LOGOMETAL
Evento finalizado
22
mar 2018
27
may 2018

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Publicada el 13 mar de 2018      Vista 123 veces

Descripción de la Exposición

Metalmorfosis reúne a doce artistas en torno al metal, cuyas obras convergen en la advertencia que realizan ante los efectos del capitalismo y las dinámicas económicas en las dimensiones de género, evidenciando la preocupación por el impacto de estos temas en la reproducción de la desigualdad. La modificación del metal, tanto en su geometría como en sus propiedades mecánicas –tenacidad, ductilidad, temple, resiliencia– se conjuga con las metamorfosis plásticas y políticas de lo femenino, como lo define Buci-Glucksmann. Los ejes temáticos de la muestra, Expolio y riesgo, junto a Lo privado puede ser político, abordan la crítica a los efectos del neoliberalismo, la explotación del territorio y el consumismo, así como también las corporalidades femeninas, el deseo y la maternidad, respectivamente. De este modo, Michelle-Marie Letelier presenta la crisis de la seguridad que deja al descubierto la fragilidad y manipulación de la tecnología de la información en contextos económicos y políticos. Alejandra Prieto, en tanto, refiere a la explotación carbonífera y la formación de nuevas fortunas de la élite liberal, confrontada a la realidad de los trabajadores mineros subsumidos en la miseria, la insalubridad y el hacinamiento. El deseo de ostentación a través de la significancia que adquieren ciertos objetos para la sociedad contemporánea es enfrentado, también, por Isidora Correa donde la transmisión mediada por el dinero y no por la sociabilidad (o los afectos), colabora en la conformación de relaciones de poder definidas por el estatus. El consumo, el impacto del desarrollo económico y territorial y la consecuente degradación del capital natural, es el tema que despliega Rosario Perriello. A partir de un inventario residual de plantas, denuncia la desaparición y sobrexplotación de los ecosistemas producto del cambio climático en el marco del desarrollo del estado-nación capitalista. Asimismo, Catalina Bauer lo hace en relación al mar, mediante dibujos esgrafiados y una película de tinta negra que alude a los desechos de alquitrán y petróleo, cuyas geometrías resultantes insinúan entornos naturales o espacios mentales orgánicos y abstractos. Esta transformación del paisaje entendida desde la geopolítica, es lo que nos propone también Amelia Errázuriz buscando establecer relaciones de identidad y memoria para una cartografía existencial –al modo de Milton Santos– donde no solo la razón, sino también la emoción es un factor esencial para construir un mundo más equitativo e igualitario. Virginia Guilisasti construye a partir de desechos domésticos, fierros, vidrios y espejos que revelan al resto framentario como síntoma de las transformaciones, la decadencia de los espacios y los modelos económicos. La reparación como práctica política, inserta en la economía del cuidado, instala lo íntimo, lo cruzado por los afectos, lo cotidiano en el centro de la discusión de la obra de Livia Marín. Un conjunto de peluches de segunda mano, son laminados en oro para convertirlos en objetos que suplen y compensan la presencia-ausencia, el apego y el consuelo que otorga la madre al infante. La sostenibilidad de la vida planteada por la economía feminista, es el lugar desde el que Karen Pazán reivindica la dignidad simbólica perdida en los procesos coloniales, en la pobreza, la migración, el abandono y la violencia sostenida sobre los cuerpos infantiles, a través de una figura de aluminio de un niñx asexuado. Los cuerpos como agentes y objetos de poder son el punto de encuentro entre Pamela de la Fuente y Marcela Bugueiro, a partir de la joyería contemporánea. Pamela de la Fuente reutiliza piezas de bronce antiguo para formar dos collares que reproducen el acto erótico, evocando los itinerarios sexuales y amorosos de las mujeres que experimentan su cuerpo como fuentes de placer. El cuerpo femenino como simulacro de joya se convierte en la propuesta de Marcela Bugueiro, donde una gorguera –pieza característica del vestuario femenino barroco– se somete a la anatomía femenina a normas de una belleza artificial y lejana de sus formas naturales. En la reconstrucción de las políticas de igualdad, la escultora Ana María Lira ocupa un lugar destacado en Metalmorfosis. Nacida en 1939 en “tiempos de guerra”, como ella misma relata, Lira nos trae a la memoria la ausencia de cientos de mujeres que han sido descartadas de los discursos historiográficos, pero cuyas estrategias de subversión al relato, a los espacios, a las instituciones, se desarrollan al margen de los entramados de dominación y control. Productoras de significados, las artistas de esta exposición proponen potencias emancipadoras a partir de la construcción social e ideológica del paisaje geográfico y corporal de lo femenino. Enunciadas desde la diferencia en los campos de la tecnología, la metalurgia, la práctica artística; o bien, desde los ámbitos de lo doméstico, la maternidad y la sexualidad; estas artistas transgreden los estereotipos, hacia adentro y hacia afuera, sobre las prácticas sometidas a la coacción del capitalismo en el periodo neoliberal.

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Actualizado

el 13 mar de 2018 por Gloria Cortés Aliaga

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