Agenda de Arte

Cartel de la exposición
Evento finalizado
09
ago 2012
04
nov 2012

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Cuándo: 09 ago de 2012 - 04 nov de 2012
Inauguración: 09 ago de 2012
Dónde: Museo de Arte Moderno (MAM) / Paseo de la Reforma y Gandhi s/n - Bosque de Chapultepec / Ciudad de México, Distrito Federal, México
Comisariada por: Daniel Garza-Usabiaga
Organizada por: Museo de Arte Moderno (MAM)
Artistas participantes: Fernando García Ponce

Descripción de la Exposición

A veinticinco años de su muerte, el Museo de Arte Moderno prepara la muestra retrospectiva del pintor abstracto y arquitecto Fernando García Ponce, importante figura en la redefinición del arte moderno en México durante la segunda mitad del siglo XX. La exposición exhibe más de 45 obras como acuarela, collage, pintura y proyecciones de las construcciones que realizó durante su etapa como arquitecto en su natal Mérida y en la ciudad de México. Fernando García Ponce es un pintor abstracto que jugó un papel fundamental en la redefinición del arte moderno en México.

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Por lo general, Fernando García Ponce (Mérida 1933-Ciudad de México 1987) es visto únicamente como un pintor abstracto que jugó un papel fundamental en la redefinición del arte moderno en México durante la segunda mitad del siglo XX. Poco se conoce de su producción como arquitecto y sus trabajos a la manera de collage han recibido escasa atención crítica.

 

Antes de dedicarse de tiempo completo a la pintura, García Ponce estudió arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México. Después de realizar un viaje a Europa en 1957 abandonó sus estudios profesionales y se dedicó de lleno a la pintura. No obstante, García Ponce si realizó una producción arquitectónica que se desarrolló, antes de 1966, en Mérida y, a partir de 1967, en la ciudad de México. La mayor parte de su producción arquitectónica fue de orden residencial y bajo un estilo claramente moderno.

 

A partir de 1957 García Ponce inició un periodo de experimentación en la pintura. A principios de la década de los sesenta consolidó un estilo donde un sistema de planos de carácter geométrico se desdibuja y se contamina por texturas y colores que aparecen como gestos espontáneos. Con el paso del tiempo, los elementos gestuales fueron desapareciendo. Para la década de los setenta, su producción se había transformado. Los cuadros de García Ponce se vuelven, en estos años, construcciones pictóricas donde los presupuestos arquitectónicos se tornan más palpables. Es necesario mencionar que muchas de estas pinturas de los setenta tuvieron su punto inicial en estudios previos a la manera de collage.

 

Durante la década de los ochenta el collage deja de funcionar exclusivamente como estudio preliminar de la pintura. García Ponce produce numerosos collages, de pequeño y gran formato, donde utiliza distintos materiales y fragmentos impresos tomados de periódicos y revistas. La originalidad de esta producción a la manera de collage reside en su separación del terreno estricto de la pintura con el fin de articular obras que, en ocasiones, manifiestan preocupaciones de tipo conceptual relacionadas con cuestiones de significados y el estatuto de la imagen en cuanto a sus funciones comunicativas y expresivas.

 

Existe un diálogo entre el conjunto de la obra de García Ponce donde se establecen relaciones entre el collage, la arquitectura y la pintura. Un punto en común entre estas prácticas es su impulso constructivo como un eje que articula cada uno de sus trabajos. Así como la arquitectura cuenta con un proceso constructivo que da forma a una estructura, la pintura y el collage en la producción de este artista manifiesta una tendencia similar. El artista no sólo construye edificios, en su faceta de arquitecto, sino también como artista ensambla sus pinturas -utilizando distintos materiales y superficies- y sus collages mediante el uso de papeles impresos.

 

De los inicios a la consagración

 

Fernando García Ponce comenzó sus estudios de arquitectura en 1952. En el verano de 1957 emprendió un viaje a Europa. A su regreso, el artista abandonó sus estudios de arquitectura y se dedicó a la pintura. No obstante García Ponce si realizó una producción arquitectónica. Entre 1957 y 1966, construyó varios proyectos en Mérida. Estas construcciones cuentan con una solución moderna que alterna la transparencia del cristal con volúmenes y planos sólidos revestidos de distintos colores.

 

A partir de 1957, García Ponce comenzó un periodo de experimentación en el campo de la pintura donde realizó retratos con una solución figurativa y algunas composiciones de objetos con una solución emparentada con el cubismo. Durante esta época también desarrolló obras que rechazan cualquier tipo de representación figurativa y se presentan como estudios compositivos de carácter geométrico donde sobresalen el color y la aplicación de texturas.

 

A principios de la década de los sesenta, García Ponce concretó un estilo de pintura donde aparecen un tipo de ordenamiento geométrico, a la manera de cuadriculas. No obstante, estas estructuras se encuentran difuminadas. Como Juan Acha escribió los planos de la composición 'se desgeometrizan y se ligan por textura y por color'. Esta 'desgeometrización' ocurre a través de gestos de apariencia espontánea, un tipo de solución que era común entre varios pintores de la misma generación que García Ponce y que se relacionaba, en un plano internacional, con la pintura-acción y el informalismo practicado en esa época en los Estados Unidos y Europa.

 

García Ponce alcanzaría el reconocimiento nacional en el campo del arte con este tipo de pintura al ganar en 1965 el Salón de Artistas Jóvenes que tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno. El Salón de Artistas Jóvenes fue una iniciativa regional promovida por la Unión Panamericana, la Organización de Estados Americanos (OEA) y una subsidiaria de la compañía norteamericana Standard Oil. El premio de García Ponce fue polémico en más de un sentido. Algunos consideraban que el premio era muestra de un intervencionismo de la OEA que promovía el arte abstracto durante la Guerra Fría. Para otros el premio de García Ponce carecía de validez ya que su hermano, el crítico y escritor Juan García Ponce, formaba parte de los miembros del jurado. La noche de premiación se transformó en un campo de batalla entre aquellos que defendían el premio de García Ponce, entre los que se encontraban José Luis Cuevas y Rufino Tamayo, y sus detractores.

 

La generación de la Ruptura

 

Durante los años sesenta ocurre un cambio de paradigma en el terreno del arte, y en específico de la pintura, en México. Durante estos años, gradualmente, el estilo de lo que se conoce como la Escuela Mexicana de Pintura fue perdiendo centralidad. Desde la década de los cincuenta aparecieron, de manera no organizada, un grupo de artistas interesados en llevar la práctica pictórica más allá del modelo de una representación figurativa con un contenido social o con una tónica nacionalista. Para los años sesenta, la producción de estos artistas coincidió con un interés del Estado de auto-representarse como una nación moderna y cosmopolita, menos nacionalista y beligerante.

 

Varios de estos artistas, particularmente pintores, fueron vistos como un grupo coherente aunque entre ellos no existía una plataforma de trabajo colectiva y organizada. Lo que los unía era una práctica pictórica similar o con ciertas afinidades, así como la amistad, y no un programa de acción en común y compartido. Entre este grupo de pintores se encontraban García Ponce, Lilia Carrillo, Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Alberto Gironella, Arnaldo Cohen o Roger Von Gunten, sólo por mencionar a algunos. Las actividades de varios de estos artistas no se limitaron al campo de la pintura y participaron, por ejemplo, en proyectos escénicos para el teatro, el cine y la televisión. García Ponce, por ejemplo, apareció junto a Felguérez y Maka Strauss en la película de Juan José Gurrola Tajimara (1965) basada en un cuento de su hermano Juan. En 1968, el artista participó junto a Felguérez y Luis Urías en una acción de Alejandro Jodorowsky realizada en el programa de televisión 1,2, 3, 4, 5 A Go Go.

 

La metáfora arquitectónica - Los años setenta

 

Después de sus proyectos arquitectónicos en Mérida, García Ponce inició a partir de 1967 la proyección y construcción de varias construcciones en el Distrito Federal junto a su amigo Alain Lipkes. La totalidad de estas obras fueron de carácter residencial y se relacionan con sus edificios construidos en Mérida en cuanto a su solución moderna y en la forma en la que superficies transparentes (acristaladas) se relacionan con planos y volúmenes sólidos que se encuentran pintados de distintos colores.

 

De acuerdo a su propio testimonio, Fernando García Ponce realizó sus primeros collages desde 1960. Sin embargo, durante la década de los setenta adquieren una nueva relevancia. Durante los años setenta, la mayor parte de sus pinturas contaron como punto de partida con un estudio previo a la manera de collage. El collage, no obstante, permanece oculto tras la pintura finalizada. Las imágenes provenientes de fragmentos de revistas o periódicos utilizados en el collage desaparecen en la pintura; en el mejor de los casos se sugieren a través de manchas o texturas. El collage opera en estos cuadros, también, como estrategia de composición o como un principio articulador. En estas obras de los setenta, donde desaparece la gestualidad asociada con el informalismo, García Ponce empieza a ensamblar sus cuadros. A principios de los años setenta, los cuadros como ensambles conservan, en todo momento, su condición bidimensional dentro de un marco de la pintura; a finales de esa década, no obstante, también se presentan como relieves.

 

Como ensambles estos cuadros no sólo se relacionan con el sentido constructivo del collage sino también con el de la arquitectura. En más de una ocasión, García Ponce declaró que la influencia más importante en su producción pictórica era la arquitectura. El sentido de construcción del ensamble así como el recubrimiento de la obra mediante diferentes texturas son dos características que acercan la pintura al campo de la arquitectura. La relación con la arquitectura no se limita a la factura de la pieza, las soluciones también plásticas remiten al mundo de la construcción. Teresa del Conde mencionó que 'la metáfora de la edificación arquitectónica (andamios, trabes, vigas y muros) resulta transpuesta con evidente claridad en un porcentaje elevado de sus obras'.

 

La irrupción del collage - Los años ochenta.

 

Hacia finales de la década de los setenta, el collage dejó de funcionar exclusivamente como un estudio preliminar en la obra de García Ponce. Durante los años ochenta, el artista realizó innumerables collages de pequeñas y grandes dimensiones que, de hecho, desplazaron su práctica pictórica. Muchas de estas obras guardan relaciones formales con las pinturas de los años setenta y algunas están intervenidas con pintura a la manera de manchas, rayas u otro tipo de marcas que recuerdan el impulso gestual y espontáneo de sus obras tempranas de la década de los sesenta. Más allá de estas intervenciones pictóricas, las obras de los ochenta se encuentran articuladas por objetos y distintos materiales y, sobre todo, por múltiples fragmentos de revistas, periódicos y otros medios impresos de circulación nacional e internacional.

 

Muchos críticos de la obra de García Ponce discutieron su obra de esta época en términos de pintura aunque claramente las obras no eran más pintura. Sólo unos pocos se aventuraron a presentarla como una producción diferente donde se trasluce un interés y una preocupación de experimentar con el juego de significados que proporciona la práctica del collage. Teresa del Conde comentó que las obras de los ochenta contaban con 'un afán o una necesidad de conceptualizar, sin que todas las obras se inscriban en esta tónica'. En algunos de estos collages la interpretación puede revelar el significado de ciertos elementos aislados. En un trabajo sin título de 1985, por ejemplo, García Ponce utilizó una reproducción de una obra de Pedro Friedeberg que fue ocultada, prácticamente en su totalidad, por una composición de carácter abstracto hecha con distintos recortes. En estos trabajos de los ochenta, el artista no sólo utiliza reproducciones de obras de arte sino también edificios y espacios arquitectónicos, tomados de revistas especializadas, así como imágenes de objetos cotidianos.

 

Los fragmentos que forman sus collages fueron cortados de una forma poco meticulosa o minuciosa, pareciera como si hubieran sido arrancados de las páginas de las publicaciones. La aplicación de la pintura sobre los collages también es atrevida y generalmente aparece como manchas, brochazos y goteos. Estas características hacen que estos trabajos sigan reflejando la percepción que García Ponce tenía de la realidad social, misma que buscaba expresar a través de 'la forma y el color' con 'formas violentas, agresivas'.

 

Para el curador de la muestra Daniel Garza Usabiaga: 'Esta exposición busca ampliar el conocimiento sobre la producción de Fernando García Ponce al mostrar no sólo su trabajo pictórico sino también sus proyectos arquitectónicos y sus obras de collage. A través de una selección retrospectiva de obras se intentará mostrar cómo en el conjunto de su producción existe un diálogo entre estas disciplinas y prácticas: la pintura, la arquitectura y el collage.'

 

Actualizado

el 26 may de 2016 por ARTEINFORMADO

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