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Rafael Alberti
Evento finalizado
11
mar 2011
01
may 2011

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Cuándo: 11 mar de 2011 - 01 may de 2011
Inauguración: 11 mar de 2011
Dónde: Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión / Pasión, s/n / Valladolid, España
Comisariada por: Marisa Oropesa
Organizada por: Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión
Artistas participantes: Rafael Alberti
Publicada el 03 jun de 2014      Vista 180 veces

Descripción de la Exposición

Dibujos originales, grabados y documentos.

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La Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión de Valladolid, acoge más de un centenar de obras, entre dibujos originales, grabados y documentos de Rafael Alberti, una exposición en la que se muestran por primera vez obras no conocida del gran poeta y pintor. La exposición lleva por título 'El ALBERTI OCULTO. DIALOGO DE VENUS Y PRÍAPO'

 

En palabras de su viuda, María Asunción Mateo, 'Un atrayente erotismo sustenta esta serie de dibujos del Rafael Alberti más desconocido, íntimo y explícito que se ha mostrado nunca al público. El móvil que lo incita a la creación es su desbordado vitalismo, la insaciable sed de vida a través de su impulso más primitivo y sublime: el deseo. Deseo que, según él, late 'más allá, más allá de las edades'

 

La casi ausencia de color nos traslada a los primeros dibujos del Alberti adolescente, en donde la desnudez de la línea se desnuda todavía más para ofrecernos la pureza de lo esencial. Su frescura, su lírica sensualidad, logra perturbarnos y mostrar así, al igual que en sus versos, la sostenida fuerza, el arrebato que late y lo alienta en estos singulares dibujos: 'Y en mi ardorosa sangre, la inmortal juventud apetecida.'

 

Hablar de Rafael Alberti es hablar de la poesía del siglo XX, de la Generación del 27 y también es hablar de pintura. El gaditano es una de las figuras claves de la cultura española del siglo pasado y su influjo sigue aún vigente en el XXI. De sobra es conocida por el gran público su extensa y magnifica carrera como uno de los poetas más importantes de la Generación del 27 y, sin duda, de las dos últimas centurias. Más allá de su talento como poeta, Alberti era un gran pintor. Su primer compañero fue un pincel y no una pluma, ya que la pintura se manifestó como la primera vocación de este andaluz universal.

 

Artista vanguardista y polifacético supo perfectamente desarrollar su talento en estas dos ramas y a lo largo de su vida, según el momento en el que se encontraba, era capaz de expresarse a través de la poesía o de la pintura, siempre de una manera pura y libre. De esta manera la poesía era su musa para la pintura, y la pintura su musa para la poesía. La poesía visual de sus obras nos envuelve; el límite de la poesía y de la pintura desaparecen. Como si de un mismo arte se tratara con una maestría que hasta al dios Apolo, padre de La Poesía, y al dios Júpiter, padre de la Pintura, sorprendería.

 

En esta exposición -que lleva por título El Alberti, oculto- los vallisoletanos podrán acercarse a esas dos caras de Alberti, la de pintor y la de poeta, a través de dibujos que se muestran por primera vez y acompañados por algunos de los versos que el artista dedicó a su otra gran pasión: la pintura. Dotado de una sensibilidad única estas obras son un canto a la poesía, al amor y a la belleza.

 

La vida es amor y dolor, libertad y sufrimiento, y así lo refleja en sus dibujos en los que los colores vivos se entremezclan con la oscuridad, las líneas curvas se convierten en caligrafías de gran originalidad y plasticidad. Una ocasión única para emocionarse, disfrutando de bellas metáforas creadas por un pintor poeta o un poeta pintor. También se muestran algunos documentos poco conocidos por el público que muestran la relación de Rafael Alberti y el poeta vallisoletano y universal, Jorge Guillén

 

 

 

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RAFAEL ALBERTI PINTOR

 

La primera vocación de Rafael Alberti fue la pintura, patente ya en sus primeros años cuando en El Puerto de Santa María dibujaba los barcos que hasta allí llegaban. Pero su auténtico descubrimiento de la pintura se produce en 1917, cuando, por motivos familiares se traslada a Madrid y entra por primera vez en el Museo del Prado, al que años más tarde desde su destierro argentino rendirá homenaje en uno de sus libros mayores: A la Pintura, dedicado a Picasso. En él quedará plasmado no sólo su deslumbramiento hacia la pintura y hacia uno de los museos más bellos del mundo, sino también su minucioso conocimiento de las escuelas pictóricas, las técnicas y procedimientos utilizados, el estilo de cada pintor.

 

Su primera exposición es colectiva y la realiza en 1920 en Salón Nacional de Otoño de Madrid, junto a Vázquez Díaz, y dos años más tarde expone en el Ateneo de la misma ciudad. Su pintura vanguardista -que a más de un crítico en la actualidad le ha hecho recordar a Kandinsky- no será su definitivo ya que, tras la muerte de su padre, los primeros versos surgirán de su pluma...

 

Sin abandonar del todo su vocación pictórica, su vida va abriéndose a lo que será el centro de su inspiración: la poesía. Ambas vocaciones las fusionará Alberti en la creación de sus 'liricografías', en las que dibuja sus versos ('diérame ahora la locura / que en aquel tiempo me tenía / para pintar la poesía con el pincel de la pintura'). Debajo del poeta late siempre el pintor y viceversa. Su poesía es plástica, llena de color, luminosa como su pintura. Antes de escribirla, según él, tenía que verla dibujada. Y su pintura tiene todo el lirismo de sus versos, el ritmo de sus composiciones métricas. Picasso, en un dibujo que le regaló, le puso la siguiente dedicatoria: 'Del poeta Pablo Picasso al pintor Rafael Alberti'.

 

Su labor como pintor, aunque se acentuará más tarde en Italia, nunca la abandonará. Así, durante su exilio argentino, además de pintar para exponer en 1947 en el salón Arte Bella de Montevideo, también mostrará sus dibujos y liricografías en la sala V y en la Galería Bonino, de Buenos Aires. En 1954, y de nuevo en la capital argentina, hará una nueva exposición en Galería Galatea y al año siguiente la Galería Bonino le editará la carpeta Liricografías, poemas ilustrados con diez dibujos en color. En 1960 colgará sus cuadros en Galería Acquarella (Caracas), y en el Museo Histórico Nacional, de Bogotá. Su sentido artístico lo llevará a decorar todo tipo de muebles y objetos (abanicos, espejos, cajas, puertas), como una lúdica actividad para amigos y para complacer puntuales encargos que se le hacían.

 

Su llegada en 1963 a Italia, pondrá todavía más de manifiesto sus raíces italianas -Alberti Merello- con su estancia de catorce años en el barrio del Trastevere. Allí, quizás por la barrera del idioma, se expresa mucho mejor con los pinceles, y se relacionará, más que con poetas, con pintores y grabadores como Quatrucci, Vedova, Cagli o Mastroianni. Con estos últimos aprenderá distintas formas de grabado, entre ellos en plomo, muy poco conocido, y que asombró al propio Picasso cuando en una de sus visitas a Mougins, Alberti se los mostró. Su inquieta personalidad experimentará con todas las técnicas: témpera, acuarela, punta seca, collages,... Sus carpetas de serigrafías y litografías serán expuestas en las salas más prestigiosas de Italia.

 

La personal visión de Alberti para el diseño gráfico lo llevará a realizar diversos trabajos como cartelista. Algunos de sus carteles se difundieron por toda Italia, como Rapporto tra l´uomo e l´ambiente naturale y No allo sterminio degli ucelli, ambos en defensa de la naturaleza y el medio ambiente. Su amistad con Joan Miró, Antoni Tàpies, Manolo Rivera, Antonio Saura, Robert Motherwell, Roberto Matta..., hará que colabore en trabajos conjuntos con muchos de ellos.

 

En 1964, presenta X Sonetos romanos, aguafuertes y grabados en plomo, con los que obtiene el primer premio de grabado en la V Rasegna d´Arte Figurativo di Roma, en 1966. Ese mismo año con motivo del 85 aniversario de Pablo Picasso realiza un conjunto de grabados en plomo y dibujos originales a color, Los ojos de Picasso, que se expusieron en la Galleria Il Segno, de Roma. Y en 1970 acaba su carpeta de serigrafías Corrida, en la que pone de relieve su personalísima visión de la fiesta de los toros e interpreta todas las suertes del toreo. En 1971, Homenaje a Picasso, carpeta de grabados, con motivo del noventa cumpleaños del pintor malagueño. En la Galería Rondanini de Roma presenta, en 1972, en la exposición titulada La palabra y el signo, la carpeta El lirismo del alfabeto, que consta de veintiséis serigrafías en color y otras tantas en blanco y negro. Ese mismo año expone toda su obra gráfica en la misma galería, con motivo del homenaje que se le rinde por su setenta aniversario. En 1975 la Fundación Rodríguez Acosta de Granada le encarga la carpeta Nunca fui a Granada. Su carpeta de serigrafías Canción de amor aparecerá en 1977.

 

Será también en Roma en donde Alberti realice El juego de la Oca-Toro, en madera serigrafiada, como un hermoso juego infantil en donde, acompañados por las figuras de estos dos animales, podemos recorrer todo el tablero, sujeto a las antiguas reglas del conocido 'juego de la oca'. Allí también diseñará dibujos para reproducir en bellísimos pañuelos de seda y pintará directamente sobre blusas y vestidos, incluso un capote de paseo para Luis Miguel Dominguín. La obra pictórica de Rafael Alberti se caracteriza por la luminosidad, en donde los colores, con preferencia pasteles, se combinan y difuminan con una sabiduría en contraste con esos trazos juveniles que asombran al haberlos realizados a tan avanzada edad.

 

En 1970, todavía Alberti en Italia, el Colegio de arquitectos de Cataluña y Baleares organiza en Barcelona una grandiosa exposición de su obra gráfica y poética. Tras su vuelta a España, su labor como pintor se verá solicitada para realizar durante varios años los carteles para los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial y los mismos celebrados en Almería. También se le encargarán, entre otros, carteles para Encuentros en el Mediterráneo, A orillas del Guadalquivir, Bienal de Flamenco de Sevilla, Homenaje a Machado, Claveles rojos para Mao-Tse Tung, Amnistía Internacional, Carnaval de Cádiz, Feria de El Puerto de Santa María, Centenario Jorge Guillén, Centenario Gerardo Diego... Sus dibujos ilustran libros propios y de otros autores, portadas de discos, así como carteles de toros, campañas del P.C. Su participación en el mundo del diseño gráfico ha sido muy abundante y elogiada, por su inconfundible personalidad que hace imposible no reconocer al instante su autoría.

 

En 1985 se presenta en Madrid Las 4 estaciones, carpeta compuesta de doce láminas, de las que un poema manuscrito y dos dibujos corresponden a cada estación del año. En 1990 realiza la carpeta Bestiario. En 1997 aparece su carpeta Todo Alberti, grabados en color agrupados en cuatro apartados: amor, naturaleza, toros y mar. ARCO, la Feria del Arte Contemporáneo, homenajeará al pintor, en 1991, con una exposición antológica de su pintura, de la que realizará el cartel anunciador.

 

Frente a los arabescos multicolores de otras épocas y la minuciosidad de orfebre en los más pequeños detalles, la última etapa de la pintura de Rafael Alberti se caracteriza, salvo excepciones, por la utilización de la línea única, sobria, de un solo trazo, como una adecuación de la edad a su actividad pictórica. Cabe destacar, sobre todo, los exuberantes desnudos femeninos en negro o aquellos de adolescentes en donde parece poner a prueba, una vez más, su prodigioso pulso.

 

Actualizado

el 26 may de 2016

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