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Teresa Solar. Communication Gone Mad. 2019. Painted ventilation pipe, glazed ceramic. 215 x 65 x 27 cm. — Cortesía de Travesía Cuatro
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Publicada el 18 sep de 2019      Vista 73 veces

Descripción de la Exposición

La Casa Encendida presenta la exposición colectiva El hecho alegre, una reivindicación de la grandeza y la alegría que subyace en lo cotidiano. La Casa Encendida presenta El hecho alegre. Una mecánica popular de los sentidos, una muestra colectiva que gira en torno a lo cotidiano, lo matérico y la alegría. Comisariada por Tania Pardo, la exposición reúne a trece artistas que comparten el gusto por lo rutinario plasmado en sus prácticas artísticas, ya sea en las temáticas tratadas o en el uso de la materia Los artistas que forman parte de la muestra son Pilar Albarracín, Elena Blasco, Sol Calero, Esther Gatón, Daiga Grantina, Camille Henrot, Dorothy Iannone, Engel Leonardo, Jonathan Monk, Niki de Saint Phalle, Mika Rottemberg, Samara Scott y Teresa Solar Todas las propuestas están relacionadas con la vida diaria. Entre ellas destacan los diarios autobiográficos de Niki de Saint Phalle y Dorothy Iannone, los colores brillantes de los jarrones de Elena Blasco, la escultura cerámica de grandes dimensiones y formas imprecisas en el trabajo plástico de Teresa Solar, las alusiones directas al cuerpo de Camille Henrot o la instalación compuesta por paños de cocina de Jonathan Monk que representa lo popular, lo común y el paso del tiempo El hecho alegre alude a la cultura popular, la memoria y a los distintos modos de percibir la rutina. Muchas de las obras que se muestran conciben los ritmos frenéticos de este mundo hiper industrializado con altas dosis de sentido del humor y con una estética de la alegría que habla de lo doméstico, de lo común y de todo aquello que nos rodea La Casa Encendida de Fundación Montemadrid presenta El hecho alegre. Una mecánica popular de los sentidos, una exposición comisariada por Tania Pardo que detiene la mirada en artistas que convierten lo rutinario y sus propias vidas en material de sus obras. La muestra cuenta con más de una veintena de piezas presentadas a través de distintos medios y técnicas –video, escultura, cerámica, instalación, bordados, etc.- y reúne a trece artistas tanto nacionales como internacionales que, además de establecer distintos discursos intergeneracionales, basan sus producciones en hacer grande lo pequeño, donde “lo personal es político”. Encontrar lo extraordinario en una repisa de la cocina, tener una revelación en el cuarto de baño o sentir alegría al oler el pan recién hecho en una tahona son situaciones que encuentran en el hacer diario lo diferente porque ninguna acción por reiterativa que sea es la misma, varía el orden de tiempo y la propia experiencia y contexto al realizarla. La propuesta de estos artistas se centra en los acontecimientos más rutinarios y el mundo que los rodea o sus propias historias les sirven para conformar un cuerpo plástico en defensa de lo nimio y lo cotidiano. En ocasiones, la muestra hace hincapié en la propia tipología de los objetos, desde los objetos de uso común, como es el caso de los paños de cocina de Jonathan Monk o las pelotas anti stress de Esther Gatón, hasta los que remiten a formas blandas e imprecisas en las que será el material –Mika Rottenberg o Daiga Grantina- el que conforme el relato. Así, de forma colectiva se ponen en valor los gestos más insignificantes y se cuestiona, con sentido del humor, el mundo hiper industrializado actual. Muchas de las obras que aquí se reúnen pertenecen a una vida colectiva, situándose en esa categoría arte-vida y experiencia de la que hablara Jonh Dewey en su libro “El arte como experiencia” publicado en 1934 y que ha retomado en la actualidad el filósofo americano Richard Shusterman a través de la estética pragmatista. Hay algo de inmediatez en El hecho alegre, de disfrutón e incluso de gamberra resistencia, porque quizá sean los actos más insignificantes, cotidianos y autobiográficos, los que se detienen en la anécdota, los que confieren la importancia de una vida. La Casa Encendida ha editado un catálogo para acompañar la exposición que cuenta con textos de Eva Rowson, comisaria, el filósofo Josep Maria Esquirol, dos colaboraciones de las artistas Esther Gatón y Elena Blasco y el texto de la comisaria de la muestra Tania Pardo. En él, Pardo explica que “la libertad, tanto en el uso del color como de los materiales, y el tono lúdico de algunas de estas propuestas, con sorprendentes combinaciones de objetos cotidianos fuera de escala, acaban componiendo una realidad alterada, distorsionada y, en ocasiones, delirante donde las fronteras entre los distintos lenguajes quedan definitivamente abolidas. La exposición cuestiona los límites de lo decorativo, lo popular e incluso del propio cuerpo y, por supuesto, trata de abordar la experiencia del arte como algo que va más allá de sí mismo y no es algo ni absoluto ni cerrado, sino imprevisible, moldeable y viscoso”. La comisaria también hace un recorrido por la selección de obras y artistas que la conforman: Dorothy Iannone Sería en 1969, cuando la artista francesa Dorothy Iannone terminaba A Cookbook, un cuaderno de cocina que, además de las necesarias recetas, incluía comentarios escritos a vuelapluma sobre algunos de sus sentimientos más íntimos. El libro de Iannone, que combina dibujo y texto, rezuma una personalidad tan apasionada como fascinante. Por aquel entonces, lannone era la compañera sentimental del artista suizo Dieter Roth, a quien van dirigidos algunas de sus anotaciones: “¿Te gusto más en junio que en julio?”. Iannone convertía así su cuaderno en un espacio de íntima privacidad en el que expresar sus sentimientos: un ejercicio de introspección personal combinado con sencillas recetas de cocina. Es fácil imaginarla sentada en su estudio de Düsseldorf, trabajando en su cuaderno desde las nueve de la noche hasta el amanecer: “Mientras pintaba, ponía mis discos favoritos. Cigarrillos y vodka, música y canción fueron mis compañeros de viaje a través de las noches en mi taller. Y ahora, leyendo los comentarios que adornan cada página del libro de cocina, me doy cuenta de que tan sólo el amor pudo haber impulsado la transformación de una acumulación de recetas en una obra de arte”. De este modo, Iannone ponía de nuevo el foco sobre ese espacio que durante siglos ha sido relegado al ámbito femenino: la cocina. De hecho, la intimidad y la fuerza que proyecta este cuaderno podrían entenderse también como un espacio de liberalización femenina dónde lo personal deviene en político. Las páginas del cuaderno, saturadas de texto y color, hablan abiertamente de amor, de erotismo y de sexualidad, temas que, junto al misticismo oriental y una particular relectura de la iconografía clásica, caracterizan toda la obra de Iannone. En la obra de Iannone se observa también una correlación entre su propio cuerpo y los colores que utiliza: “Éste es mi culo mentalmente. Negro + azul”; o “El espíritu de Dorothy es verde y amarillo”. La actitud abiertamente provocadora de esta artista es seña de identidad de toda su obra. Tanto en sus vídeos como en los óleos de gran formato aparecen vaginas que conviven con diosas y falos, pechos gigantes y notas punzantes, conformando un cuerpo de trabajo donde lo extraordinario es la capacidad de agrandar su realidad y compartirla. Las páginas de A Cookbook, con sus alegres composiciones y su estética abiertamente psicodélica —muy acorde con las tendencias musicales de la época—, evidencian parte de los planteamientos de la exposición El hecho alegre al combinar lo autobiográfico, el espacio cotidiano y la expresión artística. Pilar Albarracín El vídeo Tortilla a la española (1999) en el que Pilar Albarracín recrea irónicamente un programa de cocina a través de una performance, gira en torno a la cocina como espacio de experiencia. El vídeo muestra a su autora recortando su ropa y depositándola en un cuenco junto al huevo para batirlos y elaborar este plato tan característicamente español, combinado así la tradición cultural y simbólica de la receta con dos referencias fundamentales para este trabajo. Por un lado, la emblemática obra Semiotics of the Kitchen [Semiótica de la cocina], realizada en 1975 por Martha Rosler, donde ésta parodia el abecedario de los utensilios de cocina para cuestionar la santificación de ese lugar, tradicionalmente adscrito a la mujer. Por otro lado, además de abordar este espacio de exclusión desde el humor, Albarracín alude a su propio cuerpo al recortar su vestimenta, como ya lo hiciera en 1969 Yoko Ono en su performance Cut Piece [Pieza cortada]. La obra de Albarracín incluye bordados, otra de las técnicas —como la costura, el tejido, etc. — aplicadas a los usos habituales femeninos, que aquí se presentan a través de sus Peces de la suerte (2014), donde fascinantes mundos submarinos de hilos quedan atrapados en el tejido de la tela. Goza también esta artista de un irónico e inteligente sentido del humor, como evidencia su pieza Le Duende volé [El duende robado] (2012), un vídeo que recoge la performance en la que, ataviada con el traje tradicional de flamenca, Albarracín trepa ayudada de una cuerda, cual heroína femenina, revirtiendo el significado de una Spiderman contemporánea. Niki de Saint Phalle La idea de lo autobiográfico también está presente en el California Diary [Diario de California] de Niki de Saint Phalle, una serie de ocho grabados de 1994 en los que la artista expresa a través del color todo aquello que le inspira el sol del Pacífico. Dibujo y texto se entremezclan de nuevo en esta obra para narrar el estado vital de Saint Phalle, al tiempo que la representación del cuerpo femenino, el erotismo y las grandes figuras totémicas cuestionan los cánones establecidos sobre el rol conferido históricamente a la mujer. En este diario, Saint Phalle combina sus archiconocidas Nanas con anotaciones personales, como la fechada el 13 de enero: “La templanza es la energía que fluye con amor y tolerancia. ¿Qué entendemos por ‘políticamente correcto’? Hablamos de ello todo el tiempo (es el lavado de cerebro). A mi parecer, nada que sea político puede ser correcto y nada que sea correcto puede ser político”. En California Diary, colores brillantes y una superficie llena de sus característicos seres fantásticos conviven junto a sus enormes mujeres y la escritura. El gusto por llenar completamente la superficie, en un horror vacui de formas redondeadas, recuerda el trazo de los personajes del vídeo Yellow Submarine de los Beatles. Saint Phalle e Iannone no sólo comparten el gusto por las formas rotundas, sino que ambas hablan del amor desgarrado en sus diarios, como si quisieran increpar al mundo a través de sus colores; gamas cromáticas brillantes que chillan, que gritan, que alteran. El color como seña de fuerza. Jonathan Monk La experiencia personal también tiene una marcada presencia en la obra de Jonathan Monk, My Life in the Lives of Others [Mi vida en las vidas de otros] (2014), una instalación compuesta por paños de cocina. Cada paño es una calendario anual, comenzando en 1969 —el año de nacimiento del artista— y finalizando en 2013, fecha en la que Monk da por acabada una pieza que redunda en la idea del paso del tiempo, en la memoria y en el discurrir de su propia vida. A través de un elemento común y de la simplicidad del objeto escogido, el artista alude a la referencia cotidiana y al apropiacionismo del arte conceptual de los años sesenta y setenta, que por otra parte son algunos de los rasgos más característicos de la obra de Monk. Pero, en este caso, el artista inglés parece querer dar otra vuelta de tuerca al recurrir al uso de estos trapos que representan lo popular, lo común, lo insignificante, para ironizar sobre el trabajo del artista conceptual On Kawara —quien hablara constantemente del paso del tiempo—, sólo que, en esta ocasión, lo hace resignificando su sentido más duchampiano. Y es que, como dice Hans Richter: “El arte ya no es un estímulo emocional serio e importante ni una tragedia sentimental, sino simplemente el resultado de la experiencia vivida y de la alegría de vivir”. Sol Calero La idea de lo corporal también está presente en la instalación Bienvenidos a Nuevo Estilo. Se trata de un espacio que reproduce un salón de estética y que alude a un lugar común de cuidados al que —como también es el caso en otros trabajos de esta artista— incorpora pinturas, dibujos y objetos que sirven para reflexionar sobre la ambigüedad de determinados signos culturales. Es pues una representación de espacios sociales habitualmente regentados por inmigrantes, —Calero es venezolana y reside en Berlín—como pueden ser una peluquería, un salón de manicura, un locutorio de Internet o una casa de cambio de divisas. El resultado son una serie de arquitecturas de vibrantes colores, en una recreación plástica que ilustra formas que recuerdan la vegetación del Caribe y las frutas exóticas —piña, mango o aguacate—, que, a su vez, remiten a esa imagen popular de la estrella brasileña Carmen Miranda como símbolo exportable de cierta estética caribeña y tropical. Pero, en el caso de Calero, es precisamente en la manera de evidenciar la marginación espacial o el contexto de determinados lugares donde se sitúa la reflexión de gran parte de su práctica artística. De ahí la recreación de un espacio dedicado al cuidado del cabello o de las uñas, simulando esas peluquerías latinoamericanas concebidas también como espacios de sociabilización. Engel Leonardo Del mismo modo que Calero establece ciertos guiños para reflexionar sobre determinadas connotaciones exportadas, las piezas del artista Engel Leonardo ofrecen un exhaustivo estudio de los signos culturales del Caribe. En gran parte de su obra, Leonardo genera elementos abstractos derivados de la simplificación del diseño para intentar encontrar su esencia. Así, en la instalación Guerrero (2018) se sirve de la reducción de formas y colores para descomponer las estructuras de aluminio que forman el perfil de un rostro; y en Palma (2018), una rejería de esquina, con claras referencias a elementos de tradición popular, se reconvierte en un sofisticado diseño de decoración. Valiéndose de constantes referencias a la artesanía de Centroamérica y el Caribe, el artista ofrece una relectura sobre el diseño, la artesanía y los objetos que responden a su interés por el nuevo tropicalismo y por cómo éste es leído en distintos contextos. Camille Henrot A través de sus esculturas, Camille Henrot remite nuevamente al cuerpo como masa voluble y cambiante, con unas referencias corporales que se replantean en la tipología de los objetos. Realizadas en bronce, sus Sculptures massées [Esculturas de masajes] (2011) aluden al principio del antropomorfismo y reproducen los gestos de diferentes partes del cuerpo masajeado. Para realizar estas obras, Henrot dio instrucciones precisas a un terapeuta corporal —facioterapia, shiatsu y reflexología plantar— sobre algunos de los síntomas a abordar como punto de partida. El objetivo era que las obras combinasen el modelado del cuerpo con la terapia del dolor, traspasados a estos bloques rectangulares y gestuales de bronce, que previamente fueron realizados en barro. Se habla aquí pues de la tradición del masaje y del propio papel chamánico, relacionado con lo placentero y con el sentir corpóreo que a veces se le atribuye al artista. En sus esculturas, Henrot contrapone el material duro con la ductilidad de un cuerpo blando masajeado. Así, una sustancia blanda, liquida y dúctil al tacto conduce a la reivindicación de formas viscosas, vacías, pegajosas, gelatinosas, viscerales, incluso vaginales, a todo un relato de formas que remite a otras de las obras presentes en la exposición. Daiga Grantina En este contexto se sitúan precisamente las esculturas de Daiga Grantina, Sleep Low y Plug Ploug, cuyas formas voluptuosas y en apariencia monumentales contrastan con la fragilidad del material utilizado. Se trata de formas orgánicas que parecen flotar en el espacio, de gestos amorfos a medio camino entre las funciones alegóricas de los órganos y el más bello de los objetos. En oposición a la escultura de carácter duro y sólido, éstas formas se revelan como alegres cuerpos en constante trasformación y remiten a la tradición escultórica de Lynda Benglis o Eva Hesse en su utilización de materiales cotidianos, de elementos dados la vuelta, girados, para generar un área de extrañas entidades y originales formas suspendidas. Samara Scott Las obras de Grantina se presentan en diálogo con el trabajo de la artista Samara Scott, que emplea todo tipo de desechos y residuos orgánicos para crear sus instalaciones. Como si de una arqueología de lo sobrante se tratara, la obra de Scott, que se hace eco del exceso de imágenes que circulan por la red al tiempo que recurre a materiales urbanos efímeros, está intrínsecamente relacionada con lo que tiene de emocional el consumismo contemporáneo. En la pieza que ha creado específicamente para la exposición, Scott explora el color a través de una composición abstracta en la que la textura sirve para recrear las sensaciones del entorno cotidiano. Estos patterns revelan en sí mismos la compleja relación de la sociedad con los desechos, con lo que sobra y ya no queremos, pues Scott crea composiciones de un enigmático atractivo a partir de esmalte de uñas, papel de aluminio, pasta de dientes, cables, etc. El resultado son unas piezas que constituyen por sí mismas una constatación de nuestra vida. Todo ello en una cacofonía de materiales que contrapone la toxicidad de lo sucio a la belleza de la composición. Mika Rottenberg En esta misma plasticidad se enmarcan las dos piezas de Mika Rottenberg presentes en la exposición tituladas Texture 5 y 6 [Textura 5 y 6] (2013) y Texture 6 y 5 [Textura 6 y 5] (2013). Se trata de un total de cuatro láminas de resina de poliuretano realizadas en diferentes colores —amarillo, multicolor, azul y morado— que, apoyadas contra la pared, juegan con las distintas capacidades de lo duro y lo dúctil y el modo en que las capas de pintura han sido aplicadas en la superficie. Conocida fundamentalmente por sus instalaciones y vídeos, Rottenberg reflexiona sobre la economía y la producción y cómo estas influyen en nuestras relaciones afectivas, en una combinación entre elementos documentales e instalaciones arquitectónicas que recrea complejas alegorías sobre la condición humana en nuestra sociedad globalizada. Teresa Solar La escultura de Teresa Solar que, junto al vídeo Ground Control [Control terrestre] (2017), conforma la propuesta de esta artista, habla también de su desarrollo corporal y muscular, fundiendo materia y forma en una reivindicación placentera del uso de las manos, lo moldeable y lo artesanal. En el vídeo, Solar gira sobre sí misma apoyada en un torno de cerámica como metáfora de la resistencia y el cambio. Aunque los gestos y los signos lingüísticos siempre han formado parte del entramado de su obra, en este caso la artista suma al uso de la cerámica el gesto mecánico y los colores azul y amarillo. Elena Blasco Las formas redondeadas de las esculturas de Solar conducen a la alegría desbordante que emana de la obra de Elena Blasco, una instalación formada por diferentes elementos de cerámica de colores brillantes y saturados que recrean jarrones, cortinas y flores. Este original paisaje contiene algo de “bonito”, de decorativo, un guiño a lo amable que, tras una aparente sencillez, esconde la verdadera revolución: hablar de lo pequeño, de lo menor. La obra de Blasco, que incluye pintura, fotografía, escultura y dibujo, se caracteriza por su gran fuerza expresiva y su profunda carga irónica; un estallido de color que habla, con gran originalidad, de esas cosas cotidianas en las que a veces es necesario detenerse. Blasco también utiliza la escritura como arma arrojadiza de expresión creativa en sus relatos cortos, donde alude a su propio universo cotidiano. Esther Gatón Por último, El hecho alegre incluye un genuino caso de parasitación: el ejercicio de acompañamiento que, durante todo el proceso de desarrollo de este proyecto, ha realizado la artista Esther Gatón, que, en una reconducción del gesto de la improvisación y un regreso al gusto por lo objetual y la materia, deposita sus esculturas blandas en las diferentes salas que componen la muestra. El trabajo de Gatón replantea el relato expositivo con formas inacabadas, incompletas, no resueltas, donde los materiales funcionan como narraciones de gelatina, invitando al visitante a tocarlas, a acariciarlas y a trasladarlas de un lugar a otro. Acompañar y decorar como principio de todo. Programa Chimenea para El hecho alegre Chimenea, el programa de mediación de La Casa Encendida, propone una serie actividades y encuentros que girarán en torno a la exposición El hecho alegre. El objetivo es buscar otros modos de entender el arte que generen discursos desde otras perspectivas. Así, tendrán lugar actividades como la visita de la comisaria, una sesión de bachata rodeada de las piezas de la exposición o una charla a tres bandas entre Teresa Solar, Elena Blasco y Esther Gatón. OCTUBRE. Martes 29 / 19.00 h / Salas A, B y C Visita a la exposición con la comisaria Tania Pardo La exposición se centra en un arte que hace grande lo más pequeño, sin establecer categorías grandilocuentes para poner énfasis en elementos que forman parte de la estética de nuestro día a día. Tania Pardo es subdirectora del CA2M, Centro de Arte 2 de Mayo y profesora de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid. Fue responsable de Exposiciones de La Casa Encendida entre 2015 y 2019 y ha estado vinculada al MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León desde el 2003. Además, fue directora de Proyectos de la Fundación Santander 2016 (2009-2010), ha realizado proyectos como comisaria independiente en distintas instituciones y espacios independientes y, en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la UCM, ha organizado la convocatoria y exposición Salón de Verano (julio 2014). NOVIEMBRE. Martes 5 / 19.00 h / Salas A, B y C El hecho alegre a ritmo de bachata Acercamiento a la exposición a través de un encuentro divertido e inesperado. Tendrá lugar un experimento musical con el grupo de baile Bachata Libre Madrid, con quien se bailará al son de ritmos latinos. Bachata Libre Madrid es un grupo de amigos que se organizan para bailar y dar clases de bachata, salsa, kizomba y baile social. Su actividad es totalmente gratuita y dirigida a cualquier colectivo sin importar edad, raza, sexo o condición personal. Está formado por profesionales y altruistas que dedican su tiempo y esfuerzo para que todo el mundo pueda aprender a bailar y practicar aprendiendo. Han impartido clases y baile social en el parque Cerro del Tío Pio en Vallecas, en el Retiro, en Valdecarros, en EVA (Espacio Vecinal de Arganzuela), en el Mercado de Doña Carlota (Vallecas), y en la JMR (Junta Municipal de Retiro: Nave Daoiz y Velarde). DICIEMBRE. Martes 17 / 19.00 h / Torreón 1 Charla entre Elena Blasco, Teresa Solar y Esther Gatón Elena Blasco es una artista a la que le gusta cuestionar la realidad mezclando lenguajes para lo cual fusiona técnicas y, por lo tanto, diversifica materiales que aportan sus propios tonos, sus propias manías, con el color como lenguaje estrella. Así, logra transgredir con naturalidad las fronteras entre pintura, escultura, fotografía e instalación. Su apariencia lúdica y desenfadada esconde, en muchos casos, una actitud radicalmente crítica usando el humor como paradoja plástica. Realizó sus primeras exposiciones a finales de los 70 es a partir de los años 90 cuando su obra comienza a ser más apreciada, entrando a formar parte de importantes colecciones privadas y públicas de arte contemporáneo, y siendo reivindicada hasta hoy por artistas mucho más jóvenes con quienes a menudo se la identifica. En Millones y abundantes razones (expuera en 2012 en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid) presentó su exposición más completa, con 150 obras que mostraron su reconocible y original imaginario. Teresa Solar (Madrid, España, 1985) estudió Bellas Artes en Madrid y más tarde obtuvo un Máster en Estudios Culturales por la Universidad Europea de Madrid. Entre sus exposiciones individuales recientes se encuentran Cabalga, cabalga, cabalga en Matadero Madrid y Flotation Line, comisariada por Chus Martínez en Der TANK (Suiza). Además, su obra Pumping Station se ha podido ver en el parque de esculturas de Colonia como parte de KölnSkulptur #9 hasta septiembre de 2019. Esther Gatón (Valladolid, 1988) vive y trabaja entre Londres y Madrid. Es doctora cum Laude por la Universidad Complutense de Madrid y ha estudiado también en centros como la Universidad de Barcelona, Saint Luc de Lieja (Bélgica) y Goldsmiths en Londres. Su trabajo se ha expuesto en espacios como Matadero Madrid, La Casa Encendida, Museo Picasso Barcelona, Fabra i Coats Barcelona o CENTEX, en Chile. La Casa Encendida presenta la exposición colectiva El hecho alegre, una reivindicación de la grandeza y la alegría que subyace en lo cotidiano

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