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Gorafe. Espejismos, nada es lo que parece
Evento finalizado
07
sep 2018
05
oct 2018

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Cuándo: 07 sep de 2018 - 05 oct de 2018
Inauguración: 07 sep de 2018
Precio: Entrada gratuita
Dónde: Galería Arrabal & Cia. / Callejón del Señor, 12 (Realejo) / Granada, España
Comisariada por: Concha Hermano Barrios
Organizada por: Galería Arrabal & Cia.
Artistas participantes: Alejandro García del Saz - Gorafe
Publicada el 13 sep de 2018      Vista 68 veces

Descripción de la Exposición

Espejismos, nada es lo que parece, es la primera muestra individual del artista Alejandro Gorafe en la sala de arte Arrabal & Cía, un espacio por el que han pasado conocidos artistas y otros emergentes desde su fundación en el 2004 gracias al impulso de Pepe Arrabal y del propio artista. La propuesta de carácter interdisciplinar reúne obras inéditas, obra nueva y otras de épocas anteriores entre objetos de arte, esculturas, instalaciones, fotografías y otras representaciones pictóricas en un corpus armónico que pretende transportar al espectador a un estado de delectación. El hilo conductor discurre en torno a la idea de ilusión óptica - el ojo engaña al cerebro - mientras nuestro circuito neuronal intenta crear imágenes identificables en el contexto de un juego sutil que recrea el simulacro de un viaje a través del espejo. Edificada con unos códigos visuales, la muestra es una invitación a vivir una aventura, un reto que descubre los valores cuánticos del arte si consideramos la importancia que tiene el grado de implicación del público en el significado de la obra de Alejandro Gorafe. La manipulación de los elementos y la transformación de los objetos intervenidos son algunas de las referencias inherentes a lo largo de la trayectoria del artista granadino. Significaciones que conforman un corpus total donde cada unidad aporta una idea coherente en un diálogo abierto con el espectador. Los parámetros de la obra seleccionada traen a la memoria las huellas de un irreverente dadaísmo, los signos del mejor arte conceptual y ciertas analogías del surrealismo, subrayados por el carácter personal, la capacidad de invención, el talento, el juego, la ironía y el humor del autor que nos llevan a un mundo de ensueño y utopía. El origen de este maravilloso relato sensorial comienza con Las gafas de Alicia, una obra objetual realizada con el fragmento de unas gafas vintage introducido en una caja de cristal junto a un espejo que remata la parte invisible del ready-made. Al observarlo con atención, imaginamos la historia que hay detrás de este exquisito objeto y percibimos la poética visual de una de las piezas clave de la exposición cuyo título es la metáfora de una fantasía. También en un viaje puede involucrarnos La vuelta al mundo de Alejandro Gorafe, un ejemplo de apropiacionismo que el autor hace de la serie de fotografías Mar Egeo en blanco y negro del Fotógrafo Francisco José Sánchez Montalbán, amigo del artista. Con el máximo respeto Gorafe transforma por un golpe del azar las fotos originales en unas imágenes de texturas espectrales, la nueva cartografía de un lugar incógnito que acentúa el cambio del paisaje junto a una bola del mundo invertida. Por otra parte, dos grandes composiciones abarcan la pared central del espacio expositivo. Ítaca, construida con el ensamblaje de pinzas de ropa entretejidas en tres bandas de color que recuerdan la obra minimalista de Frank Stella; y, la obra Sin título, un mural formado por cientos de canutillos de PVC de múltiples colores ensamblados sobre estructuras de metal cuya vibración de color y de luz invade el espacio visual cuando lo observamos en un recorrido transversal. Estas contexturas policromas reflejan el virtuosismo de Gorafe en la manipulación de los elementos y la materialización de una visión plástica absoluta que culmina en una instalación de reflejos cinéticos, valores constructivistas con la energía de los campos de color (colorfield) en una misma obra. A través del ensamblaje de simples utensilios cotidianos, en la obra Benidorm, el artista despliega su sentido del humor y del rigor para criticar el mundo consumista y materialista. Una dosis de ironía es suficiente para resaltar estas cualidades en dos maquetas de rascacielos sobre peana y una fotografía en papel clavada directamente en el muro a modo de valla promocional para ejemplificar la neurosis colectiva de las grandes ciudades de hormigón. Sin embargo hay una poética y una sensibilidad subyacente en cada obra. Aunque la figura humana es invisible en la obra de Gorafe, dado su carácter objetual, La tele de mi vida, una instalación de siete marcos de televisión intervenidos con espejos, invita al espectador a interactuar libremente o tal vez a ¿huir de la escena?. La experiencia queda brindada en un Happening improvisado. Otro fenómeno sensitivo lo vemos en kimono, un conjunto de Cd´s enlazados con bridas configura una bella abstracción sensorial de círculos, triángulos, prismas y abanicos que destellan brillos en una mezcla de colores irisados y de luz. Una lectura objetiva de esta obra pone la atención en el objeto recuperado, pero una interpretación subjetiva revela con un tono biográfico la importancia de la música en el proceso creativo y en la vida de Alejandro Gorafe. En contrapunto al regodeo sensorial expresado en Kimono, vemos una esfera metálica que expresa la búsqueda del artista de los misterios que la ciencia nos depara. Y como colofón de la muestra, Herramienta de campo, es un objeto de arte que sublima poesía visual y desvela la consideración de la obra de arte hecha a mano en el mundo contemporáneo en que vivimos. Concha Hermano. Comisaria y Gestora Cultural Reflexión Ser artista y ser creativo es una de las grandes aventuras de esta década del siglo XXI. Una etapa del mundo contemporáneo donde todo vale, y en este crisol de coyunturas del arte ¿dónde se posiciona el artista plástico y visual?. Cuando los límites del arte se diluyen y los espacios amplían sus contextos con propuestas cada vez más arriesgadas, algunos artistas conocidos y emergentes acceden hacia escenarios no convencionales que integran otros valores éticos y estéticos del mercado del arte. Mientras algunos artistas aprovechan los escándalos mediáticos, otros trabajan como genuinos exploradores en solitario. Sirva esta reflexión para incluir entre estos a Alejandro Gorafe, un artista de libre pensamiento y acción que sigue innovando y jugando porque para un ingenioso como él lo que importa es el juego, sin olvidar el rigor y la precisión que requieren algunas de sus obras más complejas. La evolución de Gorafe en el espacio-temporal aúna las claves de un sabio manipulador de la materia en un proceso irrefutable, de la materialización más sencilla que culmina en objetos de poética visual. Objetos cotidianos dignificados en arte en contrapunto con instalaciones o piezas escultóricas que evidencian que el arte de verdad sirve para educar la mirada, para hacernos más libres y ampliar el conocimiento sensible.

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Fuente: Concha Hermano Barrios

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