Enseña tus OBRAS en ARTEINFORMADO. ¡Cada día, más personas las miran!
Hermen Anglada-Camarasa, Pi de Formentor, ca.1922. Óleo sobre tabla, 63 x 49 cm Es Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma, depósito Col·lecció Ajuntament de Palma
Evento finalizado
15
ene 2018
27
ene 2019

Compártelo

Publicada el 24 ene de 2018      Vista 317 veces

Descripción de la Exposición

Artistas: Ricard Anckermann, Hermen Anglada-Camarasa, Enric Arbós, María Blanchard, Pedro Blanes Viale, Georges Braque, Tito Cittadini, Gustave Doré, Tsuguaru Foujita, Antoni Gelabert, Leo Gestel, Josep Guinovart, Elmyr de Hory, Sybille von Kaskel, Wifredo Lam, Fernand Léger, Reynaldo Luza, André Masson, Roberto Matta, Eliseu Meifrén, Amedeo Modigliani, Hans Namouth, Francesc Rosselló Miralles, Santiago Rusiñol, Joaquín Sorolla y Médard Vérburgh. Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma presenta "Paisajes y figuras en transición", la nueva introducción a la Colección del museo que revela un diálogo entre diferentes hitos de la historia del arte y vínculos especiales con la fotografía de vanguardia e investigaciones inéditas transversales que plantean un recorrido revelador sobre dos ejes temáticos: el paisaje y la figura humana. La muestra, que parte de la creación de las Illes Balears en relación con la situación internacional, presenta una nueva visión posibilitada por el conocimiento de que en 1862, el hispanista y escritor Jean-Charles Davillier (Rouen, Francia, 1823-París, 1883) y el pintor, escultor e ilustrador Gustave Doré (Estrasburgo, Francia, 1832-París, 1883) comenzaron el proyecto que dio lugar a una edición difundida por entregas, entre 1862 y 1873, en la revista de viajes Le Tour du Monde y su periplo finaliza en las Illes Balears. Si Davillier era un investigador y connaisseur, destacado por su mirada atenta y perceptiva hacia el arte y la evolución del país, que observaba el entorno con conocimiento y erudición, junto a él Doré se revela como un reportero gráfico que reproducía arquitectura, paisajes, costumbres y situaciones con destreza. Gustave Doré era ya muy conocido por su dominio del dibujo y su aplicación en la interpretación de clásicos y su obra fue difundida a través de dispositivos de reproducción y difusión seriados. Sus ilustraciones para La Divina Comedia, recuerdan los paisajes de la costa norte de Mallorca. En ellos, las figuras deambulan por escenografías imaginarias donde se revelan las fuerzas de la naturaleza y la potencia de la orografía. Las imágenes de Sebastià Llobera y los cuadros de Ricard Anckermann, Hermen Anglada-Camarasa, Tito Cittadini, Antoni Gelabert, Eliseu Meifrén o un excepcional Braque, representan esta mirada al paisaje. Desde otro punto de vista, la disolución de las formas y volúmenes nos traerán alguno de los ismos más importantes de las vanguardias artísticas. En 1914, con la expansión del cubismo y el constructivismo, lo real convive con lo metafísico. En la ruptura de las formas de la representación tradicional, la figura humana de las escenas costumbristas y de sociedad también se esquematiza en líneas que sintetizan gestos, rastros y rostros. Así, el retrato y los cuerpos serán objeto de experimentación, alejándose de los estereotipos. Un recorrido que se percibe en las figuras propuestas en las obras de Tsuguharu Foujita, Elmyr de Hory, Amedeo Modigliani o Wifredo Lam y que se intensifica en diferentes estadios y tiempos de la abstracción en la obra de María Blanchard, Leo Gestel, Fernand Léger, André Masson o Josep Guinovart. Así, la muestra parte de hitos de la historia del arte y la fotografía de vanguardia, como la que se refleja en la obra de Hans Namuth (Essen, Alemania, 1915-Nueva York, EEUU, 1990), fotógrafo estadounidense especialista en retratos de artistas y estudios además de ser director de fotografía en cine, realizó varios reportajes de la guerra civil en 1936 y visitó el estudio de su compañero de proyectos Georg Reisner en Port de Pollença, donde permaneció unos meses. Presentamos una obra significativa, la de los civiles huyendo de las tropas franquistas por la carretera de Málaga a Almería; tras ella, imagen y tragedia revelan algunas cuestiones fundamentales de proximidad apenas conocidas. Este periodo de entreguerras muestra el auge de la vanguardia fotográfica, la cual llegó a nuestro entorno a través de diferentes visitantes y periodos mixtificando paisajes, geometrías y retratos entre las décadas de 1920 y 1930. Además de la fotografía perteneciente al cofundador de la revista Ponent, Enric Arbós, destacamos a reconocidos fotógrafos que visitaron o vivieron en nuestras islas en esta época como Hans Helfritz, Harold Liebow, Walter Läubli, Paco Gómez, junto a Florence Henri, Mario von Bucovich, Raoul Hausmann en Ibiza, Hans Hartung y David Seymour en Menorca y Sybille von Kaskel y Jean Dieuzaide en Mallorca. Entre todos ellos así mismo damos a conocer con carácter de novedad a Reynaldo Luza (1893- 1978), un creador versátil de gran repercusión entre las décadas de los años 20 y 50, que reflejo las Illes Balears en diferentes series fotográficas, un área geográfica en la que curiosamente permaneció largas temporadas, especialmente en Mallorca. CASOS DE ESTUDIO 1. Gustave Doré En 1862, el hispanista y escritor Jean-Charles Davillier (Rouen, Francia, 1823-París, 1883) y el pintor, escultor e ilustrador Gustave Doré (Estrasburgo, Francia, 1832-París, 1883) comenzaron el proyecto que dio lugar a una edición difundida por entregas, entre 1862 y 1873, en la revista de viajes Le Tour du Monde y que, posteriormente, se publicó en forma de libro bajo el título Viaje por España. Su periplo termina en las Islas Baleares, un lugar poco frecuentado por los viajeros de la época. Si Davillier era un investigador y connaisseur, destacado por su mirada atenta y perceptiva hacia el arte y la evolución del país, que observaba el entorno con conocimiento y erudición, junto a él Doré se revela como un reportero gráfico que reproducía arquitectura, paisajes, costumbres y situaciones con destreza. El polifacético creador Gustavo Doré era ya muy conocido por su dominio del dibujo y su aplicación en la interpretación de clásicos como El cuervo de Edgar Allan Poe (1853), La Divina Comedia de Dante Alighieri (1861), Don Quijote (1863), La Biblia (1865) o El paraíso perdido de John Milton (1866). Especialmente en las ilustraciones para La Divina Comedia, sus paisajes recuerdan los de la costa norte de Mallorca. En ellos, las figuras deambulan por escenografías imaginarias donde se revelan las fuerzas de la naturaleza y la potencia de la orografía. El ser humano se mide frente a lo sublime y el sentimiento de grandiosidad en diferentes puntos de vista, desde la panorámica de gran escala a encuadres de vértigo (era un apasionado del alpinismo) que sitúan a los personajes entre el misterio y la contemplación. En ellos, encontramos abismo y verticalidad, horizonte y luces fantasmagóricas con ciertos vínculos con los artistas románticos del siglo XIX como Caspar David Friedrich para los que paisaje y figura son relevantes. 2. 1936 En esta nueva lectura hemos establecido nuevos diálogos que parten de hitos de la historia y las vanguardias. Sabemos que, durante la guerra civil española, la fotografía fue instrumento de propaganda y medio para experimentar un fotoperiodismo testigo de actitudes y encuadres innovadores. Hans Namuth (Essen, Alemania, 1915 - Nueva York, EE.UU., 1990), fotógrafo estadounidense especialista en retratos de artistas -como Jackson Pollock- y estudios además de ser director de fotografía en cine, realizó varios reportajes de la guerra civil en 1936. Fue precisamente en 1935, cuando Georg Reisner invitó a Namuth para que lo ayudara con su estudio en Port de Pollença (España). Poco más tarde, Namuth y Reisner fueron enviados a cubrir las Olimpiadas Obreras en julio de 1936 para la revista francesa Vu, que los llevó en Barcelona durante las etapas iniciales de la guerra. Durante esta etapa y viajando hacia el sur, Namuth toma imágenes a los civiles huyendo por la carretera Málaga-Almería, conocida popularmente como la desbandá. El ataque del 8 de febrero de 1937 por mar y aire causó la muerte de entre 4500 y 6500 personas, más que, por ejemplo, en el conocido bombardeo de Guernica. Uno de los buques que participaron en el ataque fue el Baleares, un crucero pesado de la Marina Española que formó parte de la Armada franquista durante la Guerra Civil y al que se erigió un polémico monumento de Sa Faxina situado en la ciudad de Palma. Presentamos así una obra significativa, que captura la imagen de los civiles huyendo de las tropas franquistas por la carretera de Málaga a Almería; tras ella, imagen y tragedia revelan algunas cuestiones fundamentales de proximidad apenas conocidas. Entre ellas, la idea de que Robert Capa y Gerda Taro, ambos firmantes de las fotografías de Robert Capa, podrían caminar en sentido contrario de los civiles hacia el conflicto. Asimismo, esta obra dialoga con una pieza de Josep Guinovart, quien alude el bombardeo del Guernica en “Sin título (1970)”, y “Escena de la Guerra Civil Española (1937)” de Wifredo Lam.

Actualizado

el 24 ene de 2018

Contactar

¿Quieres contactar con el gestor de la ficha?
Compártelo