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Leonardo Alenza, Mientras le miman le roban, hacia 1838. Acuarela sobre papel — Cortesía del Museo Lázaro Galdiano
Evento finalizado
10
may 2019
01
sep 2019

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Cuándo: 10 may de 2019 - 01 sep de 2019
Inauguración: 10 may de 2019 / 19:00
Horario: De martes a sábado de 10 a 16.30h. Domingo hasta las 15h. Lunes cerrado
Precio: Visita incluida con la entrada al Museo (entrada general 7€)
Dónde: Museo Lázaro Galdiano / Serrano, 122 / Madrid, España
Comisariada por: Juan Antonio Yeves Andrés
Organizada por: Museo Lázaro Galdiano
Artistas participantes: Leonardo Alenza
Etiquetas:
Publicada el 26 abr de 2019      Vista 135 veces

Descripción de la Exposición

El objetivo de esta exposición, que parte del estudio y catalogación de los dibujos de Alenza custodiados en la Biblioteca Lázaro Galdiano, es recordar la figura de Alenza y difundir este fondo casi desconocido, que forma parte de la serie que conservaba Micaela Bertrandi, madrastra del artista, en la segunda mitad del siglo XIX con más de mil setecientas cincuenta piezas en doce álbumes. José Lázaro Galdiano publicó dibujos de Alenza en una serie de postales editadas por él en 1902 y prestó algunos para una exposición colectiva organizada por la Sociedad Española de Amigos del Arte en Madrid en 1922. También se incluyó una parte en la Exposición de dibu¡os que tuvo lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en 1959, con motivo de la concesión de la Medalla de Honor de la Academia a la Fundación Lázaro Galdiano en 1958. Más tarde, Enrique Pardo Canalís dio noticia de la presencia de los cinco álbumes de la colección en la revista Goya, en 1989, donde reproducía una pequeña parte y recordaba la vinculación del autor con Goya. Finalmente, estos dibujos fueron estudiados en la tesis doctoral sobre la vida y la obra de Leonardo Alenza de José Domingo Delgado Bedmar, en 1996, que permanece inédita. Ha transcurrido más de un siglo desde aquella primera referencia a los dibujos sueltos de la colección y casi treinta años desde la noticia de la presencia de los álbumes. Ahora, con otro planteamiento, la Biblioteca Lázaro Galdiano quiere recordar la figura y la obra de Alenza con esta exposición, aunque en ella solo se muestre una sección muy reducida por estar la mayor parte en volúmenes encuadernados y solo queda visible una pieza de cada uno. Comienza la exposición presentando al pintor como uno de los mejores discípulos de Goya; sigue, en el capítulo central, mostrando su testimonio gráfico de la época y del Madrid que le tocó vivir; y, finalmente, concluye proclamando el papel que tuvo, muy señalado, en las publicaciones ilustradas madrileñas de la primera mitad del siglo XIX, especialmente, en el Semanario Pintoresco Español y en Los españoles pintados por si mismos, sin olvidar una serie que conocen bien los aficionados a la obra gráfica, la que grabó Isidoro Rosell y publicó como Los caprichos de A/enza, aunque en realidad son estampas con tipos y escenas de costumbres. Por lo tanto, la muestra se divide en tres partes, que se corresponden con las tres vitrinas, aunque cuenta con un prólogo, referente a la imagen de Alenza, que nos permite además recordar algún dato biográfico del artista. Nació en Madrid el 6 de noviembre de 1 807 y fue el único hijo de Valentin Alenza Recuenco, madrileño, empleado, autor de algunas composiciones poéticas publicadas en el Diario de Madrid en 1 815 y bibliófilo, y de María Nieto Sánchez, natural de Ávila. Vivían en la calle de la Cava Baja de la capital y, cuando falleció su madre, su padre se casó por segunda vez con Micaela Bertrandi, antes de haber cumplido Alenza los diez años. Sabemos que se formó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, con distintos profesores, como Zacarías González Velázquez, Juan Gálvez o José de Madrazo y tuvo como compañeros a Federico de Madrazo, José Elbo, José María Avrial o Luis Ferrant. De su trayectoria artística posterior, aunque llegó a ser académico, se conocen sus cuadros, algunos expuestos en el Museo Lázaro Galdiano, y sus dibujos que en ciertos casos sirvieron para ilustrar publicaciones de la época. Después de una larga y penosa enfermedad -padecía tuberculosis.., falleció el 30 de junio de 1 845. La primera vitrina está dedicada a Alenza y Goya, su «maestro», es decir, se mostrarán dibujos de Alenza que recuerdan a los Caprichos de Goya. Alenza, según Carmen de Burgos, «el genio dulce, afable, melancólico, triste y anémico por las privaciones», encontró la mejor referencia para su andadura artística en Goya. Aunque carecería de la brillantez y colorido del maestro en sus cuadros, mostró soltura y atrevimiento en sus dibujos, especialmente en los «caprichos», inspirados en los del pintor aragonés. No se le puede considerar como imitador del genial pintor, aunque es evidente su maestría cuando observa y pinta el ambiente popular y la gente modesta que veía cada día. Alenza interpreta con libertad y agilidad escenas y tipos que, aparte de recordar al estilo de Goya, ofrecen una imagen diferente, tanto cuando critica como cuando se muestra satírico. En la segunda, se muestran Escenas, costumbres y peligros de Madrid. En los álbumes y en los dibujos sueltos de Alenza encontramos variedad de temas, pues los hay religiosos, históricos, alegóricos o de paisaje, unas veces terminados y otras como apuntes o estudios académicos, pero sobresale la serie que ocupa el lugar central y de protagonismo en la exposición, la dedicada a escenas, costumbres y peligros de Madrid. En esos se puede apreciar cómo dibujó las escenas que tenía a la vista con soltura y gracia en la ejecución, sin retoques, de modo impresionista, cómo dejó testimonio de las costumbres de la época y cómo, con ironía y gracia, alertó de los peligros de Madrid, especialmente, a los recién llegados a la capital. En su obra encontramos el panorama del pueblo madrileño que describe en textos contemporáneos su protector, Mesonero Romanos: costumbres y peligros de Madrid, que conocía muy bien Alenza porque siempre había vivido en la capital, pero que sorprendían al recién llegado, desde el alcoholismo o la prostitución, pasando por la habilidad de malhechores y charlatanes, hasta la presencia de perros vagabundos, aquellos que con tanta frecuencia encontramos en sus dibujos La tercera vitrina incluye Dibujos de Alenza en publicaciones ilustradas del siglo XIX. Alenza es uno de los más conocidos y brillantes ilustradores de la época, sobre todo por sus colaboraciones en una publicación periódica, el Semanario Pintoresco Español, significativa revista romántica fundada por Ramón de Mesonero Romanos, y en una monografía, Los españoles pintados por sí mismos, que apareció por entregas a partir del 15 de diciembre de l 842 y que supuso un hito en el panorama editorial español. Alenza tenía una sólida formación como pintor y ese aprendizaje académico se aprecia en los apuntes, bocetos y dibujos preparatorios para pinturas o para pasar al grabado, por el dominio de la perspectiva, la proporción, la composición y la forma, que ejecuta con destreza y seguridad. En obras ilustradas de carácter colectivo se distinguen sus dibujos de los de otros, sobre todo si fueron a parar a manos de un buen grabador. Concluye la exposición con una breve representación de los Caprichos de A/enza publicados por Isidoro Rosell, aunque en realidad se trataba de estampas en las que aparecían tipos populares y escenas costumbristas, más próxima a otra serie como la de su contemporáneo y amigo Francisco Lameyer.

Actualizado

el 12 ago de 2019

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