Tiempo a la orilla
Evento finalizado
02
mar 2007
10
abr 2007

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Publicada el 03 jun de 2014      Vista 129 veces

Descripción de la Exposición

Es un trabajo de colaboración entre la Galería Margarita Albarran y el Patronato Federico García Lorca dentro de los actos del Centenario de la poetisa granadina Elenea Martín Vivaldi.

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De la obra aquí presentada por Juan Carlos Ramos se podría explicar verbalmente de muchas maneras, aunque en realidad ninguna sea directa ni fácil. No podemos olvidarnos que la paráfrasis en la que consiste la crítica literaria, quizás se más directa que en la que consiste la crítica plástica ya que en esta última actúan, las palabras sobre las imágenes y no las palabras sobre las palabras. Para intentar expresar con brevedad la voluntad expresiva de Juan Carlos Ramos utilizaremos formas sintéticas de la explicación retórica. Dicha retórica no será entendida como un galimatías innecesario encaminado a la utilización del lenguaje para lograr efectos especiales de expresividad persuasiva, sino como un utillaje económico para organizar nuestro propósito.

Al igual que toda producción plástica, bien sea mimética o abstracta, la obra de Juan Carlos Ramos participa del esquema racional afirmativo de la metáfora. Ésta, está configurada por representaciones de semejanza ilusoria y bidimensionales encaminadas a multiplicar de forma ilimitada la semántica y los atributos del hecho plástico. Dicha multiplicación de los atributos está determinada por un distanciamiento icónico entre los elementos puestos por la similitud afirmativa de la metáfora. De esta forma se provoca lo que podríamos denominar una representación catacrética.

Prolongando el razonamiento anteriormente denominado como representación catacrética, que en comparación con las metáforas establecidas por la tradición de la pintura figurativa hemos establecido, en el mismo orden de similitud metafórica hablaremos de la metonimia. La metonimia será entendida como un desplazamiento de significado, desde un significante hacia otro significante, que le es próximo. De esta forma, la producción gráfico-pictórica de Juan Carlos Ramos se convierte en formula autodeíctica de una misma espacialidad. No refiere más allá de su propia presencia. Todas las deixis se restringen a su propio interior. El espacio del cuadro se constituye como un universo autónomo y como garante perfecto y concluso de sí mismo. Podríamos hablar pues, de una verdadera ampliación creativa del mundo, mediante la cual éste artista añade imágenes realmente inéditas e innovadoras, ensanchando o profundizando la escenografía visual para las sensaciones y los sentimientos.

La necesidad de caracterizar de forma exhaustiva la riqueza gráfica y pictórica de la obra de Juan Carlos Ramos en la cual como venimos indicando se sustancia la radicalización estilizada de una creciente voluntad de abstracción, nos obliga a movilizar los nombres de otras dos figuras retóricas como son la paradoja y la sinécdoque. Respecto a esta primera, la paradoja, hemos de señalar su impropiedad extrema dentro de las artes visuales. Podríamos convocar aquí un inventario innumerable de antecedentes pasando desde los "ready made" de Duchamp a los "esquis de paja" de Kiefer. En la producción de Juan Carlos Ramos ésta queda patente en el desarrollo de su propio lenguaje técnico, tanto pictórico como gráfico. Aunque será en esta último donde quede más patente. Pues en él se hace manifiesto una continua alteración del lenguaje propio de la gráfica tradicional provocando una metamorfosis de la misma. Dentro de este orden paradójico, junto a su inigualable capacidad de estructuración sobre la génesis gráfica, deciden la autenticidad y el efecto de grandeza, que consagra la densa galería de imágenes gráficas de la última década. En lo referido a la segunda modalidad, la sinécdoque, la podemos ver en los rítmicos elementos oníricos únicos que se alían con la tendencia al difuminado y adelgazamiento material metonímico de las formas, manifiestos en la gran mayoría de sus obras. Estos elementos se encuentran en notoria de conexión con la periferia contextual que, en la gran número de obras, van más allá de los márgenes de la composición actuando como objetos explícitos de la misma.

Para finalizar podríamos decir que la obra de Juan Carlos Ramos pone de manifiesto la construcción de una estrategia a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas, poniendo de manifiesto que lo claro y evidente dista de serlo. De esta forma se confirma su convicción profunda y conservadora sobre los poderes del lenguaje del arte, en su papel de suplementación de las insuficiencias del mudo concebido como real, bajo su propia lógica. Es por ende, que el significado poético de su obra es absolutamente independiente y autónomo respecto a los valores de verdad y falsedad referencial que gobiernan los criterios de utilidad y validez.

En definitiva, de una forma muy sucinta, hemos pretendido sinceramente que la sucinta apelación metodológica asumida en este texto, sirva para dar cuenta del discurso plástico de Juan Carlos Ramos, lejos de constituirse en un artificio de opacidad explicativa, contribuya a enriquecer una adecuada descripción y diagnóstico del complejo quehacer gráfico y pictórico de Juan Carlos Ramos.

Actualizado

el 26 may de 2016

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