Secundino Hernández – Cortesía de la galería Heinrich Ehrhardt
Evento finalizado
16
feb 2018
13
may 2018

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Cuándo: 16 feb de 2018 - 13 may de 2018
Inauguración: 16 feb de 2018 / 20:00
Dónde: CAC - Centro de Arte Contemporáneo de Málaga / Alemania, s/n / Málaga, España
Comisariada por: Fernando Francés
Organizada por: CAC - Centro de Arte Contemporáneo de Málaga
Artistas participantes: Secundino Hernández
Publicada el 29 ene de 2018      Vista 134 veces

Descripción de la Exposición

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta la primera exposición en un museo en España del artista madrileño Secundino Hernández. Todo es mucho, comisariada por Fernando Francés, muestra su matérico mundo a través de treinta y ocho obras entre pinturas y dibujos, muchos de ellos de gran formato. Varias obras que acompañan la exposición se han pintado en exclusiva para esta muestra, y podrán verse por primera vez en el CAC Málaga. Hernández crea obras en las que la pintura se desborda de la tela y parecen salidas directamente de los tubos de color. Sus pinturas pueden resultar colmadas como la paleta de un pintor o inexplicablemente libres. De lienzos casi blancos a otros más extremos, el artista crea espacios pictóricos únicos. Del 16 de febrero al 06 de mayo de 2018 “El gran formato es más performativo, te demanda de otra manera. Me interesa el juego entre la línea y el plano”, explica Secundino Hernández sobre su obra. “No quiero hacer cuadros sino experimentar y evolucionar a través de mi pintura”. Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “Hernández crea obras analíticas que tratan de reducir el concepto de la pintura casi al esquema, a lo mínimo, a la esencia y a la idea de lo que es. Le interesan los pintores que dejan cabos sueltos, que están muy implicados con la historia de la propia pintura; las obras donde hay algo más, algo no visible en primera instancia. Aunque la moraleja es esencial en su obra, también lo son la búsqueda de uno mismo o las respuestas a las preguntas que plantea la pintura. Debe haber una interacción entre las premisas ambivalentes de la pintura vivida y pintada. Así, pinta aquello que ha visto como espectador y lo sitúa en relación con lo que ha vivido como persona, y viceversa”. La obra de Secundino Hernández (Madrid, 1975) con tradición analítica de la práctica artística, es principalmente pictórica, aunque también realiza dibujos y relieves en diferentes materiales, ésta, ha evolucionado en función a las necesidades que el artista ha sentido en cada momento, por lo que afirma que no puede definirla de un modo general. Su pintura se caracteriza, desde muy temprano, por el ánimo exploratorio y la inquietud en torno a los aspectos esenciales de la construcción y la elaboración pictórica. Comenzó a exponer en el 2002 y su trayectoria profesional se ha convertido en una de las más internacionales de los artistas de su generación. Gran conocedor de la Historia del arte, tiene influencias diversas: los maestros de la pintura española como El Greco, Goya o Velázquez y los representantes más señalados de la vanguardia: Miró, Picabia, Giacometti, así como heterodoxos norteamericanos como Guston; escuelas como el Action painting, el minimalismo y el arte conceptual y otras disciplinas como el cómic o la música popular en todas sus acepciones. Las obras que conforman Todo es mucho en el CAC Málaga, han sido realizadas en su mayor parte entre 2013 y 2018, aunque también se expone una de 2004, la más temprana, que sirve de partida. Además, tres obras pintadas en exclusiva para esta muestra, podrán verse por primera vez en el CAC Málaga. Así, las obras que podrán visitarse en el Espacio 2 y el Espacio Proyecto del centro, muestran diversas series que Hernández ha trabajado simultáneamente. Estas, pueden agruparse como: “pinturas lavadas”, con elementos flotantes, “paletas” y por último dibujos sobre papel y tinta. Para la realización de sus pinturas crea sus propias herramientas que inventa con su padre; puntas afiladas metálicas que ajusta a los tubos de pintura, pinzas para trabajar el despintado e incluso una hidrolimpiadora, al mismo tiempo que fabrica sus propios bastidores. En primer lugar, para las denominadas “pinturas lavadas” Hernández utiliza mangueras y chorros de agua a presión que eliminan y transforman fragmentos de las pinturas con el fin de acabarlas. Con el mismo sentimiento de finalización de una obra como el artista Miguel Ángel, para quién “La escultura ya estaba dentro de la piedra. Yo, únicamente, he debido eliminar el mármol que le sobraba”. Para empezar, Hernández pinta algunos gestos y formas sobre la primera mano de pintura que utiliza como base. En cualquier caso, las “pinturas lavadas” son terminadas con los chorros a presión que borran, lavan o transforman la imagen inicial. Al hacerlo, provocan arrugas en la superficie del cuadro; permiten ver en algunas zonas el lienzo desnudo; causan transparencias, o dejan al descubierto huellas de acciones pictóricas anteriores y de formas desaparecidas. Ejemplo de ello serían las dos obras Sin título (2018) [299 x 397 cm] en las que se aprecia la base de lino, la cual está compuesta por tres partes y se puede apreciar la unión entre ellas, sobre ella una capa de blanco de titanio y tiza se desprende formando círculos y manchas. También acompañan las exposición “pinturas lavadas” con más color, como es el caso de Sin título (2016) [149 x 121 cm] en la que el artista ha seguido el mismo proceso, pero en esta ocasión se aprecian en la obra diferentes tonos de rosas, azules y amarillos. Por otra parte, las obras con elementos flotando muestran numerosos elementos emergiendo en el espacio en configuraciones de aspecto dinámico y en ocasiones caótico. Sus fondos son monocromos, y muchas veces blancos. Estos elementos flotantes incluyen trazos, pinceladas, marcas, puntos, manchas y campos de color, signos, elementos figurativos como manos, ojos, piernas o incluso letras o palabras, como es el caso de Abierto en EE.UU. (2011) [162 x 132 cm] donde en la parte superior derecha se aprecia la palabra escrita “rosa” o en Sin título (2010) [63 x 95 cm], el cual muestra el proceso previo a la obra terminada, pero siendo en sí una obra finalizada. Sobre ella, se pueden diferenciar algunos garabatos, líneas rectas y los colores rojo, naranja o gris pululando por él. Estas pinturas forman masas expansivas o centrifugas que parecen querer salirse del cuadro y que tratan sobre la tensión entre el dibujo y el color o la profundidad y lo plano. Las figuras geométricas, como el triángulo, el círculo y el cuadrado emergen en una superficie desgastada sobre la que Hernández ha ido construyendo una lógica de su pintura que ha marcado su lenguaje estos últimos años. En estas obras, el desgaste del lienzo no es exclusivamente el lugar que ocupa la pintura sino el germen en el que flotan, suspendidas, formas más rígidas. Así, estas obras podrían considerarse la unión de las “pinturas lavadas” con elementos flotantes, como Sin título (2016) [41 x 33 cm], Sin título (2016) [63 x 39 cm], Sin título (2016) [36 x 54 cm], Sin título (2016) [86 x 65 cm] o Sin título (2016) [80 x 60 cm]. Forman parte también de Todo es mucho, las llamadas pinturas “paletas” de Hernández, reconocibles por su acumulación de pintura y un proceso muy lento de secado. Su composición parece ser el resultado del azar, aunque sus colores y tonalidades pueden ser deliberados, así Sin título (2013) [87 x 77 cm] y Sin título (2014) [74 x 65 cm] están llenas de color, diferentes masas de pintura como un magma pictórico ocupa prácticamente la totalidad de la obra, pues hay pequeños fragmentos donde se puede apreciar el lienzo desnudo. Los colores, en alguna ocasión “íntegros” se entremezclan para formar nuevos colores. Hernández además, interviene sobre la obra con un pincel, realizando algunos círculos. Además, observando la obra de una forma más cercana, el espectador podrá ver el brillo de las pinturas que le transportará a la visión de un mar de colores agitado. Otra pintura “paleta” es Sin título (2016) [180 x 160 cm] donde imperan las tonalidades del gris, el blanco y negro, aunque con un leve toque de color como en su parte inferior izquierda donde se aprecian el azul y el amarillo. Por último, Sin título (2018) [180 x 160 cm] entremezcla una amplia gama de colores en la que predominan, el negro, pero a diferencia de las tres obras mencionadas anteriormente, el alquídico o la resina, se deja ver directamente sobre la obra. Si las “pinturas lavadas” implican descubrir los mínimos elementos con los que se puede hacer una pintura, las “paletas” tienen que ver con su exceso. Otro grupo de la exposición, lo conforman diez carboncillos. En estas obras sobre papel todavía más que en las pinturas, se entienden fácilmente las intenciones y las estrategias de Hernández, se aprecia el recorrido del carboncillo, es como la estela de una estrella que de manera sutil hace recorrer la mirada del espectador por donde el artista ha estimado. Diez obras de menor tamaño Sin título (2016) [119 x 97,7 cm] parecen estar enmarcadas por unas líneas que conforman un marco donde albergar los trazos nerviosos y manchas que parecen obedecer a criterios aleatorios, configurando imágenes con la apariencia de una transformación constante y equilibrios frágiles y, por tanto, vulnerables. Llama la atención una de ellas, pues el papel base no es blanco, sino rosa, recordando la importancia del color. En la obra de papel de mayor tamaño Sin título (2014) [240 x 202 cm] el marco pintado no bordea la totalidad de la superficie de la obra, así, parece que los trazos y diferentes borrones pintados por Hernández “abandonan” la obra precipitándose. Por último, se encontrarían las pinturas de líneas negras y color como las dos obras Sin título (2015) [300 x 250 cm] en las que a modo de obras pendant el espectador podrá observarlas una colocada junto a la otra. Conectadas formalmente, tienen muchas variaciones, haciéndolas únicas también de forma individual. Sobre la obra, parches directos del tubo de color quedan suspendidos en el aire, sobretodo los de color blanco, que se pierden con en fondo de la obra. Círculos contorneados para ganar expresividad y algunos colores difuminados se entremezclan con los gruesos trazos del artista. Otro ejemplo de ello sería Sin título (2018) [190 x 981 cm], pintura de casi diez metros de largo y fondo gris, donde predominan las formas horizontales, dando sensación de un movimiento pesado, donde predominará el color azul sobre gruesos trazos negros. En adición, algunos lienzos tienen formas abstractas y atomizadas, mientras que otros tienen imágenes más densamente superpuestas en las que es posible discernir elementos figurativos, como Tambor (2004) [55 x 38 cm] o Abierto de Australia (2011) [310 x 250 cm] donde se aprecian caras, manos, piernas, que se mueven, pues Hernández los ha envuelto en un remolino de círculos creando esta clara sensación. Hernández, pinta también a veces, imágenes reconocibles, recientemente, sobre todo, una serie de retratos de personajes inventados, pero puede tratarse también de distintas partes del cuerpo, o incluso de autorretratos y retratos de personas reales. La obra de Hernández puede tener en general un aspecto expresionista, pero realmente no lo es. Obedece a planteamientos analíticos y reflexivos, y si existe en su trabajo una parte de improvisación, esto responde a ese afán de complejidad mencionado, permitiendo que el azar intervenga como otro elemento más. Secundino Hernández (Madrid, 1975) ha expuesto en museos como YUZ Museum, Shanghai (2015); Museo Nacional de Escultura, Valladolid (2014); Hambre, Barcelona (2014); Werkschaulle, Leipzig (2013); Rubell Family Collection, Miami (2013); Museo Patio Herreriano, Valladolid (2013); Espace d’exposition des Ateliers d’Artistes de la Ville, Marsella (2012); The Lord Wink Award, Estambul (2009); Bienal de La Paz, Bolivia (2007) o la Academia de España, Roma (2006). Además, ha ganado premios como “Creación Artística” de la Comunidad de Madrid (2008); New Talents Program, Art Cologne (2008); Generación 2007 Caja Madrid (2007); Academia de España en Roma (2006); Premio Joven, Fundación de la Universidad Complutense de Madrid (2003) o Casa de Velázquez (2002), entre otros. Su trabajo se encuentra en colecciones como Colección Masaveu; Zabludowicz Collection, Sarvisalo, Finlandia; North Carolina Museum; Banco de España; Fundación Helga de Alvear, Cáceres; Ministerio de Asuntos Exteriores; Embajada de España en Japón; Academia de España en Roma; Asociación Colección Arte Contemporáneo, Museo Patio Herreriano, Valladolid; AGO, Art Gallery of Ontario, Canada; Rubell Family Collection, Miami; Yale University Collection o NMAC, Fundación Montenmedio Arte Contemporáneo, Cádiz; Taguchi Art Collection, Kanagawa, Japón.

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