Aino Kannisto, Mujer Reclinada, 1999
Evento finalizado
04
mar 2013
07
abr 2013

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Cuándo: 04 mar de 2013 - 07 abr de 2013
Inauguración: 04 mar de 2013
Dónde: Museo Lázaro Galdiano / Serrano, 122 / Madrid, España
Comisariada por: María Antonia de Castro Rosales
Organizada por: Museo Lázaro Galdiano
Artistas participantes: Diana Larrea, Miguel Aguirre
Publicada el 03 jun de 2014      Vista 248 veces

Descripción de la Exposición

Como colección particular, las obras reunidas por la abogada Alicia Aza acogen una multiplicidad de temas e imágenes que coinciden con sus preferencias personales como mujer y como poeta. Centrada en la fotografía y el vídeo, la exposición presenta una selección de la prestigiosa nómina de artistas, españolas/es y extranjeras/os que la integran. Cada obra desarrolla un discurso, a veces poético, otras crítico, en ocasiones, ambiguo, siempre abierto a la reflexión y al diálogo y que la espectadora o el espectador establezca con ellas a través de sus propias vivencias. Artistas: Sophie Whettnall, Erwin Olaf, Cecilia del Val, Manu Arregui, Diana Larrea, Amparo Sard, Rosangela Rennô, Francesca Woodman, Richard Billingham, Miguel Aguirre, Kiki Smith, Kaoru Katayama, Ixone Sádaba, Elke Boom, Aino Kannisto, Erwin Wurm. Festival Miradas de Mujeres 2013.

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La Colección de Alicia Aza en el Museo Lázaro Galdiano

 

La exposición 'La Colección de Alicia Aza en el Museo Lázaro Galdiano' es una iniciativa de la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales (MAV) organizada con motivo de la 2ª Edición del Festival Miradas de Mujeres, evento a escala nacional cuyo propósito es dar visibilidad a las mujeres desde sus diferentes cometidos sociales y profesionales en el mundo del arte. Un total de 190 centros de arte participan en esta edición del Festival.

 

La Fundación Lázaro Galdiano, que impulsa una política expositiva centrada en el coleccionismo, se une a esta edición con una muestra pensada especialmente para ser exhibida en sus espacios, encontrando en la colección de Alicia Aza una oportunidad única para mostrar la iniciativa de las mujeres en este área fundamental del sistema artístico, el coleccionismo.

 

Así mismo, es la primera vez que la Asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) establece contacto activo con el coleccionismo, facilitado gracias a la intermediación de la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915 a la que Alicia Aza pertenece, y coherente con su voluntad de aunar los intereses de todos los actores del arte actual.

 

La Colección

 

La Colección de Alicia Aza constituye una de las pocas colecciones españolas creadas por una mujer y ha sido conformada según criterios personales y a la complicidad con determinados temas tratados por los artistas en sus obras. En este sentido puede ser considerada como el medio de expresión de una personalidad femenina y de los diversos matices que la configuran. Es por ello una colección singular, no comparable a otras colecciones realizadas en torno a parámetros históricos o estilísticos, e íntimamente unida a su creadora. Así, hay que destacar su potencial comunicador, ya que está fundamentada en experiencias vitales reconocibles por una pluralidad de espectadores.

 

Iniciada la colección en 1992, a partir de 1995 se focaliza en la fotografía y el vídeo. Estos dos medios, elegidos en las dos últimas décadas por los artistas de manera creciente, se prestan particularmente para aludir a la cotidianeidad de la vida, lo que se aviene con la intención coleccionista de Alicia Aza. Reúne un prestigioso elenco de artistas españolas/es y extranjeras/os. El tema predominante es siempre el de las mujeres en las diferentes situaciones en que les emplazan las circunstancias de su realidad y entorno existencial, profesional, geográfico..., así como sus respuestas ante ellas. Como resultado de todas esas características, esta colección es, desde ahora y para el futuro, un testimonio de la complejidad en que se halla inserta la existencia de las mujeres en el mundo de hoy. La exposición

 

La selección de obras que forman la exposición, compuesta de 10 fotografías, 7 audiovisuales y una pintura, responde a esa multiplicidad de variantes que concentra la identidad de la coleccionista. De manera que cada una de las piezas posee una intensidad propia, trata un motivo determinado y posee su propio talante. Como rasgo común puede destacarse el carácter narrativo que propicia el formato del audiovisual y que se compenetra con la vertiente literaria de la propietaria, abogada de profesión en el área financiera, que ha ejercido también funciones docentes y es autora de varios libros de narrativa y poesía. Tres de las obras (Sophie Whetnall, Kiki Smith y Francesca Woodman) re-presentan imágenes de piernas de mujeres, un tema frecuente en esta colección, desde una vertiente que cuestiona críticamente el simbolismo glamuroso y erótico de esas extremidades que soportan el cuerpo de las mujeres y las dificultades de género que encuentran en su camino vital. El montaje responde al deseo de facilitar la comprensión del significado de las piezas y a su vez crear estados de ánimo propicios a la comunicación con el espíritu de cada una de las obras. El tono desde el que han sido realizadas las obras ofrece una variedad de registros: el humor (Erwin Wurm), la reflexión (Sophie Whetnall, Kiki Smith), la incertidumbre (Erwin Olaf), la denuncia (Cecilia del Val), la elevación del espíritu (Manu Arregui), la calma (Diana Larrea), la ensoñación (Amparo Sard), la placidez (Rosangela Renno), el hartazgo (Richard Billingham, Aino Kannisto), la compenetración (Miguel Aguirre), la incomunicación (Kaoru Katayama), el desafío (Ixone Sádaba), la melancolía (Elke Boom) o la inseguridad (Francesca Woodman). Aunque la interpretación de las obras queda abierta a los particulares afectos y complicidades de cada espectador.

 

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Colección Alicia Aza

 

Cuando Alicia Aza empezó a comprar obras de arte no sabía que estaba iniciando una colección, lo hacía desde la libertad de compartir con ellas sus propias afinidades, hasta que alguien la hizo reparar en ello. Ese tipo de actitud con la creación, que parte de la necesidad espontánea de comunicarse y de disfrutar de la complicidad que suscitan imágenes, temas, formas de expresión... creados por los/as artistas, conforman el género de colecciones que poseen un alma propia. Y el alma de ciertas colecciones, aunque constituya un componente inmaterial, no deja por ello de ser perceptible, y es lo que les confiere una especificidad única.

 

Pero el asumir la conciencia de estar haciendo una colección conlleva también un compromiso y exige una toma de postura para investirla de una identidad dentro del área del coleccionismo. Tal voluntad es lo que diferencia a quien simplemente compra, de quien asume el riesgo, el placer y la libertad de dar forma a una colección y conferirle un carácter público. Porque para Alicia Aza coleccionar es también crear, dar un paso más en el proceso personal de encuentro con el arte, lo que supone elegir y marcar unas delimitaciones. Desde entonces se decantó por la fotografía y el vídeo, en parte porque el carácter narrativo del vídeo se aviene bien con su sensibilidad hacia la narrativa, opción que, junto a la poesía, ella practica desde la vertiente literaria.

 

Sabiendo, también, que toda elección en el área del arte inmediato y coetáneo supone un riesgo. La libertad supone decidir, y toda decisión conlleva un riesgo. Quien arriesga se equivoca, pero en todo caso, crece. (A.A.) La implicación personal de esta coleccionista con cada una de las obras que atesora -en el sentido de bien que se tiene y se disfruta, se comparte con la familia, los artistas y los amigos y que se pone a disposición de la sociedad- da sentido a esta colección. Como reflejo de su individualidad, el tema de las mujeres es protagonista, de aquí que las obras muestran imágenes de mujeres en actitudes y situaciones que reconoce, plantean temas que la incumben intelectual o emocionalmente, y lo hacen desde puntos de vista tan variados como los que desarrolla en su convivir diario: desde el humor hasta la denuncia, desde el reto a la poesía, la incertidumbre, el cansancio, la plenitud o el amor. Buena parte del pantone sutil de los registros humanos, a los que el arte da voz e imagen, están re-presentados en esta selección de obras de la colección que Alicia Aza tiene la generosidad y el placer de compartir por primera vez en el ámbito de un Museo creado por un gran coleccionista como lo fue Lázaro-Galdiano.

 

Mª Antonia de Castro, Comisaria de la exposición

 

Actualizado

el 26 may de 2016

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