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Mitos Modernos
Evento finalizado
19
mar 2020
30
may 2020

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Publicada el 29 may de 2020      Vista 74 veces

Descripción de la Exposición

La galería Leandro Navarro presenta la exposición Mitos modernos, un recorrido ecléctico por los imaginarios, las imágenes y las materialidades de algunos de los artistas más rotundos y categóricos de la vanguardia histórica. Debido a la crisis del Covid19, los contenidos de la exposición serán compartidos de manera virtual, a través de fotografías publicadas en la web, textos informativos y un vídeo que permitirá simular la visita. Para recibir información detallada sobre las obras expuestas, por favor póngase en contacto con la galería en galería@leandro-navarro.com A pesar de la heterogeneidad del conjunto, existe una resonancia común en base a lo mitológico y lo reticular**. La retícula comienza a percibirse en el tejido colectivo de la vanguardia en el momento en que el cubismo lanza la primera piedra sobre la ventana y la perspectiva queda rota, negada. El plano físico y el estético, la realidad y la representación, la vida y el arte se encuentran y convergen en el mismo punto. Devienen una misma cosa. Y para dar salida a esta paradoja, se crea el mito moderno. Juan Gris y su Verre et citron constituyen el primer eslabón de esta cadena de reacciones en busca de ruptura, en diálogo con Tabla de madera y pintura roja de Joaquín Torres García. Coexisten múltiples elementos en común entre ellas, desde su producción sobre madera hasta una voluntad latente de proyectar la superficie de la pintura o del soporte. Un pequeño gouache de Miró, dedicado a su buen amigo y crítico de arte Maurice Raynal – célebremente retratado por Gris – completa la primera sala de la exposición y aporta una nota disonante y marciana. Salvador Dalí goza de un protagonismo real al ocupar la totalidad de la segunda sala de la galería con obra sobre óleo, escultórica y sobre papel. Su pasión por la mitología resulta evidente en las obras presentadas. Además, su asistencia como autor deslumbra sobre el resto al contar con una obra de gran importancia dentro de su producción global. Se trata de El triunfo del Nautilus, obra pintada en 1941, pocos meses después de la llegada de Salvador y Gala a la ciudad de Nueva York. En busca de tierra firme y segura, ambos abandonaron el beligerante continente europeo quedando inscrita en esta imagen su consuelo y su contento: sobre la costa, tres figuras bailan alegremente, en actitud celebratoria. El título de la pintura hace referencia al submarino dirigido por el capitán Nemo, personaje principal en Las veinte mil leguas de viaje submarino y La isla misteriosa de Julio Verne. Capaz de sumergirse hasta once kilómetros bajo la superficie, la máquina accedía a los rincones más oscuros e inexplorados del planeta. No cabe duda de que Dalí buscó identificarse con este artefacto fantástico, en un afán de pensarse como el Nautilus de la mente humana. No es de extrañar, que la obra fuese parte de la exposición que el MoMA le dedicó ese mismo año. Lo reticular vuelve a aparecer con fuerza en la siguiente sala de la mano de cuatro maestros vinculados a la escuela Bauhaus: Oskar Schlemmer, Wassily Kandinsky, Paul Klee y Kurt Schwitters. Fenster im Garten (1918) de Paul Klee representa ese motivo tan propio de la vanguardia histórica, la ventana, elemento transversal a múltiples lenguajes rupturistas como el simbolismo, el cubismo o el surrealismo. Se puede pensar como primer vestigio de la retícula, como hallazgo arqueológico dentro de este yacimiento moderno, como lugar de ambivalencia entre fuente de luz o reflejo. Y aunque la composición de Poids monté de Kandinsky esté dominada por diagonales y el Bauplastik relieve de Schlemmer por líneas horizontales y verticales, ambas piezas, concebidas en 1935 y 1919 respectivamente, revelan su estructura reticular. A modo de radiografía, sus esqueletos quedan a la vista sin dejar de lado una sensacional armonía compositiva. Kandinsky reivindicó con insistencia que el peso intrínseco del color compensaba el abandono del efecto de la perspectiva convencional. Además es preciso tener en cuenta que la música fue de vital importancia para ambos maestros. La reciente exposición del Ballet Triádico en la Filarmónica de Los Ángeles supuso una nueva oportunidad para entender el cruce entre arte plástico, música y danza en este contexto de vanguardia. La última sala de la galería dispone obras de Antoni Tapiès y Joan Miró. La línea cronológica salta a la segunda mitad del siglo XX – incluso desborda el final de siglo – y enfrenta al espectador a formatos de mayor tamaño y a materialidades menos tradicionales. Angle en relief et taches (1968) de Tapiès mantiene la armonía compositiva al completar una bella rima formal con la pintura de Kandinsky. Por último, la muestra incluye dos obras de artistas de la Escuela de París colocadas a la entrada. Les champignons de Francisco Bores demuestra una asimilación ejemplar de las enseñanzas del vocabulario vanguardista al fragmentar su composición en múltiples puntos de vista que permiten observar las diferentes caras de los objetos dispuestos en un solo golpe. Pensive à genoux de Baltasar Lobo invita al espectador a reflexionar sobre los contenidos de la exposición, cerrando el círculo y poniendo fin al recorrido. ** Los cimientos del discurso curatorial de la exposición se apoyan sobre las tesis de Rosalin Krauss y sus textos sobre la modernidad. Entendemos “la retícula” como lugar de convergencia entre materialismo, ciencia y lógica, y fe, ficción e ilusión; como geometría que posibilita “revestir” dicha contradicción o paradoja. La noción de “mito” remite al elemento estructural y condicionante de una cultura o tribu, como espacio conceptual y narrativo que, al modo del templo o el jardín, sirve para ordenar el caos exterior o pasado.

Actualizado

el 29 may de 2020