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Bosteko 2020
08
sep 2020
30
dic 2020

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Publicada el 15 sep de 2020      Vista 23 veces

Descripción de la Exposición

-El término de origen chino Shakkei, que aparece ya en el tratado bajo el título “Yuanye” del siglo XVII, y que se extrapolará posteriormente a la cultura japonesa, hace mención a la estrategia de insertar las características de un paisaje exterior en la conformación de un jardín. Su presencia es habitual en el diseño tradicional de los jardines chinos y japoneses. Por lo tanto, estaríamos hablando de un escenario o paisaje prestado. -Desde una perspectiva divergente por parte de cada artista, se aglutinan una serie de obras que en su conjunto simulan la representación de un jardín prestado. Cada uno de los creadores proporciona una mirada discontinua y diferente en su acercamiento a los elementos que componen un jardín oriental. -Si para hacer uso del Shakkei es imprescindible una enmarcación física para la propia existencia del jardín, en este caso la condición espacial de cada sala hará la función de esta acotación para la interrelación y comunicación de las distintas obras escogidas. -En relación con los trabajos seleccionados y partiendo de las fotografías de Javier Landeras (Bilbao, 1965), se muestran distintas instantáneas de jardines japoneses, caso de las series Shironi Hana (2008) y Kyoto Rikyu (2008-2012). En el caso de Laura San Juan (Donostia, 1963), encontramos propuestas relacionadas con la naturaleza, donde se procede a trabajar sobre mínimas estructuras y reducidas pinceladas, con una actuación fabril y técnicas conectadas con la pintura sumi-e (técnica de dibujo monocromático en tinta negra empleada en la pintura china), lo que le permite infundir a sus propuestas la intencionalidad aséptica de la estética y el pensamiento Zen. Finalmente, se encuentran las piezas de Mikel Lertxundi (Berriatua, 1951), con una mirada más distante a la cultura oriental, pero que igualmente consigue aproximarse a dicha estética mediante la condición formal y la disposición de los materiales mostrados, en base a la piedra, la madera y el hierro, lo que favorece un juego de simulación en torno a algunos de los materiales constructivos y complementarios que son empleados en los jardines japoneses. -Conexionados por esta índole temática, se han seleccionado trabajos vinculados a la imagen, tanto desde la conformación de las técnicas versadas en el collage y la pintura oriental por parte de Laura San Juan como desde la fotografía de Javier Landeras. Junto a estos creadores de la imagen, se complementan las aportaciones plásticas de Mikel Lertxundi, que se introduce en la sistematización abstracta de tres materiales como son la piedra, la madera y el hierro, representando su presencia la fuerza innata de la naturaleza. Breves referencias profesionales de los artistas: Las pautas analíticas en las propuestas fotográficas de Javier Landeras (Bilbao, 1965) se centran en temáticas como territorio, paisaje, naturaleza y cultura. Todas sus fotografías elaboradas en base a las premisas anteriores permiten desarrollar una lectura de la interacción humana con su entorno. Son propuestas que hilvanan el presente con el pasado, por ejemplo, cuando ciertos trabajos quedan inoculados mediante leves alteraciones y simulacros de defectos técnicos, que nos llevan a rememorar instantáneas de otros tiempos. Este señuelo de pequeñas perturbaciones y deficiencias técnicas nos acercaría al entramado estético del wabi-sabi, asentando la presencia de la imperfección, entendiéndose como otra manera de acercamiento visual a la belleza. Entre sus publicaciones fotográficas, anotamos especialmente “Shiroi Hana” (2012) sobre jardines japoneses y “Pintando el genio del lugar, fotografiando la mirada del artista” (2018), donde se recogen instantáneas basadas en una serie de cuadros sobre paisajes del norte peninsular realizados por el pintor decimonónico Carlos de Haes. Al situarse su cámara en el mismo lugar en el que se había ubicado el caballete de este pintor hispanoflamenco se impulsa una confluencia de distintos estratos visuales como temporales. También, destaca “En Construcción” (2005), centrado en la transformación urbana de Bilbao, mediante un itinerario de espacios en conformación progresiva, lo que implica la necesidad de asumir un dialogo entre pasado, presente y futuro. Por último, en “On Locations” (2008), analiza las posibilidades estéticas y comunicativas de zonas periféricas de urbes como Berlín, Vicenza y Bilbao, enfatizando el poder visual de lugares en transformación. De formación dilatada y autodidacta, Laura San Juan (Donostia, 1963) comenzó en el año 2004 a mostrar un visible interés por la pintura Zen, iniciándose en profundidad en esta práctica pictórica con Andy Kay y en pintura china con el Maestro Li Chi Pang. Bajo una labor docente, ha diseñado un método para que cualquier persona pueda pintar con tinta china un eguzkilore en diez pasos, sin conocimientos previos de pintura. Este proyecto queda reflejado en el libro “Como pintar un eguzkilore con tinta china paso a paso” (2016), donde aplica principios Zen sobre la base de mínimas etapas para objetivos mayores. Con el propósito de comprobar su propuesta se ha llevado a cabo su experimentación mediante más de 100 pruebas entre distintos grupos de personas: escuelas, residencias de mayores y todo tipo de voluntarios. Otra de sus facetas intelectuales se ha centrado en la traducción del manual “The Mustar Seed Garden Manual of Painting”, editado en el año 1700 en Shanghai, donde se agrupan dictámenes sobre los fundamentos de la pintura tradicional china y de sus grandes maestros. En el año 2009 se crea la Asociación de Pintura Zen y Sumi-e “Pincel Zen” de la cual Laura San Juan es promotora y presidenta. Dicha creadora da gran valor a la presencia energética de los materiales y soportes empleados, ya que una gran mayoría de estos se centran en distintos papeles orientales, como el Xuan o el de biombo japonés. Igualmente, sus materiales se instalan en la aplicación de tintas de colores en barra disueltas a mano en piedra, así como propiamente la tinta china y las acuarelas. Siguiendo con esta línea de acercamiento a la estética oriental, presenta algunas de las obras en formatos de estor, lo que induce a fortalecer la sensación introductoria a un espacio oriental. En el caso de Mikel Lertxundi (Berriatua, 1951), sus principales materiales siempre han sido la piedra, la madera y el hierro en base a pautas de simplicidad formal y compositiva, pero rica en combinaciones, que incluyen texturas, matices y detalles. Cuando el artista aboga por formas abstractas se observa una clara búsqueda de la naturaleza, con sus formas originarias, que al ser alteradas por la mano del autor, consiguen esbozar con mayor profusión sus cualidades y características. Este escultor es un observador meditativo de la naturaleza y de sus flujos invisibles, que hilan las formas resultantes. Sin grandes artificios, ni empleando elementos de composiciones exageradas, se acerca a pautas de esencialidad minimalista, que a su vez, es uno de los pilares básicos de la cultura y la estética del Zen japonés. La realidad de Lertxundi está enraizada en la cultura vasca, pero con un lenguaje universal y que especialmente cala en la cultura japonesa, por su dedicación a los materiales y a las formas primigenias de la naturaleza. En cierta ocasión, cuando expuso en Japón, le preguntaron cuántos años llevaba viviendo en dicho país, a pesar de que era su primer viaje a ese territorio y su primera conexión con la cultura oriental. Este hecho determina que a pesar de no haber estado anteriormente en contacto con la estética japonesa, su lenguaje lo muestra de manera muy directa y visible, ya que se sustenta en el poder amable de la naturaleza. De ahí que la presencia de este artista en esta muestra se haga necesaria. Objetivos resumidos de la exposición: -No suele ser habitual para el espectador acceder a muestras que recojan pautas visuales y reflexivas pertenecientes a culturas orientales, siendo en este caso una reinterpretación o metáfora de un jardín japonés. -Consideramos la muestra como novedosa y original para el público, mostrando una temática que se acerca al orientalismo. De este modo hemos unido la cultura oriental y vasca, mediante la metáfora de un jardín japonés. -Mostramos a tres creadores con un recorrido avalado por la madurez de sus propuestas artísticas, fundamentadas tanto en los procesos técnicos como conceptuales. -Aunque los artistas integrantes de las ediciones de Bosteko en su mayoría han sido residentes en Bizkaia, tal y como ocurre con Javier Landeras y Mikel Lertxundi, en este caso se ha optado por seleccionar a Laura San Juan, residente en Donostia. Su elección se debe a principios de lógica y sensatez instrumental por su dedicada investigación en la técnica del Sumi-e y la estética Zen.

Actualizado

el 15 sep de 2020

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