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Bombillas, Cuerpo a tierra
Evento finalizado
29
nov 2007
Sin fecha

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Cuándo: Desde 29 nov de 2007
Dónde: Juana de Aizpuru / Barquillo, 44 - 1º / Madrid, España
Organizada por: Juana de Aizpuru
Artistas participantes: Valeriano López
Publicada el 03 jun de 2014      Vista 109 veces

Descripción de la Exposición

(…) Un proyecto, que sí refiere a la historia, y en particular a la de la ciudad de Granada, para posicionarse con respecto a ella y desde el presente. Tampoco hay erudición histórica alguna en las propuestas de las diferentes piezas que, a modo de rompecabezas, componen el proyecto, pero sí conocimiento de la historia, y de la tradición que la encubre, aunque sepamos que ambas son meras construcciones socioculturales que responden a unos intereses determinados por el poder dominante.

La metodología con la que lo ha elaborado consiste en condensar un conjunto de signos y símbolos así como de eventos hits y de iconos emblemáticos de la ciudad, que tiene, y muchos (coparía los puestos principales en un hit-parade de eventos históricos) y parodiarlos. Está fuera de toda duda la significación histórica de la ciudad y el esplendor de su cultura que en el medioevo europeo tuvo allí “su centro y su sepulcro”, junto a la característica diferenciadora de que no tuvo un medioevo cristiano sino musulmán; además de ser la sede, la gran marca de la ciudad, del acuerdo entre los Reyes Católicos y Colón para emprender su viaje hacia el llamado “descubrimiento de América”, una vez que conquistada a los moros consuman en Granada “la unidad de España el 2 de enero de 1492” y con ello el nacimiento del primer estado nación que supuso el inicio de la época moderna para Europa, la que ahora no tiene fronteras, mientras paradójicamente contempla cómo, en palabras de Ulrich Beck, en el mundo globalizado hay una ilusión extendida: “la ficción retrógrada de lo nacional”.

El inicio con el Romance, además, no deja de ser un juego motivado por lo mucho que de ello tiene la obra que Valeriano López ha desarrollado en una trayectoria que transcurre a lo largo de los últimos quince años. Pero el suyo no es un juego inocente sino, y no tengamos miedo a decirlo, un tanto perverso; si el arte (siempre con minúsculas) es para él un juego, lo es en el sentido de que le permite crear unos arte-factos que puedan funcionar como juguetes revulsivos, algo así como la acción de un niño “malo” desmontando (léase deconstruyendo) el tanque o la pistola de marras para volverle las tripas, o los mecanismos, del revés y disparar toda la metralla en otra dirección; subvertirlos para articular nuevas correlaciones en el orden programado, en su difusión y uso, además de en la simbología que generan en el imaginario popular.

(…) Esto nos ubica rápidamente en algunos de los presupuestos é(sté)ticos de los que parte Valeriano López, en el apropiacionismo como discurso crítico y cultural que en la década de los 80 se sirvió de la más libre manipulación de imágenes y de la misma estrategia de la manipulación, de la que hace uso el capital y los medios de comunicación que controla; las nuevas imágenes producidas con los recursos apropiacionistas subvierten o reactivan tanto conceptos como códigos morales que representan o simbolizan un orden social dominante, cuestionando modelos establecidos y desvelando tramas e intereses. La manipulación a la que el artista somete cierto tipo de imágenes y de objetos encontrados, en una nueva vuelta de tuerca del ready-made duchampiano, provoca una suerte de equívocos, que, a su vez, provocan un marco expandido de producción de sentido, a la vez que diferentes modos de los establecidos por la normativa hegemónica para aproximarse a la realidad y con ello a nuevas interpretaciones.

(…) Fruto de ello (valga la redundancia) es el equívoco o juego entre la granada de mano y la granada fruto, símbolo identificativo y marca institucional de la ciudad como se escenifica en el pendón histórico: cuatro granadas rodeando al águila con el escudo real. Pero la cara oculta o el envés de este pendón de hermosas granadas bordadas en oro sobre el terciopelo carmesí, es también fruto de las sangrientas luchas tanto internas como externas que sufrió la ciudad desde el s. VIII al XVI (ya que el mito de la convivencia de culturas y religiones en Al Andalus, y en el reino de Granada, es otra construcción histórica que se contradice con hechos que relegaron a papel mojado los ejemplares acuerdos, protagonizados por los Reyes Católicos, de las capitulaciones de Santa Fe a la entrega de la ciudad por el último rey moro, o como el sometimiento al bautismo que decreta el Cardenal Cisneros en 1499, o la prohibición por Doña Juana de los trajes de los sometidos, o la prohibición del uso de la lengua por Felipe II, dando lugar a las sublevaciones de los moriscos y a que siguieran corriendo los regueros de sangre).

En la lógica de estos acontecimientos, los de una ciudad que a lo largo de la historia ha atentado contra sí misma (de ello también da cuenta la colección de romances Guerras civiles de Granada), y que, por otro lado, está en la lógica de la lucha por el poder que no depara en la destrucción del conocimiento, de la ciencia y de la cultura, no es de extrañar que Valeriano López utilice la granada como un revulsivo, como un artefacto lanzado sobre la propia ciudad con la intención de que dicho lanzamiento golpee, al menos, al inmovilismo.

(…) Los propios eventos históricos, y sus representaciones oficiales en la actualidad, propician, o se ponen a tiro, para que Valeriano López articule el juego de la equívoca homonimia entre la ciudad y la granada de mano, leitmotiv que ha ido generando todas las piezas que componen el proyecto, tanto las que representan directamente el símbolo de la ciudad como las que se producen por lo que la misma ciudad ha dado como fruto.

(…) Valeriano López ha planteado el espacio de la “explosición” como un espacio transaccional donde se negocian los diferentes significados de las obras que, a modo de líneas tanto de fugas como de encuentros, lo ocupan. Éstas, formalizadas ya en fotografías digitales, vídeos, instalaciones, objet trouvés, esculturas (él parte de una concepción estética post-media), están dispuestas respondiendo a una concepción de red cuyos nexos van produciendo cortocircuitos y con ellos nuevas percepciones y desplazamientos de sentido. Valga también, para aproximarnos al espacio del proyecto, el símil con las máquinas de juego (no en vano, una de sus obras emblemáticas, Estrecho Adventure (1996) parte de la estética y estructura de un vídeo-juego. Podemos posicionarnos, en el espacio, como si estuviéramos ante una máquina pin ball en el momento en el que la bola de salida ha sido disparada y es la espoleta que libera las explosiones, de diferente intensidad, procurando choques, encuentros, ganancias… en un recorrido tan controlado como azaroso.

(…) En la casuística que Valeriano López ha elaborado todas las piezas encajan y unas granadas dan paso a otras con la idea de provocar otras miradas sobre la ciudad o espejos vueltos sobre su propia realidad, la de una historia de luchas encarnizadas en el pasado que de algún modo, y es lo que a él le interesa, continúa, en muchos aspectos, reflejada en un presente que, si bien alejado de la fatalidad histórica y de los enfrentamientos sangrientos, sigue anclado en el pasado que ha falseado y mitificado (Umberto Eco fue de los primeros ensayistas que trataron sobre las fetichizaciones del pasado y de la cultura) para poder vivir de él, o sobrevivir del cuento, “del cuento de la Alhambra, claro está”.

GRANADA DE MANO, Mar Villaespesa

Actualizado

el 26 may de 2016

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