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Martinho Costa, Rochas (Corbera d'Ebre), 2019, óleo sobre tela, 150 x 200 cm. — Cortesía de Galería Silvestre
25
ene 2020
14
mar 2020

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Cuándo: 25 ene de 2020 - 14 mar de 2020
Inauguración: 25 ene de 2020
Precio: Entrada gratuita
Dónde: galería silvestre - Madrid / Doctor Fourquet, 21 / Madrid, España
Organizada por: Galería silvestre
Artistas participantes: Martinho Costa
Etiquetas:
Publicada el 10 ene de 2020      Vista 11 veces

Descripción de la Exposición

Una fascinación por lo visible por Vanessa H. Sánchez en conversación con Martinho Costa La mejor manera que veo de explicar qué nos presenta Martinho Costa en su nueva exposición Testigo, es con sus palabras “Hay que decir que la exposición no es sobre España ni el tema del paisaje o del viaje”... Pero en realidad este trabajo empieza con un viaje, un viaje al que él no quiere referirse, por todo lo que lleva la filosofía del viaje, o no quiere hablar de cómo se sitúa el artista en la figura del viajero, un buscador sin retorno, o tal vez tampoco quiere verse como un turista, tal como nos describe Paul Bowels en “El cielo protector”, donde el turista recorrerá el mundo como coleccionista de sensaciones, pero siempre consciente de su regreso, porque de esto no es de lo que quiere hablar Martinho Costa. Porque esta exposición no va del viaje. Testigo pone el énfasis en la particularidad de la pintura, la pintura como la disciplina por excelencia de la mirada. De una mirada en profundidad, que va lenta, apurada, sin narrativas, ni discursos morales o de cualquier otro tipo, sin otra cosa que no sea el puro acto de presentación de las cosas hechas pintura. Una mirada que te hace ser analítico y así aproximarte a los asuntos de esta. Encontramos en el tratado de Leon Battista Alberti “Della Pittura” cómo éste nos introducía ya en el sigo XV a la nueva era de la pintura y cómo rompe con el sistema antiguo medieval y desmonta el concepto de genialidad en favor de las virtudes de diligencia y dedicación involucradas en las apariencias visuales. Martinho Costa nos lleva estos conceptos a la contemporaneidad, a entender lo que vemos en la pausa del análisis, y ver y entender las cosas porque las estamos observando. Y éste es su viaje, el ver y entender en nuevos lugares, con nuevos ojos. En su caso es la cámara fotográfica la que usa de libreta de esbozos, de herramienta de observación, como si de un pintor viajero del siglo XVIII se tratase, que anotaba en sus cuadernos todas sus experiencias visuales del nuevo mundo —para luego dar rienda suelta a las ideas colonizadoras de lo exótico—. Martinho Costa recoge sus imágenes como esbozos que se transforman en miradas sensibles de lo mundano, pero ¿cómo abarcar el mundo entero y atraparlo? Parece que este es el objetivo del artista, entender —como sí de un filósofo se tratase— qué pasa en el mundo y plasmar sus hipótesis sobre éste en pintura. Cada nuevo trabajo del artista se compone de un todo al mismo tiempo. Pero, cuando la opción es el todo, ¿cómo llegamos a descifrar ese todo? Martinho Costa parte de la idea de archivo, como un archivo sensible de las cosas, de lo tangible, y es aquí cuando se enfrenta a qué entiende por pintura y qué no. Hay un primer trabajo empírico e intuitivo en seleccionar las imágenes que quiere pintar pero éste no sigue siempre un patrón. Vemos en Testigo una nueva aproximación a su trabajo pictórico; se ha despojado de la tecnología que siempre le acompañaba para enfrentarse directamente a la tela. Un enfrentamiento que le hace trabajar más rápido y más intensamente, donde ve expuestas sus fragilidades como pintor y donde le hace tener reflexiones tan claras como estas palabras del propio artista “Escuché un podcast recientemente sobre Francis Bacon y la exposición que tiene ahora en el Pompidou. Ellos hablaban de la idea de fuerza en su pintura, que es algo que me hizo pensar también. La pintura testigo del registro de la fuerza del pintor sobre la materia. Hecha carne. Ahora con esta forma que tengo de pintar "sin red" se pone más en evidencia el músculo. El gesto es más largo, tiene más dudas, unas veces resulta otras no. Es una verdadera lucha. Se pierde y se gana. Antes era todo un poco más controlado, más hacia el resultado, "sin pensar" como habla Gerard Richter. Ahora acudo más a lo que decido que es importante en una imagen (a una esencia).” Es por todo esto, quizá, que vemos en esta exposición retales, pinturas que nos llevarían a la abstracción o a la ambigüedad, un registro nuevo en definitiva para Martinho Costa, una fascinación por lo visible.

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el 10 ene de 2020

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