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Arnasa, Maider López
04
jun 2020
01
ene 2021

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Publicada el 25 jun de 2020      Vista 72 veces

Descripción de la Exposición

Todos los días al anochecer, entre las 21.00 h y la 1.00 h, el museo continuará cobrando nueva vida con la instalación de luz Arnasa (2020) de Maider López (San Sebastián, 1975), que estaba previsto finalizase este martes, 15 de septiembre. De esta forma, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, con el patrocinio de Fundación Banco Santander, ha decidido prorrogar la obra invitada hasta fin de año. En el contexto inédito de la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, el museo y la Fundación Banco Santander invitaron a la artista Maider López (San Sebastián, 1975) a realizar una intervención artística que interaccione con la propia institución y que, además, provoque en el espectador una reflexión sobre el papel del arte y los museos en la sociedad. Se trata de la primera vez -en los 19 años y las 63 ediciones en los que se viene desarrollando el formato expositivo La Obra Invitada- que el museo encarga exprofeso una creación artística, que, en este caso, añade el valor de estar estrechamente vinculada a su propio espacio y a los acontecimientos actuales. El resultado es Arnasa, (respiración), una instalación que gradúa la intensidad de la luz del museo al ritmo de una respiración y en la que la artista propone que, incluso cerrado y sin presencia humana, el museo se expande y sigue “respirando”, vivo y contribuyendo a la vida en común de su entorno. En palabras de Maider López: “una pieza hecha para ser vista desde la calle, para mirar el museo desde fuera e integrarlo en la ciudad”. De esta forma hasta el 1 de enero, el museo de Bilbao abrirá sus límites con Arnasa y el visitante, hasta ahora ausente, se trastocará en paseante -el flâneur sin rumbo de Charles Baudelaire-, percibiendo la instalación de luz no adentrándose en el museo sino desde el exterior, en un momento de la historia en el que el deambular por la ciudad y la necesidad de aire libre se han convertido en deseos colectivos. ___________ La Fundación Banco Santander y el Museo de Bellas Artes de Bilbao reactivan el programa La Obra Invitada con una creación site-specific originada a partir del encargo del museo a la artista Maider López. Arnasa (respiración) es una instalación de luz que se contempla desde el exterior del museo y que podrá verse todos los días entre el anochecer y la una de la madrugada a partir de hoy y durante todo el verano. En el contexto inédito de la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, el museo y la Fundación Banco Santander han invitado a la artista Maider López (San Sebastián, 1975) a realizar una intervención artística que interaccione con la propia institución y que, además, provoque en el espectador una reflexión sobre el papel del arte y los museos en la sociedad. Se trata de la primera vez -en los 19 años y las 63 ediciones en los que se viene desarrollando el formato expositivo de La Obra Invitada- que el museo encarga exprofeso una creación artística, que en este caso añade el valor de estar estrechamente vinculada a su propio espacio y a los acontecimientos actuales. El resultado es Arnasa, una instalación que gradúa la intensidad de la luz del museo al ritmo de la respiración y en la que la artista propone que, incluso cerrado y sin presencia humana, el museo se expande y sigue "respirando", vivo y contribuyendo a la vida en común de su entorno. En palabras de su creadora: "una pieza hecha para ser vista desde la calle, para mirar el museo desde fuera e integrarlo en la ciudad". Arnasa (2020) La actual crisis sanitaria ha provocado un momento de excepcionalidad en el que los museos de casi todo el mundo han estado cerrados, pero han seguido trabajando, las galerías han permanecido intactas, los cuadros y obras han continuado teniendo las condiciones ambientales necesarias para mantenerse, cuidados por el personal del museo. Estos cuadros han estado ahí aun sin público, quizá también en el imaginario de las personas en sus casas, pero sobre todo presentes en el museo. En la obra de Maider López, el museo de Bilbao abre sus límites y el visitante, hasta ahora ausente, se trastoca en paseante -el flâneur sin rumbo de Charles Baudelaire- que percibe la obra no adentrándose sino desde el exterior, en un momento de la historia en el que el deambular por la ciudad y la necesidad de aire libre se han convertido en deseos colectivos. Maider López describe así su trabajo: "El museo respira a través de la luz. La luz en el interior del edificio se enciende y apaga gradualmente al ritmo calmado y constante de la respiración. La luminosidad sale por ventanas y cristaleras expandiendo el museo, conectando el interior y el exterior. La variación de la intensidad de la luz se ve desde la calle y el transeúnte puede ver cómo el interior del museo desprende luz, dando la sensación de que respira y remitiendo a la vida interior del edificio. Todas las salas del museo se encienden y apagan al mismo tiempo de forma gradual. El museo entero respira como una unidad y así lo deja ver en cada una de sus fachadas. La transición paulatina de luz a oscuridad y viceversa dura aproximadamente 8 segundos, y entre cada transición de luz hay un momento de quietud (luz u oscuridad) de aproximadamente 3 segundos. La sensación de que el edificio respira viene dada por los tiempos y similitudes con la frecuencia respiratoria a través de la inspiración (transición a luz), retención del aire o apnea (breve quietud de la luz), espiración (transición de luz a oscuridad) y apnea (oscuridad), así como la constante continuidad de estas fases. El proyecto toma en cuenta el contexto en el que nos encontramos debido a la crisis sanitaria de la COVID-19. Una pieza para ser vista desde la calle, para mirar el museo desde fuera e integrarlo en la ciudad. El museo, aún cerrado, está vivo. Cuando visité el museo cerrado durante dos meses, sentí cómo esas obras han permanecido ahí, aunque nosotros no estuviéramos. Una potente sensación de vida, de que aun cerrado el museo contribuye, como un jardín al que no tenemos acceso ni podemos verlo o disfrutarlo de una manera directa, pero que sus árboles y vegetación favorecen la vida en común a través del aire, de las abejas que lo visitan… Mi trabajo parte de elementos existentes que al dislocarlos crean una nueva situación, transformando realidades comunes. En este caso, el ritmo de la iluminación es dislocado visibilizando la vida del museo, expandiéndolo, dándole movimiento y animándolo. Una instalación que interviene en el espacio público y la arquitectura, rompiendo el estatismo de las cosas y los lugares, invitando a buscar nuevos modos de ver y de relación con nuestro entorno". Arnasa podrá verse desde el exterior del museo a partir del 4 de junio y a lo largo del verano todos los días entre el anochecer y la una de la madrugada. Es una creación efímera de la que se recogerá testimonio en video y fotografía.

Actualizado

el 10 sep de 2020