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Benjamín Cruz, 2012
Evento finalizado
04
sep 2012
Sin fecha

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Cuándo: Desde 04 sep de 2012
Inauguración: 04 sep de 2012
Dónde: Nader / Rafael Augusto Sánchez, 22, Ens. Piantini / Santo Domingo, Distrito Nacional, República Dominicana
Organizada por: Nader
Artistas participantes: Benjamín Cruz
Etiquetas:
Publicada el 03 jun de 2014      Vista 350 veces

Descripción de la Exposición

Para la ocasión, será presentado el catalogo de la exposición donde el reconocido crítico de arte Odalís G. Pérez, analiza la obra de CRUZ: 'El joven artista Benjamín Cruz, acelera una estructura composicional que en sus elementos confluyentes y concurrentes, engaña la visión, el eje mágico de lo real donde las criaturas del mundo caribeño no cesan de conformar un universo figural, que se comporta como travesía de signos que son a la vez señales líquidas, terrenales y oníricas, a partir de las cuales se construye la otra historia de la caribeñidad mágica', abunda Pérez, '...precisando que El registro iconográfico de esta exposición tocada por agua, mares, luna, sol y, como en Carpentier, pasos que se pierden, se justifica en lo que es el conceptualismo iconográfico, fuga y a la vez concentración cromática, instalada en el mecanismo pictórico y narrativo-visual', agrega en su texto.

 

En la exposición 'FUERA DE MI', se presentarán 21 piezas de su más reciente colección, realizadas en técnica mixta sobre lienzo, entre las piezas que se expondrán, se encuentran títulos como 'SEPTIMO JINETE', 'YO SOY EL CODIGO', 'DESTINO NO IDENTIFICADO', 'HUYENDO DE ESA ESTRELLA QUE ME HA TOCADO', 'DE DONDE SURGEN TODOS LOS SUEÑOS DE FUGA' y 'SURCANDO SIN MEMORIA EL NORTE DE MIS SUEÑOS', entre otras.

 

Benjamín Cruz nació en la Ciudad de Santo Domingo, República Dominicana. Se inicia en el arte desde los 4 años de edad, incursionando en variadas técnicas como tempera, collage, acuarela entre otras. Más adelante recibe orientaciones de artistas de la plástica dominicana. En un viaje a Roma, Italia hace una investigación visual autodidáctica de la obra de arte antigua. Participa en el Taller 'Síntesis del dibujo en la obra de arte actual' en el Museo de Arte Moderno, Santo Domingo. Cursó estudios intensivos de dibujo - Técnicas Actuales, Casa Chavón, Santo Domingo. Estudió Licenciatura en Artes Plásticas, Facultad de Arte, UASD, Santo Domingo. Con apenas 18 anos Cruz fue incluido en la Enciclopedia de Artes Visuales por la resonancia y madurez de su primera colección expuesta en la Galería Nader. Por la calidad de su trabajo visual los reconocidos críticos de arte Cándido Gerón, Virginia Goris, Abil Peralta Agüero, y Odalís G. Pérez, han presentado en los catálogos de Cruz ensayos críticos analizando su obra.

 

Ha participado en importantes colectivas y ferias de arte tanto en el país como en el extranjero teniendo la oportunidad de exhibir su obra en Dubái en los Emiratos Árabes Unidos, Fiuggi en Italia y Nueva York, USA. Con 'FUERA DE MI', la más reciente muestra pictórica del artista plástico BENJAMÍN CRUZ, contará su novena exposición individual.

 

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Benjamín Cruz:

Fuera de mí, dentro de las cosas

 

Por Odalís G. Pérez

AICA-ADCA

 

Remolino de colores. Remolino de objetos marinos. Manos y huellas. El artista quiere abarcar el mundo desde una mirada vegetal, acuática, soluble al ojo que mira fuera del cuadro, desde el eco mismo de los elementos. La boca que se abre y se cierra, es el mar sostenido por cuerpos y cabezas míticas, como si fuera una sinfonía caótica, no privada de fuerza inteligible o sensible. La travesía insular está marcada por la barca, la yola, un cuerpo que a veces luce despersonalizado, mineralizado, subyugado a la visión extentida en el color como espectáculo terrestre.

 

El artista piensa en-y-fuera de la pintura. Trata de sacarse los demonios que como nos sugiere el escritor venezolano Luis Britto García son 'demonios del mar', 'entidades acuosas, sobresaltos del mundo visible. La conjunción que aparece como elemento soterrado de la forma aspira a una visión de lo maravilloso caribeño. El eje luxuriante se advierte en una composición mixta que podría ser denominada también caótica, volatinera, espejeante; poema y mundo que encienden la mirada. Diversidad de los elementos.

 

El joven artista Benjamín Cruz, acelera una estructura composicional que en sus elementos confluyentes y concurrentes, engaña la visión, el eje mágico de lo real donde las criaturas del mundo caribeño no cesan de conformar un universo figural, que se comporta como travesía de signos que son a la vez señales líquidas, terrenales y oníricas, a partir de las cuales se construye la otra historia de la caribeñidad mágica.

 

El registro iconográfico de esta exposición tocada por agua, mares, luna, sol y, como en Carpentier, pasos que se pierden, se justifica en lo que es el conceptualismo iconográfico, fuga y a la vez concentración cromática, suma de cromatemas o cromías, instalada en el mecanismo pictórico y narrativo-visual. Toda esta travesía del artista Benjamín Cruz, se apoya en un espacio donde la alteridad se justifica como propiedad de la diferencia cultural y artística.

 

Es así como el centro de una materialidad espacial se convierte en poema, huella, camino, reversión y sobre todo memento iconográfico. Instalado el artista en un espacio fitográfico, antropomórfico, zoográfico, lunar y solar, los signos, más que esconder sus travesías, las desnudan, las sueñan y hacen que el artista las mitifique a través de la mano creadora. Rostro y metal, anatomía sinuosa, pájaros mecánicos y quebraduras cósmicas ocurren en una experiencia plenamente fantasmática, narrada por la mano y el ojo. Todo lo cual cobra fuerza en el cuadro y en el sentido de la narración visual.

 

Así pues, lo que nos dice desde la pintura y el pintar el artista Benjamín Cruz, es su propio obstáculo inconsciente, la verdad y la mentira de sus relatos íntimos, el vivir y el nacer como caminos; días y noches en reversión, punteos y movimientos geopoéticos. ¿Fitografías? ¿Zoografía? ¿Cosmografía caribeña? ¿Estado de naturaleza? El artista asume el proyecto visual de lo maravilloso y lo mágico caribeño, el trazado reconvertido en pintura, acto visual, intencionalidad que sacude toda ontología del mundo caribeño.

 

El artista Benjamín Cruz aparece como existente en 1986 y desde muy temprana edad aspira a cambiar el mundo por una presencia humana recogida en una proyección onírica. Cuando asumió el arte desde una sensibilidad abierta y una intuición dirigida a la creación visual, integró a su búsqueda la raíz, los vértigos y fuerzas de la naturaleza insular. Se ha debatido entre la academia y la libertad de creación. Ha estudiado en libertad la memoria del mundo caribeño y ha desocultado a cada paso las raíces, fórmulas y expresiones de la cultura material y mítica del Caribe.

 

Su inscripción estética en los primeros años del 2000, apunta a convertir su materia emocional y sus percepciones del mundo visible en un marco de creación, cuyos puntos de base, definen un nivel de representabilidad coherente con su trazado, dibujo y línea progresiva de usos iconográficos particularizados en su región imaginaria y artística. Cierta figura simbólica y mágica ha entrado en la obra de este joven artista. El curso de su búsqueda sigue siendo el orbe artístico representado también por los grandes maestros dominicanos y caribeños. Justamente la trayectoria fantástica adoptada por muchos creadores visuales del Caribe insular, es asumida también por Benjamín Cruz.

 

En el contexto de esta expo-individual encontramos imágenes en fuga, trayectos maravillosos en formatos variados, semas visuales que cobran su propio valor semántico en el contexto de lo pictórico asumido como percepto y matriz. Piezas como Perdidos, Contenido neto infinito, Yo soy el código y otras que conforman toda una corriente expresiva en el arte joven de República Dominicana y el Caribe, testimonian y a la vez dan cuenta de un lenguaje de la alteridad, así como de un codigo mensaje de lo maravilloso caribeño.

 

La pieza titulada Donde surgen todos los sueños de fuga, sobresale por su movilidad de cuerpos, rastros, espejeos ontológicos y símbolos que sugieren la vida, las formas tutelares que acompañan siempre la artisticidad insular. Todo este proceso confluye en un relato donde las fuerzas de la naturaleza, se convierten por lo mismo en figuraciones expresionistas y neomanieristas, cuya base actual es el barroco caribeño en travesia poético visual.

 

En este sentido, y tal como nos han mostrado algunos historiadores, críticos de arte, teóricos de la cultura visual y educadores visuales, el gran aporte del arte caribeño de nuestros días, está en la reconformación simbólica de las raíces culturales y de la naturaleza atendida por el arte y asumida en una travesía creacional. La verdadera perspectiva inscrita en los diferentes tiempos de la visión mítica del artista y de lo artístico, se intuye y valora en las capacidades propias que tiene la imagen para comunicar y significar.

 

El producto que surge de toda esta experiencia de lenguaje y creación, es lo que el artista del año 2000 mira como puente, camino, huella y universo de sentido. Es el arte, entonces, aquello que como lenguaje revela y abastece la realidad cultural e imaginaria. La contextualización de dicha vertiente en el movimiento del arte y la cultura, empieza a hacerse notoria en la producción de los últimos grupos promocionales del arte dominicano y caribeño.

 

Una estética surgente en este sentido, involucra fases de reconocimiento, de proyección de raíces y formas en superficie y profundidad, a la vez que una particularidad de relato y significación, donde lo sensible, lo visible y lo perceptual conforman el universo de imágenes y tránsitos propios de la caribeñidad. Esta será la fase de lenguaje y de intencionalidad que encontraremos en el arte joven insular y caribeño.

 

En tal sentido, esta colección de obras recientes del artista Benjamín Cruz, transmite encuentros y desencuentros de un espacio pictórico sincretizado por el ojo y la mano del artista. Las tensiones, en este sentido, se hacen observables en estos signos pictóricos conformados desde una estética integralista y postexpresionista. Desde la misma tensión de los elementos van articulando y a la vez leyendo y releyendo una cosmovisión creacional que, a pesar de las diferentes metamorfosis visuales, adquieren valor de interpretación y valores de creación en los caminos actuales del arte dominicano.

 

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