Oswaldo Maciá — Cortesía de espaivisor
Evento finalizado
29
mar 2019
24
may 2019

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Cuándo: 29 mar de 2019 - 24 may de 2019
Inauguración: 29 mar de 2019 / 20:00
Precio: Entrada gratuita
Dónde: espaivisor / Carrasquer, 2 / Valencia, España
Organizada por: espaivisor
Artistas participantes: Oswaldo Maciá
Etiquetas:
Publicada el 25 mar de 2019      Vista 83 veces

Descripción de la Exposición

Oswaldo Maciá Geopolíticas de la naturaleza El arte visual contemporáneo cuestiona hasta tal punto sus capacidades lingüísticas, que incluso puede existir como tal sin que las imágenes sean convocadas. Tal es el grado de evolución y sofisticación de la representación relacional. Aquello que en su esencia reflexiona sobre la visión —en cuanto percepción, generación y recepción final de las imágenes— también abre sus límites hacia otros sentidos, que emplea como cualidades sinestésicas. El olfato recurre al archivo personal de nuestros recuerdos, los más profundos, transportándonos hasta un origen primigenio; el sonido y la escucha fabrican a nuestro alrededor una realidad paralela que reflexiona sobre la duración y el tiempo. Estos son los medios; pero los mensajes, en la obra artística de Oswaldo Maciá (Cartagena de Indias, 1960), transitan a través de materias de investigación diversas que abarcan desde la mirada microscópica existente en la migración o la polinización de los insectos, hasta las decisiones macro-políticas que afectan nuestras vidas y los hábitats donde estas se desarrollan. Todo lo que nos rodea es, para el artista, material registrable y reproducible: tomar una muestra de la realidad para generar su doble, clonándola, a través de grabaciones de audio; o bien producir un sucedáneo olfativo de cualquier elemento existente que nos haga sentir algo distinto de lo que vemos, revelando la incertidumbre como una de las bellas artes. Las experiencias sobre lo real abren un campo de significantes que se quedan a las afueras de sus significados, satisfechos de habitar en los límites. Más allá de un mero juego de conceptos, el lenguaje deviene elemento principal en esta serie de trabajos y la etimología de algunas palabras clave genera un vínculo innegociable entre el resultado final y su intención primigenia. Ecuación, fábula, migración, escenario… son algunas de ellas. En esa investigación acerca del origen existe una búsqueda y una extrañeza: la búsqueda de una suerte de esencia de los conceptos como fase previa a la utilización masiva y a su contaminación lingüística enriquecedora posterior; la extrañeza al comprobar ese descasamiento y pretender retomar, por otros medios, aquello que se proponía inicialmente. Este viaje de vuelta se realiza alambicando los conceptos y destilándolos, de los que se obtiene de nuevo una esencia. Las obras e instalaciones resultantes son el acervo sintético y selecto de un tema amplio, como la muestra mínima de una edición máxima: una relación invisible pero evidente con operaciones matemáticas de base sincrética. En cierto sentido, así opera la naturaleza según sus reglas sobre la supervivencia de la especie. Under the horizon [Bajo el horizonte], 2011-2019, es la primera instalación de las tres que conforman esta exposición y la primera vez, también, que se muestra en una galería. En la sala de acceso a espaivisor, nos topamos con una bañera colocada sobre un pedestal alto y de mayor anchura y longitud que esta. El agua se desborda de la tina y cae en la parte interior del pedestal, lo que genera un circuito cerrado de agua. El agua está tintada de negro, pero el aroma que emana recuerda otra cosa, en un primer momento indisociable al aspecto físico. La potencia sensorial de estas obras radica en un cambio perceptivo: imaginar una «situación» (etimología de la palabra de origen griego «escenario») que no concuerda con lo que se siente de manera presencial. Ese desajuste entre lo que pensamos que debemos sentir al mirar un objeto, un color, un movimiento… y lo que de verdad percibimos, está en la esencia del trabajo de Oswaldo Maciá. Bajo el horizonte es, además, una instalación sonora. El audio de un movimiento maquinal, industrial, percute en el interior del pedestal, sordamente, junto con música interpretada con instrumentos de viento. La grabación de las máquinas se realizó en una fábrica de Bulgaria durante las pruebas de resistencia de unos tejidos destinados a componer uniformes militares de gran sofisticación, basados en las cualidades de determinadas plumas de aves. La instalación simboliza la dificultad que supone conocer este mundo complejo, henchido de paradojas éticas, que queda por debajo de la mirada —y del conocimiento— del público, como el borde de esa bañera anegada. En la sala central, el espacio queda ocupado por la obra Escenario en construcción (2016) que se compone de una serie de dibujos y un audio reproducido a través de tres megáfonos. Los dibujos muestran aves nativas del territorio colombiano y los gráficos de las ondas sonoras de sus llamados. Asimismo, también se entremezclan bocetos del monumento realizado para la rotonda existente entre la Calle 19 y la Carrera 3 de Bogotá. Esta pieza es una escultura pública que reflexiona sobre la importancia de la biodiversidad de la fauna colombiana y es una alerta sobre su desatención y cuidado. La obra incluye una composición sonora de 60 minutos de duración, de los cuales 59 min. son silencio; el último minuto de cada hora, en la franja existente entre las 7h. y las 19h., reproduce una composición realizada a partir de una «paleta sonora» de 1900 especies que transitan el territorio colombiano, que es el país con mayor variedad de aves del mundo. El hecho de que solo suene el último minuto de cada hora hace referencia a la urgencia de la situación, a la posibilidad cada vez más certera de que llegamos tarde. Este audio se reproduce ahora y aquí, en esta sala, componiendo un todo con los dibujos y los bocetos. La instalación supone un engranaje de capas entre lo simbólico de los dibujos y la constatación sonora de una serie de llamados (para la procreación, la emigración, la alerta…) que adquieren la determinación de ser un lenguaje funcional. En la sala tercera, al fondo, el artista colombiano ha ubicado la más reciente de sus instalaciones, A Gift to Svalbard. De nuevo, esta se compone de una combinación de dibujos de diferentes formatos realizados sobre diversos soportes de papel, junto con una sinfonía de sonidos naturales y la ambientación creada con tubos de luz amarilla. Svalbard es una población noruega situada en el Ártico que da nombre al Tratado de Svalbard (1920), por el que, tras la primera guerra mundial, se reconoció multilateralmente (en la actualidad hay 39 países incluidos en él) la soberanía de Noruega en el archipiélago y sus aguas territoriales. Al mismo tiempo, garantiza que empresas del resto de países firmantes posean igualdad de derechos en el acceso de los recursos naturales de la región. El próximo año vencen estos acuerdos y tal vez la suerte de este recóndito lugar del planeta sufra cambios importantes. Esta instalación toma su título del libro del sociólogo francés Marcel Mauss Essai sur le don (1925) traducido al inglés como The Gift, que analiza la importancia del don entre las culturas arcaicas como símbolo de respeto y agradecimiento. Una muestra de empatía que parece haberse perdido en las sociedades actuales, rendidas de bruces ante el capitalismo, mejor cuanto más productivo. Los dibujos que «empapelan» las paredes de la sala 3 de espaivisor completan el muestrario de la fauna y flora existentes en el Ártico, junto con la presencia de audios que reproducen vientos migratorios registrados en diferentes desiertos del planeta y los sonidos de los insectos durante la polinización. Para Oswaldo Maciá, la naturaleza no funcionaría sin la migración; y la sociedad no puede avanzar sin la existencia de los dones recíprocos, del intercambio cultural. Esta instalación es su manera de corresponder al regalo que supone conocer personalmente Svalbard. Álvaro de los Ángeles Oswaldo Maciá Geopolitics of Nature Such is the evolution and degree of sophistication of relational representation, that contemporary visual art questions its own linguistic capacities to the extent that it can even exist without conjuring up images. What, in essence, reflects on the idea of vision —in terms of the perception, generation and ultimate reception of images— also pushes back the boundaries for other senses, which it co-opts as synesthetic qualities. The sense of smell delves deep down in the personal archive of our memory bank, transporting us back to a primeval origin; sound and the sense of hearing are able to create a parallel reality around us that reflects on duration and time. But these are only the means; in the work of Oswaldo Maciá (Cartagena de Indias, 1960), the messages are conveyed through a diversity of research material that embraces everything from a microscopic gaze on migration or the pollination of insects to the macro-political decisions that affect our lives and the habitats in which they are played out. For the artist, everything that surrounds us is recordable and reproducible material: he takes samples of reality in order to clone it, to create its double. He does so through audio recordings or by producing an olfactory proxy of an existing element that makes us sense something different from what we see, underscoring uncertainty as one of the fine arts. Experiences of the real open up a field of signifiers that are left outside the confines of their signifieds, which are happy to stay within their boundaries. More than a mere play of concepts, language is a crucial element in this series of works and the etymology of some key words (equation, fable, migration, scenario…) generates a non-negotiable bond between the end result and the underlying intention. In this research into origins, there is a quest and an estrangement: a quest for an essence of the concepts as a phase prior to their mass use and subsequent enriching linguistic contamination; an estrangement when becoming aware of the dissociation and wishing to return, by other means, to what was initially intended. This return journey is undertaken by distilling the concepts and purifying them, from which we can once again obtain their essence. The resulting works and installations are the synthetic and select outcome of a broad-ranging theme, like the minimum sample of a maximum edition: an invisible yet evident relationship with syncretic mathematical operations. To a certain extent, this is how nature operates under the rules governing the survival of the species. Under the Horizon, 2011-2019, is the first of the three installations in this exhibition and this is also the first time that it is being exhibited in a gallery. In the first space as you enter espaivisor, one comes across a bathtub raised on a wider and longer plinth. The water overflows onto the surface of the plinth, creating a closed circuit of water. The water is dyed black, but the smell it gives off reminds us of something else, ostensively unrelated with its physical appearance. The sensorial potential of these works is rooted in the perceptual shift: a ‘scenario’ (the ‘imagined situation’ of its Greek etymology) that does not wed with what one is experiencing in the flesh. This mismatch between what we think we should feel when we see an object, a colour, a movement… and what we really perceive, is at the very core of Oswaldo Maciá’s work. Under the Horizon is, furthermore, a sound installation. The muffled sound of a mechanical industrial movement can be heard from inside the plinth, along with the music of wind instruments. The recording of the machines was made in a factory in Bulgaria during the stress tests for fabric used to make highly sophisticated military uniforms, based on the qualities of certain bird feathers. The installation symbolises the difficulty inherent in grasping this complex world, full of ethical paradoxes, that lies beneath the public’s gaze —and knowledge— like the edge of the overflowing bathtub. The second of the gallery’s spaces is occupied by Escenario en construcción (2016) which comprises a series of drawings and an audio played over three speakers. The drawings depict birds native to Colombia and graphics of the sound waves of their calls. At the same time, it also includes sketches for the monument made for the roundabout at the corner of Calle 19 and Carrera 3 in Bogotá. This piece is a public sculpture that reflects on the importance of the biodiversity of Colombian fauna and a warning against neglecting it and the need to protect it. The work includes a 60-minute composition of which the first 59 minutes are silent; the final minute of each hour, in the time slot between 7:00 and 19:00, reproduces a composition made from a “sound palette” of 1900 species that live in or travel through Colombia, the country with the greatest diversity of birds in the world. The fact that they can only be heard in the final minute of each hour underscores the urgency of the situation and the increasingly more probable possibility that we are too late. This same audio is reproduced here, in the gallery, composing an overall whole with the drawings and the sketches. The installation is a many-layered mechanism, containing the symbolism of the drawings and the actual sounds of a series of birdcalls (mating, warning, migration …) that take on the resolve to act as a functional language. In the third room at the end of the gallery, the Colombian artist has located his most recent installation, A Gift to Svalbard. Once again, it is made up of a combination of drawings in different formats made on differing paper supports, along with a symphony of natural sounds and an atmosphere created by yellow light tubes. Svalbard is the Norwegian archipelago in the Arctic which gave its name to the Svalbard Treaty (1920), signed following the First World War, which multilaterally (there are currently 39 countries included in it) recognised Norway’s sovereignty over the islands and their territorial waters. At the same time, it guarantees the signatory countries equal rights in commercial exploitation of the region’s natural resources. Next year the agreement expires and it is likely that this remote part of the planet will see major changes. The installation borrows its title from the book by the French sociologist Marcel Mauss Essai sur le don (1925) translated into English as The Gift, which analyses the importance of gifts in archaic cultures as a symbol of respect and gratitude. A sign of empathy that seems to have been lost by present-day societies, hopelessly surrendered to Capitalism for whom the more productive, the better. The drawings that ‘wallpaper’ the third space in the gallery show a collection of the fauna and flora of the Arctic, coupled with audios that reproduce migratory winds recorded in different deserts around the planet and the sounds of insects during pollination. For Oswaldo Maciá, nature cannot exist without migration; and society cannot advance without the existence of reciprocal gifts, of cultural exchange. This installation is his way of returning the gift of being able to know Svalbard first hand. Álvaro de los Ángeles

Actualizado

el 26 mar de 2019

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