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Arte ingenuo. Colección Santos Lloro
25
sep 2020
07
feb 2021

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Cuándo: 25 sep de 2020 - 07 feb de 2021
Inauguración: 25 sep de 2020
Dónde: Sala de Exposiciones de la Diputación de Huesca / Porches de Galicia, 4 / Huesca, España
Organizada por: Diputación de Huesca
Enlaces oficiales Web 
Publicada el 22 sep de 2020      Vista 38 veces

Descripción de la Exposición

Publicación. Textos de Juan Manuel Bonet, Josep Casamartina, José Corredor-Matheos, Antonio Santos y Javier Santos. Javier Santos Lloro nació en Madrid en 1971, en una familia en la que la cultura y el arte eran bienes cotidianos, aunque él se considera de Lupiñén (Huesca), donde pasó muchos veranos durante su infancia. Sobrino de Ángeles Santos, Emili Grau Sala y Rafael Santos Torroella; primo de Julián Grau Santos, y hermano de Antonio y Manuel Santos, cuenta con un universo familiar repleto de imágenes artísticas. El periodo de las vanguardias españolas, como una suerte de herencia, forma parte, en su caso, de la tradición familiar. Un coleccionista es alguien que a título personal ha ido recopilando objetos artísticos que en sus manos han adquirido un nuevo sentido. La fina sensibilidad de Santos y su visión humanística invitan ahora al espectador a ser partícipe de la inédita historia de estas piezas. Se trata de una colección totalmente subjetiva que reúne objetos de extraordinaria rareza. El periodo que cubre la colección es muy largo, desde la Baja Edad Media, en la que, según nos recuerda el propio Santos, «el arte era el mismo para todos», hasta la segunda década del siglo xx, y por último desde los años veinte hasta la actualidad, cuando «una parte del arte reconocido se deja contaminar por la ingenuidad». Como señala Juan Manuel Bonet, Javier Santos Lloro aporta una mirada que atiende no solo a la pintura, sino también al mundo de la ilustración, al del objeto popular y al del objeto encontrado, una mirada que se fija en los grandes nombres, pero también en los pequeños maestros, que en ocasiones son grandes pero están ocultos. Su interés engloba, entre otras manifestaciones, el arte aragonés que va del siglo xi al xvii, el arte popular, el juguete, el arte infantil, las máscaras y los títeres de feria. La exposición, que reúne más de mil doscientas obras, se abre con una serie de piezas cronológicamente encuadrables entre los siglos xi y xvi, una época en la que el arte era igual para todas las clases sociales. Los ejemplos de arte religioso coexisten con temas profanos y hasta con objetos relacionados con la magia. En el relato expositivo se incluye el arte de los niños y el realizado por adultos, formados y no formados, en los ámbitos de lo cotidiano, la fiesta y el juego, así como una importante representación del arte que podemos denominar culto. La mirada de Santos entreteje lo anónimo y lo firmado por los autores con nombres y apellidos. Para Corredor Matheos, la ingenuidad que plantea la colección es su rasgo más representativo, «y puede hacernos pensar en la inocencia, la creatividad, la humanísima necesidad de jugar, la libertad y el desenfado relacionado con la libertad con que se realiza la acción creativa, al margen de establecidas reglas». El interés de Santos por la relación entre arte e infancia es fundamental. El arte infantil fue objeto de especial atención en diversas disciplinas a lo largo del siglo xix y a principios del xx: muchos artistas de las vanguardias vieron en los niños modelos que resolvían de forma intuitiva problemas plásticos lastrados por las convenciones. La exposición refleja un proceso bidireccional: recoge obras de artistas de sólida formación cuyo lenguaje plástico deja sentir la ingenuidad (Ángeles Santos, Emili Grau Sala, Julián Grau Santos, Emilio Varela, Joaquín Torres-García…) junto a piezas de autores que utilizan algún elemento de expresión propio del arte infantil (Rafael Pérez Barradas, Salvador Bartolozzi, José María Gorrís…). Buena parte de los artistas del siglo xx no se dedicaron solo a realizar obras de arte, sino que al extender su creación a nuevos formatos generaron una producción que hasta ahora era situada en los márgenes del gran arte. Se ha editado una publicación con colaboraciones que contextualizan la colección. El crítico y poeta José Corredor Matheos aporta una reflexión sobre el arte ingenuo como fruto de la libertad. Josep Casamartina aborda el primitivismo y la cultura popular en el arte catalán del fin de siècle a la modernidad. Juan Manuel Bonet, escritor y crítico de arte, hace un recorrido por el mundo de las vanguardias españolas. En los textos de Javier Santos y Antonio Santos ningún campo queda fuera de las conexiones, a veces inesperadas, entre el juego y las tradiciones populares, el arte infantil y los lenguajes renovadores. Junto a autores conocidos (como Xavier Nogués, Pere Torné Esquius, Joaquín Torres-García, Rafael Pérez Barradas, Carlos Sáenz de Tejada, Josep Obiols, Olga Sacharoff, Josep de Togores o Ángeles Santos) desfilan una multitud de personajes menos conocidos, además de objetos anónimos como máscaras, títeres, portacofias, maniquíes, juegos de massacre, exvotos, curritos, autómatas, etcétera, algunos de ellos extremadamente atractivos. Ese espíritu ingenuo de las vanguardias, que fomenta la originalidad perdida en un mundo cada vez más complejo, pervive en la actualidad en muchos artistas que están presentes en la colección (Isidro Ferrer, Flavio Morais, Antonio Santos…). La muestra explora los vínculos que unen los objetos y el arte. Se trata de un relato expositivo que abarca múltiples universos, formas y lenguajes de las artes visuales de nuestra época. Para Antonio Santos la ingenuidad es un estado del alma, una manera de ser y estar en la vida; para Javier Santos es un motivo de fascinación, un estímulo para una recopilación emocional de piezas que en sus manos han adquirido un nuevo significado.

Actualizado

el 14 oct de 2020
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