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La Suerte de Tiro
Evento finalizado
16
ene 2020
16
feb 2020

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Cuándo: 16 ene de 2020 - 16 feb de 2020
Inauguración: 16 ene de 2020 / 20:30
Horario: de lunes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:30 y sábados de 11:30 a 14:30 h.
Precio: Entrada gratuita
Dónde: Di Gallery / Muro de los Navarros, 66 / Sevilla, España
Comisariada por: Juan Cruz Mena
Organizada por: Di Art Gallery
Artistas participantes: Alejandro Ginés Lozano, Rubén Martín de Lucas
Publicada el 14 ene de 2020      Vista 116 veces

Descripción de la Exposición

Di Art Gallery presenta La Suerte de Tiro. Una muestra colectiva de Alejandro Ginés y Rubén Martín de Lucas. El próximo jueves a las 20:30 horas en Di Gallery se inaugura la muestra La Suerte de Tiro, una exposición colectiva donde los trabajos de los artistas Rubén Martín de Lucas y Alejandro Ginés, dialogan sobre arte y territorio. Conceptos como el de república o nación cogen relevancia y se analizan para conocer los límites de estos y sus aplicaciones. En esta muestra se podrán ver algunos de sus trabajos más aclamados por la crítica como algunas obras del proyecto Repúblicas Mínimas de Rubén Martín de Lucas (Madrid, 1977) o Islas de Alejandro Ginés (Sevilla, 1985), pero también se presentarán nuevos trabajos de estos artistas. Como la historia nos ha señalado en más de una ocasión, no existe ningún territorio que no sea susceptible de ser poseído o dominado por un solo propietario. Las fronteras aparecen más que desaparecen. Líneas que limitan la libre movilidad propia de todos los seres vivos, van surgiendo a lo largo de la historia para crear entornos con un dueño. La ciudad Fenicia de Tiro2, situada en la costa oriental del mediterráneo, era considerada inexpugnable, pero hace mas de 2350 años, Alejandro Magno consiguió desmentir esa afirmación. En un primer acuerdo, la parte de la ciudad situada en la costa, cedió a sus exigencias sin necesidad de una conquista violenta, pero la otra mitad, localizada en una isla a 800 metros de la costa, se enfrentó al ejercito Macedonio. Disponían de dos puertos para abastecerse y contaban con murallas de mas de 45 m que llegaban hasta el mar; el asedio duro aproximadamente 7 meses. En otras ocasiones, los fenicios consiguieron defenderse ante cualquier amenaza invasora, pero frente al ingenio y la perseverancia en la empresa, lo que antes era impensable, pasó a ser cierto y Tiro se convirtió en una más de las conquistas de Alejandro Magno. Límites, fronteras, países, naciones, repúblicas, espacios ocupados, y un sin fin de términos están en nuestro vocabulario para definir las muchas formas de territorio que generamos. Pero... ¿Quién es su verdadero dueño? ¿Por qué tienen dueño? ¿Dónde está la línea real? Estas y otras cuestiones nos rondan el pensamiento cuando nuestra libertad de movimiento se ve coaccionada y no podemos adentrarnos dentro de un espacio por no ser dueños o pertenecernos. Hay espacios en la tierra que son literalmente de todos los seres vivos, como el amazonas o el fondo marino, ya qué, cualquier acción que se realice en estos, afectará al resto del mundo y cualquier intervención desmedida puede causar una reacción nefasta para el resto del planeta. Aun así en nuestra sociedad, cualquier espacio que pueda ser susceptible de medirse, puede pasar a ser propiedad de alguien. Rubén Martín de Lucas plantea en uno de sus trabajos anteriores A PLOT ON THE MOON, 2015, un ejercicio de reconocimiento y apropiación de un terreno que posiblemente su dueño nunca pueda habitar. En este extracto del texto para la exposición “Geometrías para una presencia efímera” en el CAB / Centro de Arte Caja Burgos, como bien explica Carlos Delgado Mayordomo, Comisario, Crítico/Periodista e Investigador/Docente, se puede entender el desarrollo del proyecto alrededor de que “La necesidad humana de poseer un territorio ha trascendido las fronteras terrestres. Martín de Lucas se hace eco de diversas historias que narran rocambolescos intentos de apropiación de otros planetas y satélites3 y desarrolla una serie, titulada Una parcela en la Luna, donde vuelve a replicar un acto de apropiación para poner de relieve su ineficacia. De este modo, tras adquirir parcelas en la Luna, Venus y Marte vendidas por la empresa de Hope, el artista genera una serie de piezas sobre papel a las que asigna el valor simbólico de 100 €, y con cuya compra el artista cede al comprador 100 m2 en la superficie del planeta elegido. La defensa cerril de un universo constituido bajo parámetros de orden fijos, estructurado según los parámetros de la lógica capitalista, es puesta en duda a través de un enunciado que subraya el delirante camino que puede llegar a unir el consumo, la pertenencia y el territorio.” Como parte de esta investigación, en la exposición La Suerte de Tiro podemos ver algunos de los trabajos del proyecto Repúblicas Mínimas, donde el Martín de Lucas marca o señala espacios de 100m2 que habita durante un tiempo determinado, apropiándose de ellos y creando una historia propia en el territorio ocupado. En paralelo, Alejandro Ginés presenta obras de la serie Islas, donde plantea fronteras físicas pero no delimitadas más allá de un contrato de compra o alquiler, retratando espacios sobre el mar que se destinan a una actividad recreativa. Ésta serie consiste en capturar las imágenes a través del programa Google Earth de todos los puertos de Europa siguiendo el orden lineal de costa de las ciudades portuarias. Como bien capta Ginés, los espigones o amarres, sirven de agarres para los barcos pero a su vez de fronteras limítrofes que ordenan los espacios para cada propietario. Este concepto es de los más habitual pero si nos planteamos que la invasión en el mar afecta a todo tipo de especies e incluso a la propia geografía del fondo marino y en consecuencia a la terrestre, la afirmación de que ese espacio es solo responsabilidad de un solo propietario, consigue que el concepto se diluya. Al igual que en el pensamiento constante de la humanidad, reflejado en textos de investigadores y filósofos así como los artistas Alejandro Ginés (Sevilla, 1985) y Rubén Martín de Lucas (Madrid, 1977), han llegado a conclusiones comunes, o al menos parecidas, respecto a la idea de territorio y frontera. La división del espacio y la motivación que empuja a dividirlos, son aspectos que dialogan en esta muestra donde las fronteras no lícitas contrastan con las físicas. Alejandro Ginés. Sevilla, 1985. Licenciado en Bellas Artes y Master en Arte, Idea y Producción por la Universidad de Sevilla. Después de terminar su proyecto de Master, Alejandro no para su investigación y comienza el doctorado en la misma universidad ampliando así su proyecto de estudio, partiendo de una concepción creativa multifacética y apoyándose en la curiosidad e investigación de lo antropológico. Alejandro ha desarrollado a lo largo de sus primeros años de creación artística un trabajo enfocado en los límites descritos por el comportamiento social y los vacíos consecuentes de su transformación. Analizando el movimiento y transición de la especie humana mediante ejercicios de reconocimiento del comportamiento a través de estructuras o maquetas que nos presentan acciones o incluso fobias de nuestra especie pero presentadas de una forma física. Gracias a becas y concursos como Iniciarte o el VI Concurso de intervenciones artísticas en las Torres Hejduk, ha podido llevar a cabo sus proyectos más ambiciosos. “Islas, Puertos Deportivos”. Ésta serie consiste en capturar las imágenes a través del programa Google Earth de todos los puertos de Europa siguiendo el orden lineal de costa de las ciudades portuarias. Imágenes capturadas de Internet, en vista cenital y posteriormente reorganizadas por orden de archivo para transformarse en collages cuadrados de gran formato, “Islas”. Con el fin de que sean reconocibles los elementos principales que los componen (barcos), las capturas de pantalla de los puertos comerciales son tomadas a 400 metros de altura. Cada obra resultante es titulada a modo de archivo por los nombres de todas las ciudades y países a los que pertenece, con fecha y hora de la captura de imagen en el mismo orden. El número de formatos final varía dependiendo de la cantidad de puertos encontrados en Internet. Una vez finalizadas las obras, la última pieza resultante de la serie mantendrá el mismo tamaño y formato. La parte de la composición que se quede sin completar se mantendrá en blanco para agregar en un futuro los nuevos puertos comerciales que se construyan. Se concibe como una obra en continuo crecimiento. Rubén Martín de Lucas, Madrid 1977. Licenciado como Ingeniero Civil por la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid. 2002. Tras licenciarse y regresar de un viaje de 4 meses por India decide dedicarse por completo al arte sin llegar a ejercer nunca la ingeniería. En 2001 se convierte en uno de los cinco fundadores de Boa Mistura, un colectivo artístico multidisciplinario con raíces en el arte urbano con quien Rubén trabajó de 2001 a 2015, realizando proyectos en Sudáfrica, España, Noruega, Alemania, Argelia, México y Brasil. En Enero 2015 comienza su andadura en solitario desarrollando un cuerpo de trabajo cuyo foco son las relaciones humanas con la naturaleza y territorio. Desde entonces ha realizado numerosas exposiciones en galerías, centros de arte, ha participado en numerosas ferias, exposiciones colectivas dentro y fuera de España y ha entrando a formar parte de colecciones internacionales. En 2019 expone individualmente en España, China, Portugal, Francia y de forma de colectiva en Nigeria, Finlandia y Cuba. “Repúblicas Mínimas”. Sobre la naturaleza artificial de las fronteras y la incapacidad del hombre para vivir sin ellas. 1º Apropiarse de 100m2, 2º Dibujar una frontera, 3º Habitarla. Repúblicas Mínimas son una serie de “microestados” efímeros cuyo límite responde siempre a un criterio artificial, la geometría, cuya duración nunca supera las 24h y cuyo único habitante es el propio artista. Así se conforman, por ejemplo, un círculo de yeso en una tierra en barbecho, un triángulo de maderas ensambladas que flota en un embalse habitado con ayuda de una balsa de salvamento marino, un cuadrado en un parking delimitado con conos de tráfico, o un país solado de moqueta azul en cuyo centro se alza una torre de alpacas de paja. Estados ridículos, absurdos, que el artista hace suyos habitándolos durante un día. La documentación de estas acciones, en forma de fotografías aéreas y vídeos cenitales, deviene en un conjunto de obras tan sencillas en lo estético como incisivas en lo conceptual. Unos gestos poéticos, dotados de una mordiente ironía, que nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza artificial y efímera de toda frontera. En un pulso sin sentido, el artista se ha comprometido a seguir realizando Repúblicas Mínimas hasta que las fronteras o él dejen de existir. Juan Cruz. Enero de 2020

Actualizado

el 14 ene de 2020

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