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Erkan Özgen, Purple Muslin (Muselina púrpura), 2018. Fotograma de video — Cortesís del EAC - Espacio de Arte Contemporáneo
13
mar 2020
28
jun 2020

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Cuándo: 13 mar de 2020 - 28 jun de 2020
Inauguración: 13 mar de 2020
Dónde: EAC - Espacio de Arte Contemporáneo / Arenal Grande 1930 / Montevideo, Uruguay
Organizada por: EAC - Espacio de Arte Contemporáneo
Artistas participantes: Erkan Özgen, Fernando Sicco, Phoebe Boswell
Publicada el 09 mar de 2020      Vista 31 veces

Descripción de la Exposición

Lo silenciado es una exposición especialmente programada para el EAC, que acerca a nuestro público la producción de dos artistas del hemisferio norte cuya obra no es conocida en Uruguay y que abordan, de manera diferente, temas como el lugar de la mujer, la discriminación, la segregación por motivos étnicos y de género, o las consecuencias de conflictos bélicos que acostumbramos ver solamente en informativos o películas. La curaduría integra cuatro obras en video, tres de ellas de Erkan Özgen, y una de Phoebe Boswell, todas seleccionadas a partir de su reciente visionado en destacados escenarios mainstream del arte. Basadas en claros postulados de los autores, alcanzan el grado necesario de universalización en sus abordajes como para resonar también en nuestra región, donde lamentablemente presenciamos una preocupante escalada de violencia, discriminación y radicalización de discursos que fomentan el odio. Sur es una zona de alto valor histórico en la provincia de Diyarbakır, Turquía, declarada patrimonio por UNESCO, y donde Erkan Özgen vive. Entre 2015 y 2016 la zona fue escenario de muy violentos enfrentamientos entre militantes kurdos y el ejército turco, que provocaron muchas muertes y graves daños edilicios. En ese mismo período, el artista realizó una residencia en Suomenlinna, Finlandia, dentro del programa Artists at risk (artistas en riesgo), una plataforma que combina derechos humanos y arte, buscando apoyar a quienes trabajan en zonas de conflicto o pueden ser objeto de persecución política. Dicho sitio es también una fortaleza histórica bajo protección de la UNESCO, y el artista utiliza con ironía este paralelismo entre su lugar de origen y el del refugio seguro en el extranjero. Cañones recientes contra la población civil en Diyarbakır, cañones como reliquias centenarias donde los turistas se toman ingenuas fotografías en Suomenlinna. La pregunta central de The Memory of Time (La memoria del tiempo) parece ser: ¿Cuál es el auténtico valor cultural de los sitios históricos si con el tiempo se banaliza el uso de la fuerza del que siguen dando cuenta? El contrapunto visual lo establece la obra que dio origen al contacto con Erkan: Wonderland (Tierra de las maravillas). Quizá es con este contundente, inolvidable registro en video, que el artista logra interpelarnos sobre las atrocidades de la guerra y los genocidios de la forma más rotunda. El valor testimonial de los gestos de un niño sordomudo, esforzándose al relatar sin palabras los horrores por los que debió pasar, se eleva a la categoría de metáfora mayor para colocarnos a todos como ineptos que no saben ni quieren ver, escuchar o decodificar ninguna de esas historias de enorme dolor y desarraigo que siguen ocurriendo. Muhammed, con sus trece años al momento del registro, consigue que nos esforcemos por entender, por ponernos en su lugar, por reavivar una conciencia adormecida. Él huyó de la devastación con su familia, desde la región de Kobane para atravesar clandestinamente la frontera sirio -turca, y se refugió en Derik, donde viven familiares de Erkan. Tras la superación inicial del trauma y un período de adaptación en el cual el niño fue venciendo algunos miedos y volviendo a poder jugar, el artista lo entrevistó con todo el respeto necesario y la autorización de sus padres. En la misma línea de trabajo, buscando promover conciencia sobre los efectos destructivos y los movimientos migratorios causados por la guerra, Purple Muslin (Muselina púrpura) muestra el testimonio desgarrado de mujeres de la minoría Yazidi, un sector de población kurda que se distingue por el apego a su propia religión pre - musulmana. Esta población vive en el campo de refugiados de Ashti en Sulaymaniyah, al norte de Irak, y ha sido objeto de constante persecución y muerte por parte de organizaciones como al-Qaida o ISIS. El título de la obra refiere a un ritual en el cual estas mujeres, que comparten en las entrevistas sus vivencias de pérdida, tributan sobre una tela un objeto simbólico en honor a sus seres queridos. El juego de palabras entre muslin (muselina) y muslim (musulmán) cobra otros posibles sentidos si consideramos que la mayoría kurda fue forzada a convertirse al Islam, mientras que los yazidis se resisten a ello y lo pagan con sus vidas. Phoebe Boswell aborda desde otros ángulos la cuestión de la diáspora, el desarraigo del lugar de origen, o mejor dicho la mixtura de orígenes con los que se forja su identidad. Nacida en Kenia, de madre perteneciente a la etnia kikuyu y padre británico, lleva en su sangre este encuentro de culturas que ha estado desde siempre muy marcado por el colonialismo. Además, como detalle no menor, creció en el Golfo Pérsico, en el corazón del mundo musulmán. En la actualidad vive y trabaja en Londres, y su obra manifiesta la intensa construcción de una identidad femenina en la que intenta reconectar con sus orígenes. La obra que integra esta exposición, the words i do not have yet (las palabras que aún no tengo), incluye desde fragmentos de escritoras negras hasta la referencia a la kanga, una pieza de vestimenta típicamente africana, la que más allá de su colorida belleza lleva inscriptos mensajes, voces acalladas, códigos cargados sobre el cuerpo. Con una notable y minuciosa técnica de animación manual, nos muestra los cuerpos desnudos más diversos, de mujeres que se conectan con la naturaleza, buscan ser escuchadas y son más fuertes juntas, en la sororidad. F.S.

Actualizado

el 09 mar de 2020