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Último vuelo (aeropuerto de Willmington) 200 x 260 cm. óleo / lino
28
may 2020
17
jul 2020

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Cuándo: 28 may de 2020 - 17 jul de 2020
Inauguración: 28 may de 2020
Horario: De lunes a viernes de 10:30 a 14 h y de 17 a 20:30 h.
Precio: Entrada gratuita
Dónde: Ansorena / Alcalá, 52 / Madrid, España
Organizada por: Ansorena
Artistas participantes: Guillermo Oyágüez Montero
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Teléfonos: 915231451
Correo electrónico: galeria@ansorena.com
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Publicada el 22 may de 2020      Vista 18 veces

Descripción de la Exposición

Un viaje de 50 años Guillermo Oyágüez Montero Son 50 años los que cumplo el mismo día que se abre al público mi exposición en Ansorena, ya un buen viaje... Viaje o camino en el mercado y mundo del arte es a lo que otros llaman Carrera. No me gusta ese término. Si como personas nuestras evoluciones son lentas, y siendo para mí persona y artista una misma cosa, cuando esa progresión es acelerada y forzada carece de sinceridad. En este viaje todo lo que he pintado son lugares visitados y situaciones vividas. Algunos paisajes no, en concreto los cuadros dedicados a Netflix. No hay para mí otra manera de ser auténtico, la originalidad nunca me ha interesado quizá el mercado del arte la reclame, pero a mí me importa bien poco. He querido juntar como celebración de mis cincuenta años cinco temas, de entre otros, los que más me han inspirado: el mar, los corales, los viajes, las caravanas y Netflix. Estando presente el mar en casi todos ellos solo hablaré de él, de El Mar. Yo nací en Málaga, y aunque vinimos a vivir a Madrid pronto, siempre veraneábamos en Nerja. El mar me trae muchísimos recuerdos cargados de nostalgia. El mar es la sombrilla y hamacas de la familia “Frigiliana City”, así nos llamaban. Las mañanas dedicadas a pintar, no con muchas ganas, en la Axarquía donde mi padre me “soltaba” hasta la hora de la comida, mientras mi hermano estudiaba piano, supongo que con las mismas pocas ganas que yo (gracias por obligarnos querida Mamá y querido Papá, ahora es nuestra vida y la disfrutamos). Después, hasta que anochecía en la playa, comíamos en el merendero “Ayo”. Clases de solfeo todos los días en la hamaca, de tal manera que, aún cuando voy, hay extranjeros de aquel entonces que me saludan desde lejos marcando el compás del cuatro por cuatro con la mano. Mis padres: recuerdo mi madre tan moderna haciendo topless, coqueta y guapa desde aquella época hasta ahora. Mi padre y su gorro calado, que llevo desde entonces porque me encanta parecerme a él. Una vez al año dormíamos todos en la playa, para mí era excitante, ¡ojo!, como aparecer de extra durante unos segundos en la serie “Verano Azul”, chapoteando en un charco estancado del mar. Recuerdos con mi hermano, con mis tíos y primos, y mi primera pandilla de amigos allí, con los que tengo poco contacto ya; pero que, cuando lo hay, está lleno de cariño y verdad. Esas meriendas de bocatas de membrillo y queso o de sardinas con tomate, y ese “cómete la fruta o no te bañas”. O mis primeros enamoramientos de los muchos que he tenido, porque hay tantas mujeres excepcionales y preciosas…Recuerdo a Sandrine, una francesa que llegó un verano con su familia en un Citroën “Tiburón” negro de luces amarillas. Yo todos los veranos iba al parking, que era un descampado polvoriento, para ver si había llegado ya su coche (lo píntaré en un cuadro ), con ella mis primeras calabazas, que no serían las últimas, por lo que las sigo llevando bien. El mar es la isla de Holbox, donde hace casi dieciocho años me construí mi pequeño sueño, “La casa el Cacahuate”. El mar es su azul turquesa, es el kitesurf con todo lo que lleva consigo, como esperar a que llegara el viento mientras hablaba con aquellos desconocidos que acabarían siendo mis grandes amigos. ¡Qué bonitas conversaciones hemos tenido esperando a los borreguitos, esa espuma blanca que anuncia la llegada de Eolo! Por ahora vivo en Madrid, porque el arte se mueve aquí, pero ya iré al mar. Y aunque no he hablado de pintura, todo esto es mi pintura: recuerdos, añoranzas y vida. No necesito seguir a otros artistas, ni saber qué se cuece. No creo que esté en nadie más que en mí las respuestas a las dudas que mi pintura me provocan, si las tengo sé que lo que necesito es un viaje, aunque sea a la calle. No quiero saber lo que pintan otros; si son mis amigos me intereso por su pintura porque son amigos, pero yo me alimento de mi entorno, de vivencias y de todo tipo de personas que, si son artistas, para mí solo es un dato más. Muchas gracias a todos los que apoyáis mi trabajo, sois el viento que me empuja. Espero que os guste esta exposición. Agradezco vuestra visita, más aún en estos tiempos que corren. Nada virtual igualará a una pintura en directo, se podrá confundir lo uno con lo otro, pero la verdad siempre será la verdad.

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el 22 may de 2020

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