relación con la época: mujeres viajeras, militares e ilustradores, la vida en el camino... Por otra parte, las “lupas” amplían detalles de los grabados que pueden resultar especialmente interesantes, anecdóticos o merecedores de atención por algún otro motivo. La exposición incluye un apartado en el que se podrán conocer además las técnicas de grabado, de la mano de artistas contemporáneos, que a lo largo de la muestra desarrollarán un proyecto de creación sobre los temas del paisaje y San Sebastián. El resultado será una carpeta con cuatro grabados elaborados con diferentes técnicas. La contemporaneidad se trabajará asimismo a través de las actividades, que, sin dejar de lado la perspectiva histórica, aportarán un punto de vista actual sobre la ciudad a través de conferencias, mesas redondas, música y visitas. Con motivo de la muestra, por otra parte, el museo ha encargado a La Taller la estampación de una edición limitada de la imagen original del Civitates Orbis Terrarum, que se venderá en una carpeta al precio de 45 euros. Selección de textos de la exposición: 1. PRIMERAS REPRESENTACIONES Una de las primeras imágenes que mostraba San Sebastián con cierto grado de fidelidad es la vista incluida en la obra Civitates Orbis Terrarum, cuyo primer volumen fue publicado en 1572 en Colonia. La estampa muestra una amplia vista que incluye aspectos naturales, edificados y referencias a la actividad económica. Vemos así una ciudad fortificada a los pies del monte Urgull donde se sitúa el castillo de La Mota, la construcción de una embarcación en los arenales y el puerto, esencial para la pesca y el comercio marítimo. Incluye además la imagen de San Sebastián, mártir antipestífero que da nombre a la ciudad. La técnica del grabado permitió la reproducción y difusión de estampas en toda Europa. Así, esta imagen de la ciudad de San Sebastián fue copiada o reinterpretada varias veces en los siglos posteriores en álbumes editados en Alemania, Holanda, Francia e incluso en San Sebastián. Se repite la misma vista de la ciudad, reduciendo el amplio panorama y variando algunos detalles en los barcos o personajes representados. Foco 1. Civitatis Orbis Terrarum Civitates Orbis Terrarum (Las ciudades del mundo) (1572) es el primer atlas dedicado a las ciudades del mundo, una obra en el que se describen 480 ciudades y que fue concebido como un complemento al primer atlas moderno de la historia, el Teatrus Orbis Terrarum (1570) de Abraham Ortelius. Su editor Georg Braun, teólogo y canónigo de la catedral de Colonia, se encargó también de redactar los textos que acompañan a los grabados de Franz Hogenberg, quien a su vez se basaba en dibujos del flamenco Joris Hoefnagel y otros artistas. Fue un libro de gran popularidad que conoció gran difusión en toda Europa, y fue reeditado regularmente hasta el siglo XVIII. 2. EL VIAJE ROMÁNTICO Durante la primera mitad del siglo XIX aumenta en Europa el interés por conocer lugares hasta entonces desconocidos y surgen con fuerza los libros de viajes que incluyen estampas de paisajes, tipos y relatos. A ello contribuyó decisivamente el movimiento romántico, con su búsqueda de la libertad auténtica y su nueva manera de sentir y concebir la naturaleza. Una nueva mirada fascinada por la inmensidad que remite a lo sublime y por las particularidades pintorescas. Estos nuevos intereses transforman la esencia del viaje que, de ser un medio de conocimiento, pasa a convertirse en una experiencia personal e íntima. Los recuerdos, apuntes y bocetos tomados durante el viaje sirven para reinventar los lugares visitados. Entre los artistas que nos visitaron e incluyeron ilustraciones de San Sebastián en sus libros podemos mencionar a Justin Taylor, Charles Mercereau, Blanche Hennebutte y Eugène de Malbos, entre otros. No sólo los extranjeros mostraron interés en este género literario, las obras de Julio Lambla, Pío Zuazua o Pedro Pérez de Castro también recogen vistas y paisajes de la geografía peninsular. Foco 2: Mujeres viajeras, ilustradoras y grabadoras Lady Chatterton pasó por Donostia en 1841. Viajera aristocrática británica, aportó una muy original visión de Urgull. La hermanas Feillet, Hélène y Blanche, ilustraron varias guías turísticas que editó Charles Hennebutte, marido de la segunda, elaborando desde los dibujos a las propias litografías publicadas a mediados del siglo XIX. Fueron pioneras en esta técnica y viajaron por toda Euskal Herria recogiendo los paisajes que ilustraron las guías y los álbumes de vistas de la costa vasca desde Bayona a Bilbao. Las imágenes también recogían elementos etnográficos que reflejaban las costumbres e indumentarias de la época. 3. TIEMPOS DE GUERRA San Sebastián, en su condición de plaza fuerte, no pudo evitar las contiendas bélicas a lo largo de la historia. Numerosas estampas reflejan los enfrentamientos que tuvieron lugar en la ciudad durante el convulso siglo XIX. En la Guerra de la Independencia tuvo lugar en 1813 el asedio, toma y destrucción de San Sebastián por parte de las tropas británicas y portuguesas que venían a liberar la ciudad de la ocupación francesa. En 1823 las tropas francesas de los Cien Mil Hijos de San Luis, que apoyaban a Fernando VII en su intento de restablecer el absolutismo, asediaron la ciudad, que se había sumado a la causa liberal. Tras la muerte de Fernando VII en 1833 comenzó la Primera Guerra Carlista, enfrentamiento por la sucesión en el trono entre los partidarios del Antiguo Régimen, con el infante Don Carlos a la cabeza, y los defensores del liberalismo que apoyaban a Isabel II. San Sebastián, ciudad liberal, fue sitiada desde diciembre de 1835 por el ejército carlista ubicado en los montes cercanos. Foco 3: Militares ilustradores. Entre los militares que formaron parte de la Legión Auxiliar Británica, que vino a apoyar a los liberales en la Primera Guerra Carlista, hubo magníficos ilustradores que nos muestran cómo era San Sebastián en ese periodo. Henry Wilkinson, médico de esta Legión, publicó la obra Sketches of Scenery in the Basque Provinces of Spain (Londres, 1838). Narra su experiencia por tierras vascas, acompañada de vistas de localidades e ilustraciones musicales con partituras. De Thomas Lyde Hornbrook, también miembro de la Legión Británica, es la obra Twelve Views in the Basque Provinces… (Londres, 1840) que recoge varias litografías, entre ellas una magnífica de San Sebastián. Por su parte, Sydney Crocker y Bligh Barker editaron el libro Sketches from the basque provinces of Spain (Londres, 1839) con románticas estampas de paisajes y costumbres del País Vasco. 4. LA CIUDAD CRECE Durante gran parte del siglo XIX San Sebastián continuó manteniendo su carácter de plaza militar, conservando gran parte de sus defensas y elementos fortificados. El aumento de la población trajo consigo la congestión y el hacinamiento en la ciudad intramuros. Fue en 1863 cuando la Corona autorizó el derribo de las murallas atendiendo así a una vieja reivindicación de las autoridades locales. Dos años más tarde, libre de sus murallas, San Sebastián inició su expansión urbanística. Este crecimiento trajo consigo cambios en la fisonomía histórica de la ciudad, desarrollada hasta entonces al abrigo del monte Urgull. La primera fase de la ampliación fue diseñada por el arquitecto Cortázar conforme a las modernas teorías del urbanismo racionalista, con plano ortogonal y ordenado. Las representaciones gráficas de finales del siglo XIX reflejan el crecimiento de la ciudad: la expansión del Centro y los nuevos barrios de Gros y El Antiguo. Foco 4: La aparición de la fotografía El grabado como soporte de ilustraciones gráficas en la prensa hizo posible nuevas formas de comunicación a partir del siglo XIX. La prensa comienza a recoger la actualidad informativa a través de estas imágenes cuya reproducción se fue perfeccionando. La aparición de la fotografía a mediados del siglo XIX sirvió como auxiliar del grabado que se siguió utilizando como fuente principal de imágenes de la prensa. La fotografía fue, poco a poco, sustituyendo al dibujo como fuente de los grabados publicados por la prensa gráfica, hasta que el desarrollo de la técnica permitió, muy a finales de siglo, reproducir directamente las fotografías en las revistas ilustradas. 5. ESTAMPAS DE VIDA COTIDIANA En el siglo XIX abundan las referencias gráficas sobre San Sebastián. La mayor parte de ellas son imágenes paisajísticas y muchas incorporan también en sus detalles escenas de carácter costumbrista. Estas representaciones muestran el interés de la época por las tradiciones y tipos populares, con cierto cariz folklórico y, al mismo tiempo, nos aportan información sobre el modo de vida de las gentes de la ciudad. Parte de la población de San Sebastián vivía de la agricultura y la pesca. Así, se pueden ver escenas rurales de campesinos con carros de bueyes y escenas de pesca en la bahía de La Concha. En menor medida se aprecian las actividades económicas emergentes que convivieron en el tiempo con la actividad del sector primario. No podemos olvidar que el desarrollo económico de la ciudad se afianzó gracias a la industria, si bien las fábricas y talleres se establecieron siempre lejos del centro urbano para proteger la imagen veraniega y elegante de la ciudad como destino turístico de prestigio. Foco 5: La vida en el camino. Hasta mediados del siglo XIX San Sebastián estuvo al margen del camino real que transcurría desde Oiartzun a Hernani dejando a un lado la ciudad. El camino que vemos en estos grabados enlazaba Donostia con Hernani, donde se incorporaba al camino real. Hasta 1846 no se inauguró el nuevo camino de Andoain a Irun, que pasaba por San Sebastián y poco a poco quitaría protagonismo al viejo camino real, convirtiéndose en carretera general. No obstante la iconografía de la ciudad recoge la imagen de este camino a Hernani con profusión de personajes que nos ilustran sobre la vida cotidiana de la época. En él confluían viajeros, militares, lecheras, arrieros, burgueses, pescateras y campesinos. 6. ESTACIÓN VERANIEGA Cuando en 1854 San Sebastián es designada capital de la provincia de Gipuzkoa, sigue siendo una plaza fortificada con sus murallas y el castillo, si bien la playa es ya un atractivo importante. La presencia veraniega de la Corte en San Sebastián, iniciada por Isabel II, fue decisiva para afianzar su prestigio como lugar de veraneo y forjar el carácter de la ciudad como centro turístico. El turismo estaba entonces reservado a la aristocracia y las clases pudientes, viajeros ilustres que consideraban San Sebastián el lugar idóneo para dejarse ver y ostentar su estatus social. Los baños de ola fueron el principal reclamo para el turismo, y pronto se generalizó la utilización de cabinas o casetas de baño en la playa de La Concha, conformando una estampa clásica. Con el objeto de evitar la monotonía de la vida veraniega y entretener a los veraneantes y a las clases acomodadas de la ciudad, desde mediados de siglo se comenzaron a organizar festejos. Es el inicio de la actual “Semana Grande”; en torno al 15 de agosto se programaban diferentes actos y espectáculos, festivales musicales, fuegos artificiales, corridas de toros y regatas de traineras. Foco 6: Revistas ilustradas del siglo XIX La Ilustración Española y Americana (1869-1921) es considerada como la principal revista ilustrada española del siglo XIX. Heredera del Semanario pintoresco español (1836-1857), el Museo de las familias (1843-1870) y La ilustración (1849-1857). Siguió el modelo de las grandes revistas ilustradas europeas y fue el máximo exponente del periodismo gráfico español de la época. En sus páginas encontramos a destacados literatos, publicistas y periodistas, así como los mejores ilustradores de la época, que aportaron dibujos de actualidad, estampados a través de unos grabados de gran belleza y maestría, considerados auténticas instantáneas de toda una prolongada época histórica. 7 TALLER DE GRABADO El último espacio de la exposición se dedica a mostrar las diferentes técnicas existentes de grabado: serigrafía, calcografía, xilografía y litografía. El grabado se ha transformado en una técnica al servicio de los artistas que se redefine constantemente. Actualmente la revolución digital facilita la creación, edición y difusión de imágenes de forma inmediata e ilimitada. Esta relación de cercanía con lo gráfico desdibuja la centralidad que el grabado ha tenido en la difusión de las imágenes desde el Renacimiento. Hasta el siglo XX el grabado era la industria que abastecía de imágenes a una sociedad que las demandaba de forma creciente. Algunos artistas como Durero, Rembrandt o Goya supieron utilizar las especificidades de estas tecnologías para expresarse. A finales del siglo XIX el grabado fue sustituido por la fotografía y por la reproducción mecánica. Desde entonces, las técnicas del grabado se han mantenido vivas en los talleres vinculados a la creación artística. En el ámbito del arte, no son las técnicas ni los géneros los que se quedan obsoletos, sino los lenguajes, que han de reformularse de forma continua. Por esta razón hemos invitado a cuatro artistas a trabajar a partir de los ejes del paisaje y San Sebastián. Mikel Ruiz Pejenaute, Xare Álvarez, Ainize Txopitea y Julen Agirre trabajarán durante los meses de la exposición para formar una carpeta con cuatro grabados, cada uno de los cuales estará estampado en una de las técnicas del grabado clásico. En este espacio se sitúa diverso material de trabajo relacionado con el grabado, como un tórculo, planchas, gubias y buriles, tintas y guías sobre técnicas de grabado, todo ello cedido por José Luis Noain, grabador, que ha prestado para la exposición el material del que dispone y con el que habitualmente trabaja.

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