Enseña tus OBRAS en ARTEINFORMADO. ¡Cada día, más personas las miran!
Mona Hatoum – Globe, 2007 (Globo) – Cortesía Galerie Max Hetzler, Berlín (Foto: Jörg von Bruchhausen) — Cortesía de la Fundación PROA
14
nov 2020
28
feb 2021

Compártelo

Publicada el 09 mar de 2020      Vista 244 veces

Descripción de la Exposición

El sábado 24 de octubre de 2020 a las 17h, Fundación Proa inaugura de manera virtual en vivo — vía Instagram Live (@fundación_proa) —, junto a las artistas participantes, la sala 1 de la exhibición CREAR MUNDOS. Se presenta un extenso programa público virtual que permite un recorrido online por la sala y acerca al público general los contenidos presentados, optimizando al máximo los recursos disponibles durante el cierre temporal de las instalaciones. Las artistas Delia Cancela, Nicola Costantino, Mónica Giron, Mona Hatoum, Alicia Herrero, Mónica Millán, Dalila Puzzovio, Mariela Scafati y Mini Zuccheri presentan un conjunto de piezas en las que se destacan los procedimientos constructivos para la elaboración de obras de arte y la versatilidad de las prácticas artísticas. Un destacado y original cuerpo de obras que transita desde los dibujos de mujeres célebres de la historia en un sutil vestido, hasta los anónimos atuendos utilizados y construidos con la joyería mapuche. Los objetos del mundo cotidiano, son los elementos que las artistas toman para sus obras y nos introducen en este universo de materialidades que cuestionan los límites del campo artístico. La selección está atravesada por distintos ejes que permiten varias conexiones y niveles de lectura ampliando los Iímites entre arte, artesanías, oficios y generando un nuevo mapa de relaciones e interrogantes. Con la asesoría académica de María Laura Rosa y la curaduría de Cecilia Jaime y Manuela Otero, CREAR MUNDOS parte desde la segunda mitad del siglo XX a la actualidad, cubriendo técnicas y soportes contemporáneos como el video, la fotografía, la instalación y la performance, a través de las diversas generaciones y culturas a nivel global. CREAR MUNDOS - TEXTO CATÁLOGO (FRAGMENTOS) Dra. María Laura Rosa Aprendí que las alturas estaban en mis sueños. Dalila Puzzovio El estatus artístico de los objetos está determinado por su valor simbólico. Como portadores de señales reconocidas y reconocibles en un determinado contexto cultural, ellos mismos construyen relaciones a la vez que reflejan una particular interpretación del mundo. Sin embargo, hoy nos encontramos abiertos al juego interdisciplinario que subvierte jerarquías y trastoca viejos prejuicios. A lo largo del siglo XX la permeabilidad de los lenguajes del arte liman suspicacias y debilitan fronteras, ingresando otros puntos de vista e interpretaciones ideológicas que hacen tambalear conceptos canónicos de las disciplinas artísticas como la calidad y el buen gusto. Las discusiones históricas dedicadas a la distinción entre artes mayores y menores, o entre bellas artes y artes decorativas, siendo estas últimas consideradas inferiores, pierden sentido en nuestro presente. (...) Una cuestión a destacar es el tema de la domesticidad en las mujeres, quienes aún continúan siendo educadas para aguantar sus demandas. Dicha situación conduce a la división sexual del trabajo, la cual se sostiene a través de la educación diferencial de los géneros que se encuentra vigente, sin cuestionamientos, en varios lugares del mundo. Es por ello que lo doméstico es el lugar silencioso que, con frecuencia, sostiene la función pública del varón: más allá de que las mujeres se incorporen al ámbito laboral durante el siglo XX, no por ello dejan de cumplir con las tareas domésticas. En relación con esto, el mundo de la domesticidad ingresa al campo del arte con las artistas feministas de los años 70 —primero anglosajonas y europeas, luego latinoamericanas—, lo cual origina una profunda crítica a su sistema y jerarquías. En este proceso, reivindican privadas, autobiográficas. Las artes de la aguja, los wallpapers, los diferentes diseños —de objetos e indumentaria, decoración, joyas, etc.—, son empleados en la creación de nuevos relatos. Las labores —aquello que no es arte ni artesanía—, vinculadas a la idea de trabajo no remunerado, característico de la domesticidad, cambian su estatus y con ello abren el juego de la superposición de narrativas, exponiendo posiciones críticas, ironizando prejuicios históricos y reflejando creencias espirituales. El material es pensado más allá de la forma, adquiriendo nuevas categorías que van desde lo tangible hasta lo identitario, y se transforma en reivindicación, poesía, autobiografía. La teórica feminista Donna Haraway, en su libro Staying with the Trouble (2016), hace hincapié en la importancia de saber: “(...) qué materiales usamos para pensar otros materiales, qué cuentos contamos para contar otros cuentos y qué historias hacen mundos.” [Haraway, Donna (2016). Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene (p. 108). Durham: Duke University Press.] En ese sentido, las artistas amplían las fronteras entre artístico y no artístico, entendiendo que todos los encuentros implican una interconexión. Los objetos, a medida que se van cargando con las experiencias de las creadoras y disparan asociaciones en las y los espectadoras y espectadores, van ganando en historias. ACERCA DE LAS OBRAS Desde sus comienzos, Delia Cancela introduce al lenguaje de la moda en su producción, convirtiéndolo en un elemento central. Pinturas, figurines, ilustraciones, dibujos, diseños de patrones para tela, vestuarios para obras de teatro, retratos y grabados — entre muchos otros —, son los recursos a los que esta multidisciplinaria artista recurre. Su producción oscila entre la fluidez del mundo del arte, el diseño y sus implicancias con el universo de lo femenino. En Homenaje a Mujeres Artistas, la artista emplaza sobre un maniquí sin rostro, un delantal intervenido con inscripciones en tinta y retratos de mujeres creadoras de relevancia histórica como Raquel Forner, Sonia Delaunay, Sophie Tauber, Suzanne Duchamp, Rosa Bonheur, Paula Modersohn, Natalia Gontcharova, Marie Laurencin, Mariette Robustiano, Louise Bourgeois, Leonora Carrington y Remedios Varo, entre otras. En este caso, su interés en lo textil trasciende la bidimensionalidad y se traslada al espacio en un delantal erguido con una larga cola repleta de rostros de mujeres. La selección de retratos, recupera a partir de casos puntuales, las luchas universales de las mujeres, evidenciando las históricas desigualdades de género en el ámbito artístico. La elaboración artística sobre soportes textiles es algo habitual en su trayectoria, así como también los procesos de creación colectiva. En este caso, con la colaboración de La Banda de las Agujas, varias mujeres participan en el proceso de costura que documenta y releva rostros de mujeres que tuvieron una visibilidad excepcional en los relatos canónicos en distintos momentos de la historia. “Ella [Simone de Beauvoir] hablaba de algo que yo sentía: cuál era el rol de la mujer, por qué no podíamos hacer ciertas cosas las mujeres, por qué había que vestirse de determinada manera. Cuando yo era chica, los atributos femeninos tenían que estar a la vista y yo detestaba todo eso, toda esa cosa del físico, de lo femenino y lo masculino. Cuando leí a Simone de Beauvoir entendí muchas cosas que no podía explicar con mis propias palabras.” Los proyectos de Nicola Costantino recurren sistemáticamente a motivos y temas que la obsesionan: partes del cuerpo humano, comida, calcos de animales y a su propia imagen, con la intención de cuestionar y reflexionar sobre la violencia intrínseca en el mundo de la moda. En la serie Peletería Humana, una de las más reconocidas de su trayectoria, la artista demuestra su destreza en el ámbito del diseño, la costura y la confección. Este proyecto, reúne piezas cuya precisión remite al tratamiento de la alta costura, no solo en su atención a los detalles, sino en la alusión directa a marcas del mundo de la moda. Tres carteras Hermès de tetillas masculinas, Birkin, Kelly y Mini Kelly (2006) parte de modelos preexistentes de la conocida marca internacional Hermès y los rediseña reemplazando el cuero animal por una emulación de la piel humana. Los motivos seleccionados (pezones masculinos, ombligos y anos), exhiben sin censura partes del cuerpo que usualmente son cubiertas por la vestimenta. La composición a partir de fragmentos alude a la violencia y también al proceso de objetivación del cuerpo humano, muchas veces tomado como objeto de consumo. La decisión de tomar como referencia para la elaboración de los calcos, modelos de pezones masculinos, invierte, mediante la manipulación y exhibición, la permanente sexualización del género femenino. La minuciosidad en el proceso de manufactura, y la provocación que subyace a los temas trabajados, ofrecen una mirada crítica frente a la frivolidad del consumismo desenfrenado de nuestro mundo contemporáneo. “Mis conceptos, ya de por sí ʻmatéricosʼ, vienen con el medio para realizarlos incorporado. Incluso puedo pensar mis obras como el resultado de una ecuación cuyos factores son técnicas que he ido aprendiendo a dominar. La Peletería humana es confección, cuerpo humano calcado con molde de alginato, más diseño en tela de silicona conforme a técnicas que de hecho se usan en peletería.” El proceso creativo de la artista Mónica Giron está fuertemente marcado por su biografía. Su infancia en la la Patagonia Argentina y la experiencia sublime del vasto paisaje del sur del país, se constituyen como campo, materia y metáfora de toda su producción artística, que a su vez reviste múltiples capas de interpretación sensible y conceptual. Los tejidos presentados — pulóver y medias para cóndor, colibrí cabeza de granate y caburé patagónico —, forman parte de la instalación Ajuar para un conquistador (1993) en la que recrea a partir de pequeños ‘abrigos’ de lana merino tejida, la fisionomía de aves patagónicas en peligro de extinción. El título remite, por un lado, a la historia geopolítica de este territorio específico, apropiado por múltiples culturas a lo largo de los años y, por el otro, retoma poéticamente el conflicto urgente de la extinción de las especies patagónicas representando la ausencia de los cuerpos mediante la sutil manufactura de pequeños abrigos. La carga simbólica contenida en el concepto de conquista, es además elaborada en los materiales y la técnica: Tanto la lana merino —oveja de origen español—, como los botones —moneda de cambio con las culturas originarias—, y la técnica del tejido a dos agujas, son todos elementos de origen europeo. La obra se constituye así como una propuesta que se origina en la experiencia subjetiva de la artista, y se complejiza conceptualmente en una crítica social frente al ejercicio de dominación del hombre hacia el hombre y del hombre hacia la naturaleza. “Aprendí a tratar de adaptar la técnica o la materialidad del trabajo a la imagen que quiero plasmar para que, en la medida de lo posible, la forma y la representación construidas mantengan una relación estructural esencial. (...) para realizar una obra de arte que es una suerte de reflexión sobre el paisaje —que es de por sí una construcción cultural— no sólo se van a traducir algunos aspectos de las muchas impresiones sensoriales o anímicas de un espacio físico-temporal particular, sino que también se va a negociar con el material físico (real, imaginario y simbólico) con el que esa impresión o sentido se materializa cuando se plasma como obra de arte y deviene representación.” El desplazamiento, el exilio y el hogar son temáticas recurrentes en la producción de la artista palestino-británica Mona Hatoum. Los objetos domésticos, utilizados de manera recurrente en su obra, revelan nuevos sentidos vinculados a la violencia y dejan entrever cualidades amenazadoras, que le son ajenas en su uso cotidiano. Dentro de la obra de Hatoum, existe un importante grupo de instalaciones y esculturas que configuran un paisaje de formas hechas de grillas, rejas, jaulas, y rígidas estructuras metálicas, arquitectónicas por su diseño, pero que remiten precisamente a la arquitectura del confinamiento y el encarcelamiento, con un poderoso sentido de encierro y violencia. Este globo con aspecto de jaula tiene el tamaño aproximado de una persona de estatura media, y tiene el mismo grado de inclinación que el planeta Tierra. Con barras de metal entretejidas a la manera de barrotes de ventana medievales, la escultura parece una enorme y pesada jaula a punto de salir rodando. En Globe, el globo ha sido despojado de sus fronteras geográficas y políticas, para crear un espacio mínimo de encarcelamiento, que apenas alcanza para una persona. La desterritorialización y la reterritorialización, vivenciadas en primera persona por la artista durante su juventud, nos habilita a interpretar varios de sus trabajos desde los estudios postcoloniales. La grilla regular de las barras — barrotes — de hierro, reemplaza a las fronteras geográficas y políticas típicas de un mapamundi, transformando metafóricamente nuestro hábitat en una jaula atravesada por infinitas disputas, un espacio amenazante del que no tenemos escapatoria. A lo largo de su carrera, la artista Alicia Herrero recurre a múltiples técnicas y materiales para abordar cuestiones como el lenguaje, la economía, el derecho o las problemáticas de género, desde técnicas tan variadas como el grabado, el video, la performance, la pintura o la instalación, con una búsqueda siempre orientada al cuestionamiento del orden establecido. Dos ejes son recurrentes en su obra: por un lado, el uso de objetos cotidianos — principalmente aquellos circunscritos al ámbito de lo doméstico — y, por el otro, las referencias al mercado del arte, a la producción, circulación y consumo, de bienes culturales y/o artísticos. En Estimate U$S 5.000.000.- Quianlang Vase (1998), la artista parte de la imagen de una porcelana china publicada en un catálogo de subasta y la somete a un proceso de dilatación y transformación, mediante un patrón derivado del pasaje de dólares a centímetros. Las variaciones resultantes en el objeto resultan del aumento o disminución del precio de la obra subastada, alterando y deformando la pieza según su valor de mercado. Mediante desplazamientos de sistemas de medición y de comunicación visual, esta serie de obras tiene como objetivo visibilizar el problema del valor y la distorsión que este ejerce sobre la obra de arte. “Me interesaba producir atención sobre aquellos objetos que están todo el tiempo alrededor de nuestro cuerpo, objetos que al generarse una pequeña distancia con ellos, al ponerlos bajo una luz, al tomar perspectiva, forjan una composición equis en un espacio artístico, y comienzan a arrojar otros simbolismos.” Con un amplio y heterogéneo registro de materiales y procedimientos, Mónica Millán expone en su producción artística una delicada manufactura. Las relaciones entre el hombre, el trabajo y la naturaleza son retomadas en sus dibujos, bordados, esculturas e instalaciones. La obra aquí presentada fue realizada en el contexto de una gran exhibición del mismo título que tuvo lugar en 2002-03. La instalación original, producto de un trabajo procesual e interdisciplinario, comprende elementos heterogéneos como dibujos a lápiz sobre papel, video, tejidos de algodón con encaje, adobe y elementos de mobiliario de madera. La obra tiene su origen en el año 2002, cuando, becada por el Instituto Rockefeller y asesorada por el ensayista crítico de arte Ticio Escobar, la artista se dedicó a estudiar el trabajo de los pobladores de una pequeña localidad llamada Yataití, ubicada a 180 km de la capital paraguaya. Allí, muchas mujeres se dedican al tejido, bordado de ao poi (tela fina o angosta, en guaraní) y a las construcciones en delicado encaje yu, técnica en la que está realizada la pieza exhibida. Luego de un exhaustivo trabajo de observación sobre la técnica de estas tejedoras, los paisajes circundantes y el clima, Millán materializa sus investigaciones en la exhibición El vértigo de lo lento. Conformada por la estructura de un termitero — nido que construyen las termitas como refugio para vivir —, la pieza en exhibición forma parte de este extenso proyecto. El textil, modelado inicialmente en adobe y posteriormente recubierto con el tejido presentado, es entendido por la artista como un componente más de la naturaleza. El proyecto surge como resultado del trabajo en comunidad y de las relaciones originadas en este encuentro. “Encajes-paisajes pensados por mí y hechos por ellos. Dibujos-retratos. Las guaridas, de tierra amasada, hogar de las termitas, reflejo del paisaje”. Dentro de la escena cultural de la década de los años 60 y en todo su recorrido artístico, Dalila Puzzovio se destaca por transformar ciertos objetos — plataformas, osos, yesos ortopédicos — en íconos y referentes de su obra. Fusiona elementos de distinta naturaleza, selecciona materiales y colores poco convencionales, como el flúo, el vinilo, para sus creaciones dentro de una tendencia generalizada del estilo pop art de nuestro país. Las plataformas exhibidas forman parte de la Colección “El Deslumbre” (2011), inspirada en su mítica Dalila doble Plataforma, obra con la que ganó en 1967 el II Premio Internacional del Instituto Di Tella. Este proyecto, presentado en Arteba 2011, recrea el ambiente de una tienda de zapatos donde se expusieron los calzados originales. La obra, instalada dentro de un espacio ploteado con una gigantografía con la imagen de la artista, invitaba al público a probarse los zapatos y desfilar en la pasarela especialmente instalada para la ocasión, desdibujando de esta manera las fronteras entre arte, moda y performance. “Resultaron ser un objeto del mañana en un contexto de redefinición. Nunca fueron tomas errantes en el paisaje moderno; fueron de tonalidades flúor indecisas en ese mundo previo a los años 60. Asumí que debían desaparecer los zapatos blancos de verano y los marrones de invierno. Aprendí que las alturas estaban en mis sueños.” La obra Niñ* (2015) de Mariela Scafati, artista que a lo largo de su carrera refleja una constante crítica al lenguaje de la abstracción geométrica, llegando incluso a su expansión y subversión, trabaja la cuestión del cuerpo ausente y cuestionamiento de los límites. Niñ* propone lecturas que van más allá de la discusión arte/artesanía, aunque trata también de la porosidad de límites entre los géneros. La ambigüedad de la obra apela a la interpretación amplia del significado de género, dado que abre a la relación que podemos establecer con las temáticas artísticas así como también con las disidencias sexo genéricas. Scafati sexualiza al objeto textil, lo vuelve cuerpo erótico, deseado. Niñ* va más allá de los géneros establecidos: la obra es un cuerpo que muestra la práctica del bondage, la geometría emerge entre sogas como rastro ornamental, como tatuaje textil de una corporalidad transgresora. Sin embargo la referencia a la infancia nos lleva a cierta fantasía íntima que se filtra a través de la pieza. Al respecto, la artista comenta: “Ya venía jugando con cuerdas en relación con el cuerpo del espectador: les decía ‘acostate en el piso’ y subía y bajaba una obra que colgaba del techo sobre su cuerpo. Cuando surge la asociación con “cuánto puede un cuerpo” [en relación con la obra del filósofo Spinoza], empecé a meterme con el bondage. (...) La acción del bondage la tomo como un juego, como un acto de liberación. (...) Yo siento que es una obra que tiene que ver con lo íntimo, con mis fantasías.” Mini Zuccheri llega al mundo del vestuario desde la plástica. Estudió Artes en la Universidad Nacional de La Plata, eso se ve en sus dibujos y figurines, en el cuidado por los detalles, en la soltura de la línea y en la creatividad compositiva. En Vestuario (2020) la artista presenta una propuesta site specific que reconstruye los vestuarios realizados para la ópera de Giuseppe Verdi, Un Ballo in Maschera, encargada por el teatro Colón. Esta obra fue parte de la exhibición “Giuseppe Verdi. Instalaciones: escenografía y vestuario” que tuvo lugar en Proa en 2001. La obra consta de dos elementos: por un lado, un dibujo mural conformado por una serie de moldes trasladados a la pared mediante un trabajo minucioso de cálculo y observación, y por otro, un elemento corpóreo, un vestido realizado en papel, que se desprende por su volumen más allá de los límites del muro hacia el espectador. Este tipo de creación reconstruye los pasos del proceso creativo hasta materializarse en un objeto y da cuenta de la importancia del trabajo manual de todas las personas que están detrás de escena, en este caso, en el mundo del teatro. “El mural, con los vestidos que funcionan como desprendimientos del dibujo de línea en la pared, habla de esa fuerza que se apodera del espacio.” PALABRAS DE ARTISTAS (FRAGMENTOS) “Me interesaba utilizar un delantal, iba a empezar a llenarlo de mujeres. Yo trabajo con “mis favoritos”. Estas, son “mis favoritas”. Entre esas mujeres, hay una artista que se llama Rita Renoir, ¿qué artista es Rita Renoir? En realidad, era una stripper de los años 60, que yo la había visto filmada. Me encantaba la idea de hacer un stripptease, soy demasiado tímida, y nunca lo hice. (...). Son mujeres, de golpe está Agnes Varda, también hay pintoras; y así comenzó, tengo una lista enorme, enorme, de artistas, pero bueno, fui eligiendo y faltan... Todo esto es un work in progress. Somos tantas, todavía no llegué a ahora, a las contemporáneas. Me falta seguir con todo esto.” Delia Cancela “Soy hija de una diseñadora de moda y un cirujano, esas dos cosas estaban muy presentes. Uno empieza a trabajar con lo que mejor sabe hacer, lo que más dominás, y para mi, eso era la moda. Creo que no fui consciente en ese momento, yo no entendía por qué despertaba tanto interés y me invitaban a muestras internacionales. Claro después me daba cuenta que el peso, lo diferente, era que eran objetos, algo escultórico un objeto que te podes poner, de uso, una cosa real y en ese momento, incluso hasta ahora, no había la producción de objetos, y escultura es mucho menor a la digital y de fotografía. Creo que eso hizo la diferencia por la que valía la pena incluir mi trabajo y no el de otros que estaban en el tema del cuerpo. Era la época del cuerpo y la identidad.” Nicola Costantino “Me interesaba prestar atención en aquellos objetos que están todo el tiempo alrededor de nuestro cuerpo, objetos que, al generarse una pequeña distancia con ellos, al ponerlos bajo una luz, al tomar perspectiva, forjan una composición equis en un espacio artístico, y comienzan a arrojar otros simbolismos.” Alicia Herrero “Encajes-paisajes pensados por mí y hechos por ellos. Dibujos-retratos. Las guaridas, de tierra amasada, hogar de las termitas, reflejo del paisaje.” Mónica Millán “Bajando el ADN de la doble plataforma desaté el silencio alborotado de los arty-shoes. Resultaron ser un objeto del mañana en un contexto de redefinición. Nunca fueron tomas errantes en el paisaje moderno; fueron de tonalidades flúor indecisas en ese mundo previo a los años 60. Asumí que debían desaparecer los zapatos blancos de verano y los marrones de invierno. Aprendí que las alturas estaban en mis sueños. Antes había pintado el vacío oriental, le había arrancado los yesos ortopédicos a los pacientes antes de curar, ironicé con las coronas mortuoria, inventé gestos, sentimientos y objetos que habitan luego de cincuenta años la mitología que, sin duda, no ha sido pensada como una ciencia exacta. Mis autorretratos, las dobles plataformas, el póster panel ¿Por qué son tan geniales? despertaron y despiertan pasiones fulminantes. Lo he comprobado físicamente también, han trascendido el estatus de fetiches para transformarse en íconos, a veces imperdonables. A través de estos años pareció que cambié, pero en todas las obras que realicé en arte, arquitectura o moda sobrevino siempre sin excepción, una tozudez que me permitió reflejar una realidad como es hoy y cómo va a ser mañana, una combinación de presente, pasado histórico e individualismo en un alerta continuo. Mi deseo es deslumbrar para sobrevivir en el planeta con mitos manufacturados que debemos descubrir y usar. Dalila Puzzovio “Por la naturaleza misma de la región de donde provengo o por la imagen que esta ha proyectado sobre el imaginario occidental las imágenes patagónicas me sirvieron para poner en escena una sensación muy clara del cuerpo vacío. Tracé así una analogía entre mi cuerpo y el cuerpo de la Patagonia. Ahora entiendo que, desde 1997 en adelante, estuve trabajando para descubrir cómo llenar el cuerpo. Un cuerpo lleno y vivo no necesita referirse a sus orígenes o a su pasado; le basta con actualizarse a sí mismo, aunque siempre haya alusión a algún contexto.” Mónica Giron “No tengo ninguna estrategia específica; No me siento allí y digo: ‘Oh, esto va a significar esto’. Estoy interesada en explorar la fenomenología del espacio y los materiales. Realmente he mantenido una actitud muy experimental. Me gusta sorprenderme y, con suerte, de esa manera, seguir sorprendiendo a otras personas.Creo que el trabajo está abierto a interpretación. Y me gusta mantenerlo así.” Mona Hatoum “En un principio pensé en hacer algo historicista, pero después al investigar los trajes de Un Ballo in Maschera en el Colón ví que, aunque hubo ocho puestas de la obra en Argentina, había poco material porque desde la primera producción (en 1913), mucho no quedó documentado. Se me empezó a ocurrir otra cosa, decidí mostrar en la instalación tres grandes momentos: una puesta de los años cuarenta, que es la más antigua que pudimos recuperar, una de los setenta que son cinco trajes de Titus Vossberg, muy rigurosos, y otra de 1994 de Franca Squarciapino, que estaba perfecta y, a mi entender, bellísima. Son vestuarios bien diferentes entre sí, los elegí por su calidad, por las telas y el modo en que están hechos. Al curar la selección me propuse mostrar que el traje por sí solo tiene muchísima fuerza dramática. El mural, con los vestidos que funcionan como desprendimientos del dibujo de línea en la pared, habla de esa fuerza que se apodera del espacio. Los maniquíes que diseñé son muy aéreos, como cuerpos ausentes, y la iluminación, que alude al ballo de Verdi, completan la propuesta. Por último, me di el gusto de diseñar una colección de zapatos que conforman el segundo mural.” Mini Zuccheri

Actualizado

el 17 nov de 2020
Compártelo